Judit Mascó: "Antes mi vida me controlaba, ahora mando yo"

Reconoce que el paso del tiempo nos cambia a todos, aunque es en esta etapa cuando se siente más respetada, tanto en lo personal como en lo profesional. La modelo asegura que vive su momento más dulce: ahora todo está en su sitio, cuenta.

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Orgullosa de la vida que ha construido junto a su marido y sus hijas, Judit confiesa que se sorprende de lo rápido que pasa el tiempo. Con 46 años, la catalana tiene claro que cuidarse sigue siendo esencial para su profesión, aunque está convencida de que la belleza es también un estado de ánimo.

¿Están siendo los cuarenta una etapa clave en tu vida? ¿Qué te está enseñando el paso del tiempo? 

A tomármelo todo con más sentido del humor, a probar cosas nuevas, a divertirme más. Es una actitud que me da energía, me da vida. Pero está claro que el paso del tiempo nos cambia. Al recordar, siento cariño por la que fui y por lo que viví. La gran diferencia es que ahora me siento más segura. Intento ser más auténtica y confiar más en mí misma: no busco siempre la aprobación de los demás. Y en esta etapa más madura como modelo es cuando percibo más respeto por mi carrera y mi vida personal. Ahora está todo más en su sitio. Antes mi vida me controlaba, ahora mando yo.

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Con 46 años no has dejado en ningún momento de trabajar, algo que en tu profesión no es nada fácil... 

La verdad es que no me puedo quejar. Sigo haciendo publicidad en televisión, posando para revistas de moda, presentando eventos... Soy una persona inquieta, me gusta aprender. Y las cosas que me suponen un reto me estimulan. Siempre estoy abierta a nuevas experiencias. Me sorprende ver lo rápido que pasan los años y tengo ganas de aprovecharlos al máximo.

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¿Es más habitual que te ofrezcan ahora ciertos trabajos o papeles en moda y publicidad?¿Te has llegado a sentir encasillada por tu edad? 

No, no me molesta, al contrario. Soy consciente de cuál es mi perfil y me siento a gusto, aunque también me gusta sorprender y sorprenderme haciendo alguna pequeña locura, dando otra imagen totalmente diferente a la que suelo dar. ¡Y divertirme con ello! 

Cuéntanos alguna de esas locuras.... 

Son muchas. Una de las últimas es el cameo que hice para TV3 interpretando a una Judit desconocida, que se enamora de un camarero machito, maduro y muy descarado mientras graban un videoclip versión karaoke de la canción Bailar pegados, de Sergio Dalma. Fue muy divertido, una love story muy particular. De ficción, por supuesto.

Se habla de la necesidad de reinventarse tras los cuarenta, de fijar objetivos y definir prioridades. ¿Es tu caso? 

Yo estoy renovándome más bien. He descubierto que, al final, la vida es algo mucho más sencillo de lo que hemos creído siempre, y quiero saber qué cambios constructivos realizar en mí para poder afrontar mejor las situaciones difíciles que vengan. Siento que ahora me lanzo más y hago que las cosas pasen, no espero tanto a que surjan por sí solas. Creo que saber adaptarse y ser una persona 'camaleónica' es una virtud. Tengo más ilusión por aprender cosas nuevas, una mente más abierta. Y todo ello te lleva a averiguar cómo disfrutar de tu vida y tus momentos con una mayor intensidad.

Eres madre de cuatro hijas. ¿La maternidad te ha servido para conocerte mejor? 

Sí, es una etapa que estoy disfrutando y aprendiendo tanto de ellas como con ellas. Lo mejor es ver cómo se van haciendo adultas, con su forma de ser y pensar. Me encantan estas nuevas conversaciones con ellas, de temas femeninos, de actualidad, sobre la vida... conocer su punto de vista. Esta es otra mirada que me hace crecer. Gracias a mis hijas he aprendido que ellas son felices si yo lo soy, y si consigo compaginar mi pareja, mi trabajo y mi vida social con el tiempo que me dedico a mí misma y por supuesto a ellas, seré más feliz. Al final las madres educamos, pero los hijos copian modelos de conducta, y he aprendido que lo mejor para ellas es la comunicación, el respeto y la confianza para que sean mujeres libres con sus propios recursos.

Siempre te has cuidado. ¿Te ves obligada ahora tras los cuarenta a cuidarte todavía más que antes? 

Una modelo que vive de su físico tiene que tenerlo en cuenta. Siempre he creído que la belleza exterior es un fiel reflejo de la interior. Se nota en la piel, en el brillo de los ojos, en la energía que desprendes... Intento comer sano, aunque no sigo ninguna dieta específica. Como de todo con moderación, sin prohibirme ningún alimento. Y para desintoxicarme y oxigenarme, me 'administro' una buena dosis de ejercicio. Ahora, la clave para mí son las rutinas y la prevención, productos adecuados para mis necesidades y ser constante. ¡Y mucha agua y descanso! La belleza infalible es un estado de ánimo.

"De jovencita es cuando me veía más defectos. Ahora sé disfrutar más de las cosas. He ganado en plenitud personal"

¿Cómo ha cambiado la relación con tu cuerpo?

Es algo que ha ido variando a lo largo de las diferentes etapas de mi vida. De jovencita, cuando precisamente se supone que el cuerpo está en su plenitud, joven, terso y luminoso, es cuando más defectos me veía, más inseguridades me producía, y más comparaciones me hacía con mis compañeras de trabajo. No me fue fácil aceptar mis virtudes y mis defectos en un mundo de perfección como la moda, una perfección que más tarde descubrí que no existía. Ahora me doy cuenta de que soy una mujer muy afortunada, que mi cuerpo es mi herramienta de trabajo, pero soy dueña de él, me encuentro a gusto en él. Ahora sé disfrutar más de las cosas. He ganado en plenitud personal.

¿Disfrutarla también más en pareja? ¿Te resulta más sencillo ahora que las niñas van creciendo?

Pues la verdad es que estoy deseando que lleguen las vacaciones, porque cuesta mucho encontrar tiempo para estar en pareja. Me resulta más fácil conseguir tiempo para mí sola, pues los días que no trabajo me escapo al gimnasio o a comer con alguna amiga. Cualquier plan, por sencillo que sea, una excursión, un paseo con mi perro o ver una película en el cine, si es en buena compañía lo disfruto el doble. 

¿Cuál es el último mimo que te has dado?

El de encerrarme toda una mañana en mi centro de belleza, Oxigen, para dejarme mimar a base de masajes relajantes y un tratamiento hidratante facial. ¡Fue algo maravilloso! 

Cuando vuelves ahora la vista atrás, ¿estás satisfecha de la mujer en la que te has convertido? 

Me siento muy agradecida por lo que tengo, tanto personal como profesionalmente, y por lo que está por llegar. Creo que puedo sentirme a gusto conmigo misma, porque todo lo que he conseguido ha sido gracias a mi esfuerzo. Ante todo, una familia a la que adoro, de la que estoy muy orgullosa. Es lo más real que tengo y siempre tendré. Y, por supuesto, una carrera profesional por la que he luchado desde muy joven y que en esta etapa más madura siento que se respeta mucho.