Laura Ponte: "Me he quitado la careta y no le tengo miedo a nada"

Sincera, divertida y natural, ahora no teme decir lo que piensa ni aventurarse en nuevos proyectos, siempre que consigan hacerle feliz. Sus hijos, la pintura y la necesidad de sentirse libre son los pilares en los que la modelo Laura Ponte basa esta nueva etapa.

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Si algo ha aprendido a sus 43 años es que lo más importante no son los demás, lo que piensen, lo que opinen... sino una misma, encontrar el camino y disfrutar de cada paso. Aunque reconoce que este último año no ha sido fácil, se siente feliz y muy agradecida por cada experiencia y momento vivido. Charlamos con ella en la inauguración del showroom de ocio y moda Generación 43, de la mano de la firma Licor 43, de la que es embajadora.

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Cuéntanos, ¿qué has aprendido a los cuarenta?

Sobre todo a estar mucho más tranquila. Llegas a ese punto en el que lo que te importa de verdad eres tú. Ese egoísmo que antes podía estar tan mal visto, de repente es esencial en tu vida. Te das cuenta de que eres tú quien tira de ti. Y tirando de ti misma, tiras de todo lo demás... No me gusta la expresión de que los cuarenta son los nuevos treinta. Yo ahora no me siento con treinta, me siento con 43, contenta, con energía. Hay que disfrutarlo.

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¿Esperabas que esta etapa fuera así, tal y como la estás viviendo? ¿Qué es lo que más te ha sorprendido?

Parece que al llegar a esta edad se espera que tengamos que tener la vida más o menos encaminada. Pero me he dado cuenta de que es justo en este momento cuando puedes encontrar el camino que realmente quieres seguir, y te atreves a romper con todo lo establecido, con lo que se supone que debes de mantener, y es cuando te aventuras a lo que realmente te emociona. 

¿Y cuáles son esas cosas que consiguen emocionarte? ¿Con qué disfrutas más? 

Con mis hijos, la pintura... intento hacer siempre lo que me gusta y me llena de verdad. Este año ha sido un impasse en mi vida. Cuando se acabó mi etapa como diseñadora de joyas necesitaba un momento de tranquilidad para centrarme. Necesitaba parar y pensar qué era lo que de verdad quería hacer. Y en la pintura he encontrado una actividad que me enriquece muchísimo. Me encanta explorar nuevos planos, otros colores...

¿Estás viviendo un periodo de transición?

Estoy en un momento en el que veo que hay muchas cosas nuevas que me atraen o que miro con otros ojos porque ya he estado ahí y sé lo que implican. Y me digo: "¿Tengo ganas y energía realmente para esto?". Y entonces quizás busco un perfil o una actividad que para los demás puede ser más baja, pero que sin embargo resulta mucho más atractiva para mí. Me siento afortunada de tener esa capacidad de elegir. 

Sin pensar tanto en lo que piensen los demás... 

Importa lo que pienses tú, no lo que opine el resto de la gente. Es ahora, en esta etapa, cuando empiezas a reflexionar, a asentar y madurar las cosas, a verlo todo más claro. He conseguido quitarme la careta y no tenerle miedo a nada. 

"Importa lo que pienses tú, no lo que opine el resto de la gente"

¿Y decir adiós a los complejos y las inseguridades?

No, no nos liberamos absolutamente de todo, pero la percepción que tengo de las cosas es distinta. Me visto como me gusta, no me preocupa lo que piensen los demás, me vale con que yo me vea y me sienta bien. Quiero que me respeten por lo que yo demuestro. Ahora mismo no tengo detrás una marca que defender. Tengo que defender mi cabeza, no mi estética. 

Debe de ser un gran cambio respecto a tu etapa como modelo profesional.

La verdad es que yo nunca me he cuidado, pero creo que ahora me preocupa menos. Es como un momento de aceptación importante. Cuando eres joven piensas: "¿A quién pertenezco? ¿A quién me parezco? ¿A papá o a mamá?". Porque siempre necesitas una referencia. Y llega el momento en el que dejas de buscar, llegas a asumir lo que eres y quién eres, y ya no tienes que demostrar nada a nadie. Es un momento en el que creo que se te consiente que vivas libremente. 

Según los expertos, tras los cuarenta el cerebro de una mujer es más estable, más maduro y más propenso a crear y emprender. ¿Te sientes así?

Yo no he estudiado Bellas Artes, pero disfruto mucho con la pintura y pongo en ello toda mi energía, esfuerzo y tesón. Estoy convencida de que todo el mundo puede hacer lo que se proponga en la vida. Solo hay que desearlo de verdad y luchar por ello. Muchas veces somos nosotros quienes ponemos esas limitaciones, esas barreras tremendas que no nos dejan avanzar.

¿Qué es lo más importante que has aprendido de tus dos hijos, Luis y Laura? 

Sobre todo me fascina esa creatividad sin límites, y muchas veces no permitimos que la expresen libremente. La sociedad y la educación que recibimos la empequeñecen, impiden que la veamos, pero está dentro de nosotros. Con mis hijos aprendo un montón, todos los días. Tengo que confesar que nunca he sido muy niñera: me daban mucho respeto. Recuerdo en mi infancia que mis amigas querían ir a jugar con niños más pequeños, y yo nunca quería, no me sentía cómoda. Y cuando tuve a los niños fue algo increíble. Sentí como si hiciera una introspección para ver lo maravilloso del ser humano. Con ellos te das cuenta de que vuelves a ser tú misma, a recuperar tu esencia. Porque está bien ser responsable, pero esa falta de prejuicios de los niños, esa inocencia, esa pureza... me encanta.

¿Dejarías de hacer algo de lo que has hecho en tu vida? ¿Qué cambiarías si te dieran la oportunidad? 

Nada. Aquí cada minuto cuenta. Y tengo que dar gracias por todos estos minutos, por toda esta experiencia de vida y por toda la que aún queda por llegar. Ahora estoy aquí y soy quien soy.