Olivia Molina: "Ser madre te sitúa en el amor"

​La actriz interpreta en el teatro a Lucía, el personaje que Penélope Cruz interpretó en la película de los años noventa 'Todo es mentira'.

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Su hija de cuatro años ve normal jugar a ser otras personas, que es lo que hace mamá. También papá, Sergio Mur. Y la abuela Ángela, y los tíos Paula, Miguel y Mónica. Y es que mamá, Olivia Molina, pertenece a una de las sagas de actores y artistas más reconocidos en nuestro país.

Ahora, y como tantas veces antes, Olivia vuelve a jugar, aunque se toma muy en serio su profesión, para convertirse en Lucía, aquella chica alocada y romántica de Todo es mentira, película convertida en una versión teatral fresca y divertidísima. A nosotras nos ha entusiasmado.

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Es la primera vez que haces comedia en el teatro, ¿qué tal la experiencia?

Estoy encantada. La verdad es que este era un reto muy apetecible y está siendo muy divertido. La obra tiene un código muy amable, el texto fluye y el montaje funciona muy bien con el público.

¿Has vuelto a ver la película antes de prepararte el papel o hubiera sido contraproducente?

A mí me nutre ver lo que otros han hecho antes, así que sí, la he vuelto a ver. En su día me encantaba, aunque yo era pequeña y la veía como una peli de mayores. Ahora la he visto como material de investigación. Luego, cada uno trabaja desde su bagaje personal y eso hace que el personaje cambie dependiendo de quién lo interprete, porque en cada uno pones un trocito de ti. Es cierto que hay actores que prefieren poner distancia y no ver lo interpretado antes cuando tienen un papel ya hecho por otros, pero no es mi caso.

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¿Qué es lo que más te gusta de tu personaje?

Pues con el día a día le voy cogiendo más cariño. Y eso que lo que más me gusta es también lo que más me impresiona de ella, esa neurosis que la lleva a pensar que ella sabe amar mejor que nadie. Pero esa fantasía, ese querer amar como nadie, vivir en el amor y ser amada... me da mucha ternura. Al final es un personaje feliz y es bonito recorrer con ella el camino, y sentir cómo se da cuenta de que quizás esté equivocada, que no todo es como ella pensaba. Pero bueno, esto es la madurez, abandonar ciertas ideas que tienes sobre ti y darte cuenta de que quizás no eres tal y como pensabas, y aunque eso a veces pueda doler, también es lo que hace que te vayas convirtiendo en quien de verdad eres. Es algo que de una u otra manera todos vivimos.

Lucía es de esas personas que creen que pueden cambiar a los demás para mejorarlos. ¿Crees que es un error intentar cambiar a los demás o todo un acierto?

Creo que si un cambio debe de darse, tiene que ser por iniciativa de uno mismo, no porque tú le cambies. Es cierto que en una relación puedes exigir ciertas cosas, sobre todo si te hacen daño o no te sientes respetada. Esto es algo mutuo, claro. Pero que te cambien para hacerte mejor... Creo que debe de nacer de uno mismo. Pero claro, Lucía es tan naif en el amor que se cree capaz.

"De mi madre he aprendido a respetar y a vivir nuestro oficio con absoluta entrega"

Tu pareja en este montaje es Tamar Novas. ¿Cómo ha sido trabajar de nuevo con él, después de El viaje a ninguna parte, en 2014?

Pues trabajar con Tamar fue uno de los motivos por los que me decidí a incorporarme al elenco de Todo es mentira. Es un actor muy inteligente, tiene muchísima fuerza y es muy líder, sabe tirar muy bien del elenco. Él lleva toda la función; un poco como un maestro de ceremonias. Es un actor que me gusta mucho y parece que tenemos química y... la verdad es que estoy encantada.

Todo es mentira refleja la historia de tres parejas que callan y mienten por no 'defraudar' a quien tienen al lado. ¿Es necesaria la mentira o, al menos, callar algunas cosas para mantener una buena relación de pareja?

No creo en la mentira. Entiendo que existe desde siempre, pero no creo en ella. Es cierto que hay que distinguir entre mentiras que protegen y las que hacen daño, no es lo mismo una cosa que otra. Pero, sinceramente, creo que la comunicación y la verdad en la pareja son lo que logra que la relación sea sólida. Esto de no contar algo "porque si lo sabe me va a querer menos", no, no creo en ello. Es mejor que uno sepa qué es lo que hay.

La obra también muestra cómo cambia la forma de ver las cosas cuando una sabe que va a ser madre. Tú, que tienes dos pequeños, ¿cómo te ha cambiado la maternidad?

Absolutamente en todo: la maternidad es una transformación. Cambia cómo percibes las cosas y también cómo te perciben a ti, y siempre lo que aparece de nuevo es fascinante. La maternidad te sitúa en el amor y en la paciencia, saca tus virtudes, dibuja una nueva persona. No lo cambio por nada.

¿Te ha afectado como actriz? Lo digo porque el vuestro es un oficio que crece con vosotros.

Es cierto que nuestra profesión corre paralela a nuestra madurez vital. No es un trabajo de quita y pon, va siempre contigo y crece y avanza contigo. No sé si la maternidad te hace ser mejor actriz, pero sí te hace ser una persona más plena y te enseña a afrontar las cosas con un foco diferente. Te tomas todo de otra manera, incluso tu oficio.

Hablando de madres, y ya que la tuya es una de nuestras más grandes actrices, ¿qué te ha enseñado ella de cara a la escena?

Básicamente una manera de respetar y de vivir nuestro oficio con absoluta entrega y dedicación. Me ha enseñado que ser actor no es un juego ni algo exótico, sino un oficio muy serio que requiere de disciplina y de mucho sacrificio. Un trabajo por el que pasas mucho tiempo estudiando, probando, investigando, que puede ser muy doloroso dependiendo del personaje al que te acerques... Todo lo que yo ahora vivo en primera persona antes lo vi en ella, que lo vive tan intensamente. Y eso para mí ha sido y es un privilegio, un regalo.

Hasta el 8 de enero en el Teatro Fígaro de Madrid.