El editorial de Ana Rosa Quintana: Se hacen mayores

¿Cuáles han sido los momentos y editoriales favoritos de Ana Rosa Quintana en estos últimos casi 15 años de la revista? Ella nos lo cuenta.​

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En estos casi 15 años de vida de la revista han ocurrido muchas cosas en nuestras vidas, grandes alegrías y alguna tristeza, también en la mía. He compartido con vosotras los momentos más importantes de mi vida personal, porque creo que es justo corresponder a las maravillosas cartas, emails, problemas y soluciones que nos habéis regalado.

Si tuviera que elegir tres editoriales, tres momentos que han marcado mi vida en este tiempo, sin duda uno sería la portada de hace doce años embarazada de mis hijos pequeños, un momento lleno de ilusión y de vida, una sonrisa del destino. 

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El otro editorial que me ha salido del alma rota fue también por estas fechas, hace dos años, la perdida de mi madre, a quien echo de menos cada minuto, en especial en estos momentos. 

Y el tercero sería este, porque cuando tengáis este ejemplar en las manos, se acabará de casar mi hijo mayor. No tengo que explicaros a muchas de vosotras la mezcla de sentimientos que suben y bajan llenos de nostalgia y, al momento, de esperanza y de recuerdos. 

"Cuando tengáis este ejemplar en las manos, se acabará de casar mi hijo mayor. No tengo que explicaros la mezcla de sentimientos que suben y bajan llenos de nostalgia"

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Perplejidad es la palabra. ¡¿Cómo puede ser que de repente mi niño sea un hombre que va a formar su propia familia?! Ya hace tiempo que tomó las riendas de su vida: los estudios fuera de casa, la universidad, el primer trabajo, el amor... Pero hay un clic, un acto que es un salto cualitativo: dejar de pensar que es tuyo y un poquito suyo para constatar que, como hemos hecho nosotros, ha decidido alcanzar su propio destino con la mujer que ha elegido como compañera de vida.

Hay pequeñas cosas que no cambian nada para que todo sea distinto. A partir de ahora sus problemas ya no serán los nuestros, entre otras cosas porque no nos enteraremos de la mitad. A partir de ahora hablaremos de 'su casa' y 'nuestra casa'. 

Al final son días para reflexionar sobre nosotros mismos, sobre lo rápido que pasa todo, y mirar hacia atrás con orgullo y alegría por la felicidad de tu hijo, un hombre bueno, independiente y feliz. Pero también son días de despedida por los momentos que ya no volverán. Es lo que tiene que tus 'niños' se hagan mayores. Satisfacción y nostalgia.

Estoy tremendamente orgullosa de él y quiero y admiro a su mujer. Entonces, ¿por qué a veces, de forma inesperada y absurda, se te hace un nudo en el estómago? Os aseguro que no puedo estar más contenta de que empiece otra etapa maravillosa de la vida y, por qué no decirlo, de mi trabajo como madre. Entonces, a lo mejor no es por ellos, sino por nosotros. No es por él sino por mí.

Feliz verano. 

Ana Rosa