Bob Dylan: el Nobel de los poemas cantados

​La Academia sueca se ha soltado la melena premiando a un cantautor que, eso sí, también ha hecho sus pinitos como novelista...

Lo más popular

A todos, o a casi todos, cogió por sorpresa el anuncio de que Bob Dylan era el nuevo premio Nobel de Literatura, y eso que en muchas quinielas estaba él, como también estaba Patty Smith. Pero, a pesar de que la Academia sueca premió el año pasado a una periodista, Svetlana Aleksiévich, era mucho más fácil pensar que este año apostaría por el poeta sirio Adonis o por algunos de los que siempre encabezan las quinielas, léase Philip Roth, Don DeLillo o Haruki Murakami. Dejamos a las mujeres porque aunque hay candidatas más que válidas pocas veces ganan, como confirman los 14 galardones obtenidos por escritoras frente a los 95 de ellos.

Publicidad

Pero la Academia, menos encorsetada de lo que imaginamos, ha dado la razón al poeta chileno Nicanor Parra, que ya en el año 2000 dijo que por solo tres versos Dylan era merecedor de tal distinción: "My father is in the factory and he has no shoes / my mother is in the alley looking for food / and I'm in the kitchen with the thumb stone blues", recitó entonces el vate, y agregó: "Me atrae profundamente su falta de pretensión artística. Es realismo real". Los motivos de los académicos han sido otros. Ellos argumentan que el Nobel a Dylan se lo han otorgado "por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición americana de la canción" y por ser "un gran poeta de la tradición oral anglosajona". Eso, y que la letra con música entra mucho mejor, parece ser, y más si hablamos de poesía.

Lo más popular

Luchador, rebelde, inconformista y muy reservado –veremos si finalmente acude a recoger el Nobel el 10 de diciembre– , el cantautor tiene en su haber canciones desgraciadamente atemporales que golpean en la cara a quien se lo merece, como esta de Masters of War: "Ustedes que fabrican las grandes armas, que construyen los aviones de la muerte, que construyen todas las bombas, que se esconden tras los muros, que se esconden detrás de escritorios, solo quiero que sepan que puedo verlos a través de sus máscaras". Y otras de una sensibilidad tan dolorosa y una belleza tan triste como la de Blowin' in the Wind: "Cuántos caminos debe recorrer un hombre antes de que le llames hombre. Cuántos mares debe surcar una blanca paloma antes de dormir en la arena. Cuántas veces deben volar las balas de cañón antes de ser prohibidas para siempre". Repertorio: entre sus casi 700 temas hay para elegir.

La novela que no quiso escribir

Pero no son las letras de Dylan lo único que podemos leer, recopiladas en libros y convertidas en el argumento de cuentos infantiles ilustrados, como Joven para siempre (Ed. Blume). También están editadas sus fabulosas memorias e incluso una novela.

El hombre que dijo: "Aquel que no está ocupado naciendo, está ocupado muriendo" (It's alright Ma), demostró en sus memorias que también tenía talento para escribir sobre su vida, con la que nos sorprendió al desvelar algunos misterios, como el de su famoso accidente de motocicleta en 1966: "Si, tuve un accidente y me lesioné. Pero me recuperé. La verdad es que quería salir de esa carretera de ratas", afirmó aludiendo a las presiones que ya por entonces acumulaba a su alrededor y a los ocho años que estuvo sin salir de gira. Y es que sin él quererlo le habían convertido en la voz de una generación: "Por lo que yo sé, no pertenecía a nadie entonces ni pertenezco a nadie ahora. Tenía una esposa e hijos a los que quería más que a nada en el mundo. Intentaba mantenerlos y ahorrarles problemas, pero los moscones de la prensa seguían proclamándome el portavoz, el defensor y la conciencia de una generación [...]. En realidad, nunca fui más que un músico folk", escribió en el primer volumen de Chronicles.

Menos sabido es que Dylan es autor de una novela, Tarántula, escrita entre 1965 y 1966 y publicada en 1971. En ella, el cantante hace un recorrido por su vida y habla de sus problemas con las drogas, de cómo conquistaba a las chicas, de los personajes que conocía en sus viajes... Un monólogo interior al estilo de los de Ginsberg o Kerouac, pero salvando las distancias. Como él mismo ha reconocido, "las cosas entonces estaban fuera de control. No fue nunca mi intención escribir un libro". De hecho, y aunque tiene sus fans, la obra tiene el dudoso honor de haber encabezado un artículo titulado "Las cinco frases más ininteligibles sacadas de libros escritos por estrellas del rock" (revista Spin, 2003). La frase en cuestión dice así: "No es el momento de hacer el tonto, así que ponte tus botas y salta dentro de una papelera con forma de payaso".

Curiosidad sin límites

Nacido en 1941 en Dulth (Minnesota), Robert Allen Zimmerman, como realmente se llama, ha sido descrito como una de las figuras más influyentes del siglo XX, su obra se estudia en las universidades y ha sido objeto de tesis y análisis. Cantautor, escritor, director de cine (Renaldo and Clara), pintor que exhibe en museos como la National Portrait Gallery de Londres y escultor de obras que en 2014 fueron expuestas en la galería Halcyon (en su web puedes ver algunos de sus trabajos), la curiosidad de Dylan parece no tener límites. Tampoco los premios que ha obtenido, ya que tiene todos los galardones importantes que podía recibir y alguno más que un músico de rock a veces ni imagina: una docena de Grammys, un Globo de Oro y un Oscar por la magnífica canción Things Have Changed de la película Wonder Boys, el Príncipe de Asturias de las Letras en 2007 por ser "un mito viviente en la historia de la música popular y faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo", un Pulitzer en 2008 "por su aportación a la música y la cultura americanas" y, ahora, el Nobel. Más alto no se puede llegar. Pero él sigue callado. Y es que, en el fondo, seguro que a Dylan le gusta seguir siendo, simplemente, un músico de folk.