El mundo de Jorge Acuña

"Convivo con la carga de ser muy detallista, pero en mi trabajo es fundamental. Esto es costura, es lujo". El diseñador gallego nos deja entrar en su mundo creativo, el que explica por qué se ha convertido, en pocos años, en un referente de la moda.

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En las facultades de arquitectura los profesores suelen recomendar a los alumnos que nunca proyecten su primera casa para un conocido porque, lo más probable, es que la vivienda esté llena de defectos y la amistad difícilmente sobreviva al desastre. No le ocurrió eso a Jorge Acuña, a quien, a sus 24 años, dos amigas le confiaron sus vestidos de novia y el éxito fue tan unánime que el gallego se lanzó a abrir su propio atelier en Madrid. Han transcurrido nueve años desde aquel encargo, y Jorge Acuña se ha convertido en un referente en la moda española, un nombre imprescindible cuando hablamos del lujo made in Spain, de la excelencia en los tejidos y la confección, de prendas hechas a medida con primor: "Me gusta profundizar en conceptos y llevarlos hacia la elegancia, pero sin perder la creatividad. Siempre busco ese equilibrio y quiero pensar que mi moda no es tan elegante como para resultar demasiado conservadora ni tan creativa como para que la gente no pueda sentirse guapa con ella", afirma.

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Juanjo Oliva, Carmen March y Sybilla son algunos de los diseñadores españoles que creyeron en un talento que se gestó en la infancia: "De pequeño, me pasaba el día dibujando mujeres con vestidos y... ¡caballos! Era algo obsesivo. Mi madre tuvo la visión de guardarlos, y hoy conserva infinidad de carpetas. Si echo la vista atrás, creo que estaba predestinado para esto; cuando se trata de algo tan innato y vocacional no puedes dedicarte a otra cosa", reconoce. Por eso, cuando reflexiona sobre si se ve "como un diseñador viejecito y adorable", lo tiene claro: "La moda es como un amor incondicional, como una novia muy pesada y muy intensa, pero que no puedes vivir sin ella".

Adriana Ugarte y Alejandra de Rojas.
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Al entrar en el atelier de Jorge Acuña, te recibe su perra, Greta, una aristocrática cavalier king charles spaniel tan afectuosa como su dueño, y un coqueto diván que, tal vez sin proponérselo, es toda una declaración de intenciones. Y es que por aquí pasan a diario mujeres desconocidas y celebrities que confían en el talento de Acuña para crear piezas únicas inspiradas en míticas primeras damas como Jackie Kennedy o su adorada Katharine Hepburn. Pero también confían en su discreción cuando las somete a su particular tercer grado: "Es fundamental hablar con las clientas e ir sacándoles, de una forma sutil, toda la información que necesitas: cuáles son sus necesidades, sus manías, lo que quieren y lo que no. Muchas se sienten perdidas pero, cuando empiezan a hablar, yo les hago saber que no lo están en absoluto. Casi todo el mundo tiene un estilo y, cuando vienes aquí, es porque buscas un diseño que refleje algo de ti", explica Jorge. Entre ellas, Alejandra de Rojas, Adriana Ugarte, Raquel Sánchez-Silva, Carmen Lomana, Nuria March o Paula Echevarría. Pero hay que acudir a Google para comprobarlo porque el diseñador, como buen gallego, ni confirma ni desmiente: "Lo que pasa en este atelier se queda en este atelier", sentencia. Así que le pedimos que nos adentre en su universo creativo, y esto es lo que nos contó.

"El diseñador de las famosas es un apelativo que utiliza la prensa, pero yo no pienso en eso porque, para mí, las anónimas son tan importantes como ellas. Tampoco es algo buscado pero estoy feliz porque gracias a mujeres con una dimensión pública mi moda ha llegado antes a los medios y a la gente. Cuando yo tenía 25 años y te llamaba alguien como Paula Echevarría para que le hicieras un vestido te descolocaba completamente; pero, ahora, a los 33, lo vivo de otra manera. Cuando entran en mi estudio, todas las mujeres son iguales".

El backstage de una colección inspirada en los años 20.

"Diseñar trajes de novia es muy bonito, pero es un trabajo muy intenso que requiere mucha concentración. Primero debes entender muy bien a la clienta, descifrarla psicológica y estéticamente, y después tienes que hacerle varias propuestas hasta dar con el diseño que se ajuste completamente a sus deseos. Además, son vestidos que tienen muchísimas horas de trabajo. Jamás he entregado uno del que no me sintiera satisfecho. Convivo con la carga de ser muy perfeccionista y detallista, pero en mi trabajo es fundamental. Esto es costura, es lujo".

"Nunca sabes cuál va a ser el bestseller de la colección. te llevas muchas sorpresas. Sí tienes claro cuáles son las prendas más alejadas del gusto convencional, las que lanzas porque quieres que la gente vea la esencia de la colección, pero no son especialmente ponibles. Al principio de mi carrera diseñaba una pieza y pensaba: 'Esto va a encantar', y no ocurría. O todo lo contrario: haces una por capricho, como pasó con un sastre rojo un poco setentero, y arrasa. La moda es imprevisible".

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"Todo lo visual me resulta muy inspirador: el cine, los viajes y, especialmente, el arte, que me obsesiona. Mi Lugo natal, Nueva York, Gustav Klimt, Paul Klee... Pero todo se produce de una forma muy espontánea en la que el inconsciente juega un papel fundamental. Casi sin darte cuenta vas fraguando un imaginario y, de repente, sale todo a borbotones. Por ejemplo, ahora estoy creando una colección para septiembre, y para dejarla en 30 looks tengo que hacer una criba importante".

"Admiro mucho a Cristóbal Balenciaga. Fue un visionario. Un artista esencial de nuestra historia. También admiro a Yves Saint Laurent por su imaginario; a Coco Chanel, por liberar a la mujer y ser tan fiel a sus ideas; y a Miuccia Prada, que es una pieza clave en la evolución de la moda y trabaja muy bien los conceptos más intelectuales. Y a Karl Lagerfeld, por supuesto".

Karl Lagerfeld, un diseñador que admira

"Si hay algo que me hubiera gustado inventar en el mundo de la moda es la 'masculinización' del guardarropa femenino, como consiguió Yves Saint Laurent con el esmoquin. Él tuvo muchas genialidades, pero diseñar un esmoquin para una mujer es, además, algo simbólico, ideológico y sofisticado. ¿Una prenda que no haría nunca? Ninguna. En moda es muy peligroso categorizar sobre lo que te parece horroroso. Como creador tengo una visión mucho más amplia que como consumidor".

"Me encantan, y me inspiran muchísimo, Katharine Hepburn y la cantante Florence Wells. También me gusta la belleza natural de Gwyneth Paltrow y de Cate Blanchet, que va siempre impecable y es un buen reflejo de lo que yo hago: es creativa y elegante al mismo tiempo. Puede parecer un tópico, pero es alucinante lo que te aportan todas las mujeres. Después de ocho años trabajando, siempre me sorprenden. Tienen personalidades completamente diferentes. Son como los vestidos: ninguna está cortada por el mismo patrón. Conozco a gente estupenda todo el tiempo y eso es muy enriquecedor".

"No sé por qué hay tantos diseñadores gallegos. Yo suelo decir que serán las meigas, pero seguro que responde a algo más profundo. Las generalizaciones son absurdas, pero creo que el gallego tiene una gran sensibilidad estética marcada por su discreción. También, el hecho de haber crecido rodeado de diseño te permite pensar, casi de forma inconsciente, que puedes dedicarte a ello. Es algo que se respira...".

Yves Saint Laurent, todo un visionario en la moda.