Samanta Villar: "Madre es la que está y la que cría"

​ La periodista habla en su libro sobre su experiencia con la ovodonación y nos da su visión más honesta y real de la maternidad​. Nos reunimos con Samantha Villar (41) en el Hotel Meridien Barcelona para charlar sobre su libro "Madre hay más que una" de Planeta, un relato en primera persona sobre la aventura de la maternidad que no dejará a nadie indiferente por su honestidad y transparencia.

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Madre de dos mellizos, Damiá y Violeta, que el próximo mes de marzo cumplirán un año, la periodista explica cómo se quedó embarazada por reproducción asistida y ovodonación y nos cuenta algunas de las claves para vivir sin tabúes y de forma natural semejante aventura.

La periodista, que dejó el libro terminado antes de dar a luz, volverá a incorporarse en un nuevo proyecto de reportajes para Cuatro en un par de semanas.

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¿Cómo nace la idea del libro?
Hace años, cuando yo tenía 25 y vivía en el Raval de Barcelona, fui a comprar a una tienda y me encontré a una clienta que estaba embarazada. Yo le pregunte por cortesía qué tal le iba y ella me contestó que fatal, y se empezó a quejar de todas aquellas cosas que ya no podía hacer como beber, fumar, salir en bicicleta… pero lo peor para ella no era todo eso, sino que no se podía quejar ni contárselo a nadie porque la gente la miraba mal y se creía que no le hacía ilusión ser madre. Allí detecté el tabú de la maternidad idílica. Quise adaptar la realidad a un relato. Quería contar cómo es la maternidad más allá de lo que nos han contado.

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Se parece al programa de televisión "9 meses con Samantha".
Hay una parte muy grande que no cabía en el programa. Sobre todo porque el programa arrancaba a partir del embarazo y antes hay un proceso complejo y muy interesante. Qué pasa cuando te planteas que quieres ser madre y no consigues quedarte embarazada, empiezas a acudir a los médicos, los tratamientos de reproducción asistida, la donación de óvulos, otro tema tabú del que no se habla. Esa es la mitad del libro, la otra mitad trata de lo poco que se comparte esa experiencia. Yo me lo plantee como una aventura.

También hablas de la crianza…
Sí, el nivel de sacrificio de criar a unos hijos es de tal magnitud que si criáramos a una pareja diríamos que es intolerable y si se tratara de un trabajo, lo llamaríamos esclavitud. Solamente con los niños se puede aceptar algo así porque no hay otra. Lo incoherente es que no puedas quejarte. Tú los adoras y los necesitas, y ellos a ti, cuando te ven te sonríen, pero es un momento. El resto, es entrega total.

Y en tu caso son dos, ¿cómo visite la noticia?
Fui muy prudente porque como ya había tenido un aborto y después de la in vitro, pasé a donación de óvulos, hasta la semana 28, que es el sexto mes, no habíamos dicho nada. Empezamos a emocionarnos en el séptimo mes. Previamente a eso, había muchas incomodidades, luego ya fue una locura con las pataditas, etc.

¿Qué consejos le darías a una madre primeriza?
Pedir ayuda. No hay otra. Luego que no se sienta culpable porque siempre se nos ha dicho que tú como madre, sabrás lo que hacer y no es verdad. A veces, lo has probado todo y estás completamente perdida y eso es lo normal. No creo que exista el instinto maternal, a mí me comieron el coco y quise tener hijos porque me decían que era lo más maravilloso del mundo. Lo que ocurre que luego es irreversible.

Y cuando crecen…
Quiero que mis hijos sean muy independientes y hagan su vida. Yo me fui de casa a los 18 años.

¿Cómo son tus hijos?
Como la noche y el día. Completamente, distintos, pero son muy bebés, me queda todo por descubrir. Si lo puedes vivir con calma y sin tensiones, es muy divertido también. De hecho hay un nivel muy alto de separaciones el primer año de ser padres.

Tu pareja (Raul Calabria), ¿cómo lo vive?
Él es un padrazo. Todos los días llega pronto del trabajo para acostar a los niños. Es un remanso de paz, dentro del caos. Es el primero que controla todas las papillas, lo que les toca de comer, lo que no… Es un fiera. Ellos dicen que nosotras nos volvemos locas y así fue los primeros meses, durante la lactancia. Luego ya me equilibré.

¿Cómo viviste la ovodonación?
Al principio con mucha tranquilidad, luego ya al estar de unos meses me afectó más el hecho de fueran a tener la carga genética de una desconocida. También me preocupaba no poder saber sus orígenes y que ellos tampoco tuvieran acceso a ello, como sí pasa en otros países como EEUU. A mí me hubiera gustado incorporar a mi vida la chica que ha donado sus óvulos a mis hijos. Sufrí un periodo de duelo genético que pasan muchas mujeres. Luego, poco a poco esto se fue transformando, mis miedos fueron mutando y al final los he ido cerrando todos. Cuando nacen los hijos estás tan ocupada que no te da tiempo a darle al coco.

Es un tema del que haces especial hincapié en el libro.
Sí porque es un gran tabú. Las parejas ya dicen cuando es por fecundación in vitro pero no por ovodonación, y en el 50% de los casos es así. Ella no lo cuentan, ni a la familia ni a sus amigas. Por eso decidí que como personaje público tenía cierta obligación de contarlo. A mí me da mucho mi público y me sentía con la obligación de devolverles parte de todo lo que me dan. Creo que es bueno que un personaje público hable del tema con normalidad y diga que mi embarazo fue por ovodonación y estamos encantados de la vida. Con ello, siento que ayudo a mujeres que lo bien en soledad cuando cada vez hay más gente que lo experimenta. España es el país de más donaciones de semen y óvulos en Europa.

¿Tú hubieses donado?
Si hubiera podido sí. Se trata de genética. Lo que donas no es un hijo sino células que se han juntado con un espermatozoide que no han conocido… Buena parte de las reflexiones del libro van en esta línea, qué significa ser madre. Madre es la que está y la que cría, si no está, no es madre.

¿Por qué crees que la gente no cuenta la verdad sobre su experiencia?
Por vergüenza y por el que dirán, cómo no sabes cómo se lo va a tomar el resto pues te lo evitas.
Ahora vida personal poca.
Sí, al menos ya he pasado el primer año que es el peor.
Pero te ha dado tiempo a escribir.
Porque lo dejé preparado antes del parto. Ahora, seis meses después no me puedo volver a sentar. Antes de que nacieran, pensaba ingenuamente que una vez diera a luz, una horita al día podría sentarme al ordenador. Y no. Es imposible. Fue una de las cosas que más me impactó. Para mí fue un shock. Me costó aceptarlo, aprendí a tener más paciencia.

¿Cuándo vuelves a trabajar? Pronto, la semana que viene o la otra. Llevo un año sin trabajar y ya no puedo más.

¿De qué trata tu nuevo proyecto?
Será un programa de reportajes para Cuatro, algo parecido a lo que había hecho.

Volverás a tener tiempo con la guardería.Sí, pero ¡cogerán resfriados!

¿Volverías a tener hijos?
Sí, pero me frena el cuerpo y la edad. En esta ocasión lo viviría de otra manera. Me tiraría a la piscina y me ilusionaría desde el primer día y si sale mal, da igual.

¿Y a hacer 21 días?
No, ya no. Lo viví al máximo, pero es un formato muy exigente. Tener una vida para uno mismo está muy bien. Era como un hijo grande. Siempre lo recordaré con un cariño infinito y me enseñó muchísimas cosas que ahora agradezco.

Rosmi Duaso.