Así es la Navidad de las hermanas Duato

Ana y Zulema se meten en la cocina para regalarnos sus recetas más queridas. Un menú lleno de recuerdos que les gusta disfrutar en familia.

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Recuerdos de familia, recetas y mucho amor son los tres ingredientes imprescindibles e inevitablemente unidos a la Navidad que Ana Duato y su hermana mayor, Zulema, derrochan con alegría. Actriz la primera, y cocinera y sumiller la segunda, han heredado de sus padres el gusto por los fogones. Lo confiesa su madre, Zulema Boix: "En buena parte les viene de su familia paterna. La que mejor cocinaba era mi cuñada Mirosi, la madre de Nacho Duato, el bailarín, que tenía unas recetas buenísimas y mucha mano. Como a todos nos gusta comer bien fue muy fácil inculcarles a mis hijas el cariño por la cocina. Porque, claro, si una niña tiene problemas para comer, pues no le gusta cocinar. Pero no fue el caso de mis hijas, que fueron desde pequeñas muy comilonas. Sobre todo Zulema, que tenía un apetito voraz. Ana era más comedida. Nosotros hacíamos de la cena un momento especial, todos juntos alrededor de la mesa. ¡Y nada de ver la tele mientras se comía!", recuerda.

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Ese momento especial que es la cena en familia lo intentan repetir cada año cuando llega la Navidad, siempre y cuando el trabajo y la distancia lo permitan: "En estas fechas siempre hacemos lo posible por coincidir todos; nuestros padres y hermanos con nuestras parejas e hijos. La verdad es que no resulta fácil, porque vivimos en diferentes ciudades y países, pero cuando lo logramos siempre lo hacemos en casa de nuestros padres, y el día clave para estar juntos es Nochebuena", dice Zulema hija. La encargada entonces de organizarlo todo es "mamá". Cuenta Ana que es ella "quien nos va encomendando los quehaceres y responsabilidades según la edad, el sexo, las aptitudes... Tengo que decir que maneja la situación con mucha habilidad y, al final, todo encaja perfectamente". "Así es –interrumpe su hermana, y continúa–: También la decoración de la mesa es cosa de nuestra madre. Se rodea de sus nietos para que la ayuden y darnos la sorpresa por la noche".

"Todo lo que cocina Ana me sabe a gloria, y tiene un don para el arroz"

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Por detalles así la Navidad se convierte en una auténtica fiesta. Por eso a las hermanas Duato les encanta llegar a casa de sus padres, y verse rodeadas de toda la decoración navideña: árbol, velas, Belén... No falta de nada: "También nos gusta escuchar villancicos. Y gracias a una tía alemana, que introdujo a Santa Claus en nuestras Navidades, todos le esperamos y recibimos encantados", cuenta Zulema.

El caldo con pelotas de mamá

El día de Nochebuena 'mamá' Duato tiene "siempre dispuesto en la cocina un enorme puchero de caldo de cocido con pelotas de Navidad [unas 'albóndigas' muy típicas en Castellón], y cada uno se sirve a su antojo y a su hora", explica Zulema. Esa comida, que hacen en la cocina y en la que cada uno recoge su plato al acabar, se convierte en "una juerga espontánea. Incluso a veces mi madre nos acaba echando de la cocina, porque hay que preparar la cena de la noche", dice Ana.

Es entonces cuando poco a poco los olores de los guisos cuidadosamente preparados se van apoderando de las estancias, y despiertan los instintos más golosos de quienes los olfatean. Desde pequeñas, Ana y Zulema tenían sus preferencias, aunque siempre se comía lo que había, "nada de caprichos", como dice su madre. Pero si hay un plato que aúna el gusto de todos en Navidad es, sin duda, el rosbif, cargado de guarniciones, salsas y "horneado con mucho amor", señala Ana. Pero no tiene por qué ser el plato que se sirva. De hecho, como cuenta Zulema, "nuestra madre cambia el menú cada año, excepto el postre. Ese es inmovible: bavaroise de naranja, un clásico. Ella cree, no sin cierta ironía, que sin la bavaroise sería un fracaso la cena". "Y eso que una vez al marido de Zulema se le cayó al suelo delante de mamá y nos quedamos petrificadas sin saber si reír o llorar; menos mal que él siempre se ríe", agrega divertida Ana.

El secreto de la 'bavaroise'

Nos cuenta Ana que su hermana y ella siempre dicen que una Navidad sin bavaroise es como si no fuera Navidad: "El nacimiento de Jesús y este dulce de nuestra madre son los dos únicos hechos invariables de la Nochebuena. Ella opina que el postre de esa cena debe ser muy ligero, y nosotras disfrutamos ese momento en que nos hace desmoldar la gelatina y nunca sabemos qué va a pasar. El misterio de la bavaroise dejaría de tenerlo si nuestra madre siguiera la receta al pie de la letra. Como es una interpretación muy suya, decidió eliminar los lácteos. Y aunque hemos tardado en adivinar el resto, os aseguramos que la receta que os damos es la de su auténtica y genuina bavaroise".

De los vinos se encarga el padre. Seleccionar los caldos que van a regar el menú se convierte en "todo un ritual", comenta Ana mientras nos explica que, eso sí, todos los prueban y dan su opinión. Por supuesto, no falta un buen cava para brindar durante los aperitivos.

"La comida de Nochebuena acaba convirtiéndose en una juerga"

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En la sobremesa, que se alarga, como mandan los cánones mediterráneos: "Compartimos anécdotas que se van entrelazando, sin prisas, mientras tomamos turrón, café y alguna copita", nos confía Zulema. Aprovechamos para averiguar qué sirve ella por Navidad en el restaurante Masía Romaní que tiene en Bétera, Valencia: "Pues puedes encontrar alguna crema de setas o de castañas, como plato fuerte rosbif o capones rellenos, y de postre, mousse de chocolate, la bavaroise de naranja...". Reímos. Esa no podía faltar.

Ya que estamos en petit comité y como sabemos que Ana "tiene un don con el arroz" porque Zulema nos lo acaba de confesar ("me sabe a gloria todo lo que hace", nos dice), no podemos dejar de pedirle una recomendación: "Ana, y si en Navidad tengo antojo de hacer un arroz, ¿cuál me recomiendas". Ana sonríe y, como buena valenciana, reconoce que le encanta cocinar arroces en cualquiera de sus versiones: paella, arroz caldoso, meloso, marinero..., "pero si tuviera que elegir uno en Navidades optaría por una paella de pollo y conejo a la leña, perfecta para un día frío y soleado. O un arroz meloso de bogavante, para disfrutar viendo cómo llueve en el exterior". Ya nos estamos relamiendo cuando decidimos preguntarle qué plato de los que cocina su hermana la vuelve loca: "Zulema lleva más de veinte años entre fogones, y me resulta casi imposible seleccionar un plato, pero soy una enamorada de su ensaladilla rusa y del solomillo strogonoff".

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La Navidad de sus recuerdos

Todos guardamos en nuestra memoria alguna Navidad memorable. La primera con nuestros hijos, aquella en la que casi pillamos a los Reyes, las que vivimos en otro país... Para Ana, la mejor fue una en la que decidieron sacar a los más pequeños a buscar a Papá Noel: "Mientras en casa preparaban los regalos debajo del árbol, Zulema y yo nos llevamos a la troupe al campo con linternas... pero se empezaron a asustar. Cuando los bajamos del coche, les entró tanto miedo que empezaron a llorar. Todavía me acuerdo de cómo nos reíamos del fracaso de nuestro plan". "Pues para mí –cuenta Zulema– fue inolvidable cuando me regalaron la bici. Mis padres llevaban tiempo diciéndome que si no era más obediente en el colegio no iban ni siquiera a leer mi carta y... cual fue mi sorpresa cuando encontré el día de Reyes mi Orbea roja".

Ya que estamos hablando de Reyes, aprovechamos para ver si Zulema nos recomienda una rica merienda: "Mi marido ese día prepara una a base de chocolate y roscón de Reyes. Él hace un chocolate muy ligero, a la colombiana, que es como se hace en su tierra, y compramos un queso blanco tierno que mojamos en el chocolate caliente, y se derrite. Probadlo, es delicioso", nos anima.

Colombia nos suena tan exótico, gastronómicamente hablando, que queremos saber algún plato de los que prepara Luis Carlos, que trabaja con su mujer en el restaurante como jefe de sala: "Pues es un buen cocinero y, aunque soy yo la que se encarga de la comida a diario, si alguna vez se me hace cuesta arriba me prepara huevos Perico. Es una receta sencilla que le gusta a todo el mundo". Esta es una de las recetas que incluyen en el libro Sabores con tradición, escrito a cuatro manos por Ana y Zulema, un modo maravilloso de seguir compartiendo un momento tan delicioso como este con ellas. Bon appétit

Su madre su maestra

Las hermanas han reunido sus mejores recetas en el libro Sabores con tradición (Ed. Roca), y se lo dedican a su madre, "que también nos enseñó a cocinar". La idea fue de Ana: "Llevo muchos años insistiendo a Zulema con que no podemos dejar que se pierdan tantas recetas de familiares, de amigos y de su restaurante. Tenemos varias generaciones entre fogones y es un bonito regalo a nuestra madre y un buen recuerdo para toda la familia". Y la verdad es que, además de haberles quedado estupendo, les ha proporcionado unos preciosos momentos: "Ha sido muy bonito y divertido recuperar recetarios de nuestra abuela, tíos, primas y, sobre todo, de nuestra madre. Volver a hablar con ellas de cocina y recordar aportaciones, cambios, temperaturas, tiempos...", cuenta Zulema. Esta delicia de recetario revela todo lo que las hermanas aprendieron entre fogones y lo que han enseñado a sus hijos. Un libro cálido y entrañable ilustrado por las fotografías de Teresa Peyrí.