Mara Torres: "Si a los 20 años tenía dudas, a los 40 tengo aún más"

Nunca ​ha creído en la crisis de los cuarenta, aunque sí reconoce que cumplir 41 años ha supuesto un punto de inflexión en su vida, que hace que vuelvan a escena viejas dudas que creía ya olvidadas... y algunas nuevas, nos cuenta.

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A Mara Torres (La 2 Noticias), el periodismo le ha enseñado a desenvolverse en el mundo. Y ganar el Premio Planeta con su primera novela, La vida imaginaria, que los sueños a veces se hacen realidad cuando menos te lo esperas. 

Quedamos con ella en su casa, refugio y punto de encuentro de sus muchos y buenos amigos, siempre a su lado. Taza de café en mano, nos cuenta cómo era la Mara Torres de hace veinte años y cómo se ve y se siente ahora, cuando cree tener localizadas todas esas piedras del camino para que, si vuelve a tropezar, por lo menos consiga mantenerse en pie.

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¿Cómo te ves respecto a aquella chica que a los veinte años comenzaba en la Cadena SER? 

Me veo bastante parecida, sobre todo emocionalmente. Notas que ha cambiado tu físico, que también has cambiado y evolucionado en tu profesión... pero emocionalmente me siento la misma ¡o peor! Si a los veinte tenía dudas, ahora tengo más. Si me preguntaba dónde estaba la felicidad, ahora me lo pregunto también. Soy la duda constante. Y pensaba que la experiencia iba a aclararme las ideas... pero yo creo que no me está aclarando nada de nada. [Risas].

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¿Y cuáles son esas dudas? 

Me pregunto si mi vida va a seguir siendo como hasta ahora, si quiero cambiarla, si la felicidad es la que conozco o puedo tener otro tipo de felicidad. Si el trabajo, ahora en la mitad de tu vida profesional, va a ser como hasta ahora o tengo que dar un giro hacia otro lado para encontrar nuevas motivaciones... 

Es curioso, porque hay psicólogos que aseguran que a los cuarenta experimentamos una segunda adolescencia. 

Pues es probable, porque esto no me pasaba a los treinta y cinco. En los treinta estaba mucho más segura de las decisiones que había tomado, de cómo iba organizando mi vida, pero pasar de los cuarenta ha sido como un punto de inflexión. Y recuerdo que me hacía mucha gracia cuando la gente hablaba de la crisis de los cuarenta, porque mi madre nunca la vivió. Es una mujer muy positiva y siempre ha celebrado cumplir años. Yo pensaba que eso lo iba a heredar de ella, que me sentiría igual, pero mi experiencia está siendo distinta.

¿Y cómo es? 

Yo he sido siempre bastante valentona, arriesgada. Te puede parecer de primeras que soy algo miedica, pero luego me lanzo. He hecho muchísimos deportes de riesgo, he tomado decisiones importantes en las que sabía o pensaba que igual me estaba lanzando al vacío, pero no me ha importado. Ahora soy más cauta, antes creía que el mundo no tenía límites. Pensaba: "Igual hoy estoy aquí y el año que viene estoy poniendo caipiriñas en un chiringuito en la playa", y no me parecía nada descabellado. Y, ahora, aunque me sigue pareciendo buena idea, creo que hay menos posibilidades de que ocurra... Me produce un poco de desazón pensar que crecer es darse cuenta de que el mundo tiene límites. No me gustaría pensar que es cierto.

Pero sí mantienes la misma energía y ganas de nuevos proyectos, de crear, trabajar, escribir...

Eso sí, la misma energía y las mismas ganas, Si estás inventando desde que eres pequeña o dibujando o escribiendo, hablando contigo misma... [risas] no puedes ir contra natura. Tendré ochenta años y seguiré igual.

"Antes pensaba que el mundo no tenía límites. Ahora soy más cauta"

Por lo que cuentas, pareces una mujer bastante exigente contigo misma... 

Lo era antes más. Con el tiempo me he relajado. Creo que aprendes a relativizar un poco y con los años sí ganas muchas cosas. Cuando dicen que la experiencia es un grado, yo digo: "Seguro que voy a tropezar con la misma piedra, pero ahora igual no me la pego".

Y antes de los cuarenta ya habías cumplido con creces uno de los objetivos que se supone debemos hacer en esta vida: escribir un libro y encima ganar un premio. ¿Cómo se siente una ganando el Planeta con su primera novela? 

Lo viví como los Óscar, fue increíble. Tengo que reconocer que fue uno de los momentos más importantes de mi vida. Aunque luego le siguió un año muy difícil a nivel personal y emocional. Pero siempre he creído que la vida te compensa, y todo acaba equilibrándose.

¿Te preocupa tu aspecto? ¿Te cuidas mucho?

Soy una mujer normal... ¡Eso quiere decir que llevo toda la vida haciendo dieta! [Risas] Entre semana intento no pasarme, ni pan, ni chocolate... Y el fin de semana como de todo sin pensar. Cocino muy poco, como fruta, verdura... La noche exige que te cuides para mantenerte bien. ¡Y me encanta salir a andar!

Hay rumores de que estás terminando tu segunda novela... ¿Nos puedes adelantar algo?

Sí, en ello estoy. He tardado bastante en empezarla porque no quería que fuera una prisión para mí, no quería sentirme obligada a escribir, sino al contrario, que fuera algo que me diera alas. Gira en torno a un tema especial: los amores platónicos, los únicos que no se desgastan al no convertirse en realidad, y que permanecen intactos por siempre. El amor, el desamor, son temas fundamentales para mí...

¿Y a los cuarenta vives igual el amor?

A esta edad valoras otras cosas de tu pareja: la tranquilidad, la estabilidad, la calma, tener formas parecidas de disfrutar la vida, compartir los ratos de ocio... Te das cuenta de que es cierto lo que decían todos los tratados sobre el amor. Tú creías que podías tener una relación con alguien que fuera completamente distinto a ti, pero eso no suele pasar. Aunque también pienso que la vida te da muchas sorpresas, y que a veces llega un vendaval que lo pone todo patas arriba. Yo vivo sola. Mi pareja vive en otra ciudad, y la verdad es que nos resulta muy fácil. Como dice Woody Allen, la pareja perfecta. [Risas]. Hay mil maneras de tener una relación, de vivir la pareja, mientras te sientas feliz.