Por fin sabemos qué tienen los hombres en la cabeza

​Nos citamos con estos tres grandes actores para charlar sobre cómo funciona el cerebro masculino. En su cabeza hallamos humor, emoción y cosas que hacen que, al final, hombres y mujeres no seamos tan diferentes. ¿O quizá sí?

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Por arte del cine, José Coronado (59 años), Javier Cámara (49) y Roberto Álamo (46) se convierten en su última película en tres cuñados que pretenden lo que siempre han querido los padres desde que el mundo es mundo: proteger a sus hijas de unos yernos que no las merecen. Aunque la cinta Es por tu bien es una comedia, Javier Cámara lo tiene claro: "Yo haría un estudio psicológico de esta película, porque a pesar de ser en tono de humor hay un trasfondo en el que se vislumbran reacciones de cualquier padre que suelen ir contra natura". En la gran pantalla, los tres actores dan vida a tres hombres muy estereotipados que se mueven entre el padre excesivamente controlador, interpretado por José Coronado, otro demasiado ingenuo, al que da vida Javier Cámara, y el prototipo de hombre primitivo, que se mete en la piel de Roberto Álamo. Nadie mejor que ellos para ayudarnos a entender lo que piensan los hombres.

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Vuestros personajes hacen una cruzada contra sus futuros yernos. ¿Tenéis algo en común con ellos?

José: Aunque, como para cualquier padre, para mi personaje su futuro yerno no está a la altura de lo que espera para su hija, él es un demente.

Javier: Yo jamás me convertiría en un ser tan absurdo... Sí sería muy controlador, porque con los amigos que han tenido niñas te sale esa cosa machista y dices aquello de: "Ya verás cuando tenga 15".

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José: Yo, que tengo hijo e hija, en este último caso la procesión va por dentro. Al llegar Candela me propuse darle la misma libertad y confianza que le di a mi hijo, pero si él te dice que tiene tres novias no es lo mismo que si te lo dice ella. Lo que sí intento es ser amigo de mis hijos...

¿Eso se puede?

José: Yo lo soy.

Roberto: Pero no está exento de que tu rol sea el de padre.

Javier: Y tampoco está exento de que no tengas ni idea de cómo hacer de padre [risas].

Los hombres tenéis veinte veces más testosterona que las mujeres, lo que explica actitudes más agresivas. ¿Alguna vez se os ha ido la testosterona de las manos?

Roberto: Yo no me he pegado nunca con nadie. Sí he tenido deseos, pero no lo he hecho.

Javier: Yo tampoco.

José: Yo una vez tuve una novia que me engañó con un amigo y me puse hasta los guantes con él [risas]. Le di un cachetín y me fui.

Javier: O sea, la culpa era de tu amigo, no de tu novia...

"No hay nada más delicioso que llorar. Es un sentimiento casi orgásmico". José Coronado.

Hay un tópico muy arraigado en la sociedad de que en la cabeza de los hombres solo hay sexo y fútbol. Es el momento de desmentirlo... o no.

Javier: A mí me encantan el fútbol y el sexo, pero en mi cabeza hay muchas más cosas. Es un estereotipo absurdo.

Roberto: Yo creo que sí que hay diferencias entre hombres y mujeres: su sexualidad y su cerebro son diferentes, pero esas diferencias deberían unirnos y no separarnos. Este tema es muy delicado, porque todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra [risas]. Yo, ahora mismo, me acabo de manchar mi camisa y mi mente de hombre no le ha dado importancia. Quizá una mujer sí...

Javier: Claro. Dices: "Me cierro la chaqueta y ya" [risas].

Roberto: Ni siquiera me la he cerrado... [risas]. En cuanto a lo que tenemos en la cabeza, aunque podamos decirlo nunca vas a saberlo, igual que nosotros nunca sabremos lo que siente una mujer cuando es madre.

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Partiendo de esas diferencias, hay cosas que a las mujeres nos cuesta entender, como, por ejemplo, cómo sabéis disfrutar de no hacer nada...

Roberto: Sí, es verdad que en nuestra cultura los hombres sí sabemos disfrutar de estar tumbados en un sillón, sin preocuparnos de nada. Es algo que parece más masculino, pero ¿eso es malo?

José: Cada uno se recarga como quiere.

Javier: Yo acabo de leer unos libros de Elena Ferrante, y no sabía si detrás de ese nombre había un hombre o una mujer. Deduje que era esto último porque se hace una serie de preguntas que un hombre es incapaz de plantearse... Y acerté.

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Roberto: Cuando hablamos de hombres y mujeres hay que hacerlo de forma no peyorativa, porque al final siempre hay piques.

Javier: Si hablo de mis referencias: vengo de un lugar donde todo estaba muy compartimentado. El hombre no mostraba sus sentimientos, la mujer sí...

José: Antes estaba mal visto que los hombres llorasen y ahora está bien visto, y así debe ser.

Javier: Y ahora las mujeres intentan ocupar otros espacios, y las hay que son verdaderas superwoman.

Roberto: El problema es no poder elegir. Si una mujer puede elegir, su vida será plena, pero cuando no puede, lo tiene muy crudo, más crudo que el hombre.

"Me encantan el fútbol y el sexo, pero en mi cabeza hay muchas más cosas" Roberto Álamo.

Yo iba a hablar de cosas más banales, como el problema que tenéis con distinguir los colores.

José: Yo los distingo perfectamente, lo que pasa es que me importan menos [risas].

Y aquí va otro tópico qué podéis desmontar: ¿sois capaces de hacer dos cosas a la vez?

Javier: Eso es típico de mi madre, a la que he llegado a ver hacer ¡hasta tres cosas!

Roberto: Según he leído, es verdad que el hombre tiene menos capacidad para hacer varias cosas a la vez, pero es por genética.

José: Yo lo que creo es que, por la historia que ha vivido, la mujer es mejor sufridora. El hombre es más quejica, la mujer es mucho más fuerte.

"Yo soy un especialista en procrastinar, en centrarme en lo que no debo". Javier Cámara

O sea, que eso de que somos el sexo débil...

Roberto: Pero ¿quién dijo eso? Un hombre.

Javier: Podemos seguir dando vueltas a esta historia, pero igual que mi madre hace tres cosas a la vez, a mí me gusta abstraerme cuando estoy viendo la tele.

José: Sí, son diferentes formas de disfrutar. Yo cuando veo una película lo hago como si estuviera en el cine, y es verdad que es más de mujeres ir comentando todo...

Javier: Yo lo que no puedo hacer es leer con música.

Roberto: Yo lo que no puedo, aunque creo que es una imposibilidad mía, es escuchar un mensaje de voz si dura más de un minuto...

José: ¡Ni yo, y además me cabreo!

Roberto: Si, además, en el mensaje dan fechas o números, no puedo cogerlos.

Quizá eso tiene que ver con un estudio que dice que en el hombre el sentido más desarrollado es la vista...

Roberto: Puede ser. De hecho, el otro día estaba viendo la tele y salió India Martínez y me quedé obnubilado: todo mi cerebro, toda mi cabeza era ella. Y ¿por qué cuento esto? ¡Ah, sí! Porque la vista es importante para nosotros [risas].

Javier: Y porque, frente a la mediocridad, cuando hay alguien brillante te centras en eso. Yo reconozco que desde hace unos años he aceptado mi sensibilidad y no me cuesta reconocer cuándo una cosa me ha emocionado hasta las lágrimas. Nosotros somos seres influyentes, pero también influenciables. A mí me ha pasado con Pablo Alborán, y es que las quinceañeras ¡también tienen gusto! [Risas].

José: Es que no hay nada más delicioso que llorar. ¡Yo me meto cada llorera! Empiezas a llorar y es un sentimiento casi orgásmico...

Javier: Es como si por fin hubieras abierto un grifo que te tenían vetado, y las mujeres han abierto muchos...

Hay un libro que se centra en explicar cómo piensan los hombres, Alta fidelidad (que luego llevó al cine John Cusack). En él, el protagonista hace listas de todo. ¿Tenéis alguna manía particular?

Roberto: Yo también hacía listas de todo: de música, de películas... Hasta que esa costumbre se perdió por la intervención femenina, porque mi pareja me hizo entender que era una absoluta pérdida de tiempo.

José: ¡Yo también hago listas!

Javier: ¡Qué maravilla! Estoy flipando [risas]. Yo, sin embargo, soy un experto en procrastinar, que es ese verbo que significa utilizar en no hacer nada el tiempo que deberías dedicarle a algo más importante. Soy especialista en centrarme en lo que no debo.

José: Para mí son mis mejores vacaciones: no hacer nada, no tener responsabilidad...

Roberto: A veces, ahí se genera un conflicto cuando tienes pareja, porque cada uno quiere gastar el tiempo en lo que necesita. Por ejemplo, si se ha decidido ir a Bali y a la playa, cuando ya estás allí, en la tumbona, ella quiere ir a ver una montaña maravillosa...

José: Sí, yo creo que las mujeres son mucho más insatisfechas. Siempre quieren más.

¿Qué tenéis ahora en la cabeza?

Roberto: Yo dedicarle horas al piano que le acabo de comprar a un amigo.

Javier: Que siga la buena racha. Llevo dos años de placer absoluto, pasándomelo muy bien.

José: Yo tengo teatro y la sensación es como cuando empiezas una relación: que te absorbe al máximo.

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