Amaral: "Nos entregamos en el escenario como si fuera la primera vez"

​​Juan Aguirre y Eva Amaral llevan media vida juntos componiendo, grabando, sintiendo la magia del directo sobre el escenario, disfrutando de todo ello al máximo...​ como el primer día.

Lo más popular

Cuando uno tiene claro lo que quiere desde bien temprano, los obstáculos son menos altos (o al menos lo parecen) y la ilusión por cumplir el sueño hace que la energía y las ganas puedan con todo. Juan y Eva llevan casi veinte años, cientos de conciertos y ocho álbumes publicados. El último de ellos, Nocturnal Solar Seasons, saldrá el próximo 27 de enero, coincidiendo con el lanzamiento internacional de la edición y la gira europea de su anterior trabajo (Nocturnal).

Publicidad

Expectativas cumplidas

Juan Aguirre tenía clara su meta: tocar en un grupo de rock: "Lo llevaba en las venas, aunque también me gustaban la literatura, el atletismo. Me pasaba el día leyendo, sacaba buenas notas... No cumplía el estereotipo de mal estudiante, rockero", asegura. Eva, por su parte, iba por otros derroteros: "Yo, sin embargo, siempre tuve muy claro que quería ser dibujante de cómics. ¡Quería ser Ibáñez! [risas]. De hecho, aprendí a leer con los cómics de Mortadelo y Filemón. De alguna manera, por ello entré en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, pero justo el año que empecé habían quitado el módulo de Ilustración. No volví a hacer cómics nunca más, porque apareció la música y lo llenó todo", nos cuenta Eva. "La verdad es que nunca pensamos que nos íbamos a dedicar de verdad a ello. En el fondo siempre sueñas con la música, con viajar... Desde nuestros barrios de Zaragoza ninguno de los dos podíamos imaginar que íbamos a llegar donde estamos ahora, que íbamos a recorrer el mundo entero", apunta Juan Aguirre.

Lo más popular

Un viaje que no acaba

Si algo tienen claro ambos es que nunca hay que dejar de soñar, de probar, de experimentar, porque el viaje sigue su rumbo: "Seguimos viendo la música de la misma manera, como una especie de viaje hacia lo desconocido. En eso no hemos cambiado. Cuando creamos una nueva canción, empezamos a jugar con instrumentos, Eva comienza a cantar una letra que se le ha ocurrido o a tocar un ritmo con la batería, y nunca sabemos lo que va a salir de todo eso. De pronto surge una chispa, en un momento dado que ni siquiera te esperas, y es cuando nace la canción. Componer tiene que ver mucho con arriesgarte y con no conformarte con lo que ya tienes. Y esa es nuestra esencia. Nos gusta experimentar, divertirnos. Somos muy inquietos, y de esa inquietud, por ejemplo, surgen cosas como lo que ha ocurrido con nuestro último álbum, donde hemos sentido la necesidad de enfocar esas mismas canciones desde otro prisma, con otro sonido y otros ritmos", explica Aguirre.

"La música sigue siendo un viaje apasionante hacia lo desconocido"

La magia del directo

Eva guarda un recuerdo muy nítido de la primera vez que pisó un escenario: "Tienes la sensación de que te empujan al abismo. Es increíble. Y eres consciente de que, a partir de ese momento, vas a concentrar toda tu energía en revivirlo una y otra vez, porque es realmente mágico, un intercambio de energía entre el público y los músicos misterioso y maravilloso. Sería estupendo que todo el mundo pudiera vivir al menos una vez en la vida lo que se siente encima de un escenario".

Para Juan Aguirre, esa explosión de adrenalina no tiene fecha de caducidad: "Por muchos años que pasen, ese subidón al salir al escenario sigue estando ahí, y desaparece justo cuando empieza a sonar la música, como por arte de magia. Y entonces ya solo queda disfrutar, energía, conectar con la gente... Somos obsesivos, y nos entregamos en el escenario como si fuera la primera vez –confiesa–. Si Amaral ha crecido tanto en estos años es gracias a la gente que ha entendido nuestra forma de hacer música y nos ha apoyado tanto. Y no se nos ocurre una forma mejor de darles las gracias que con un buen concierto, haciendo que suene lo mejor posible. Sería estupendo que todo el mundo pudiera vivir al menos una vez en la vida lo que se siente encima de un escenario. Es algo muy especial y nos sentimos muy agradecidos y afortunados de poder vivirlo".

Si la compenetración es total como artistas, cuando aparcan la guitarra o se apagan las luces del estudio también hay mucho que compartir: "A los dos nos gustan el deporte, el cine, viajar, ir a conciertos como espectadores... Y, sobre todo, esas cosas más pequeñas de las que disfruta cualquier persona, como reunirte con tus amigos sin ninguna pretensiónn más que estar con ellos. Muchas veces, aunque salgamos por separado, terminamos encontrándonos en los mismos sitios, porque tenemos muchos amigos comunes", contesta Juan. "Y la naturaleza –apunta Eva–. Nos gusta dar paseos por el bosque. En los viajes nos encanta escaparnos a hacer senderismo y excursiones al campo".

El precio de la música

¿Han tenido que renunciar a grandes cosas por ejercer su pasión? "Fundamentalmente a tener hijos, que ya es bastante –confiesa Eva–. Mi vida ha sido una vorágine y no he podido encontrar el momento para ello. Hay gente que se organiza de maravilla y compagina familia y vida profesional. Yo no sé si es que no tengo esa fortaleza mental, pero sé que me hubiera costado muchísimo poder hacer las dos cosas a la vez. Estos años en la música han sido una locura, muy divertida, pero locura".