David Bowie is... La espectacular exposición que no te puedes perder

Ha girado por el mundo y llega en mayo a Barcelona. Las entradas para esta gran retrospectiva ya están a la venta.​ Imprescindible.

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Tenía cada ojo de un color, como si ya desde su nacimiento estuviera destinado a ser diferente y único: "Quería llegar a ser alguien, dejar huella", decía David Bowie. Y lo hizo. Y acabó aborreciendo esa fama que le alcanzó cuando se convirtió en el personaje Major Tom de su primer gran éxito, Space Oddity, en 1969: "La fama te lleva a un punto en el que todo es falso", se lamentaba. Pero fue imposible que no se convirtiera en una celebridad, y su paso por este mundo se sigue celebrando, aun cuando ha pasado poco más de un año desde su muerte, el 10 de enero de 2016.

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El más de un millón de visitantes que ya ha tenido la exposición mundial David Bowie is, inaugurada en el Museo Victoria & Albert de Londres en 2013, dan cuenta de la estela que este creador ha dejado en la sociedad. Tras su paso por ciudades de todo el mundo, como Tokio o París, la muestra llega a España el próximo 25 de mayo.

La exposición

En esta gran retrospectiva definitiva, los visitantes podrán deleitarse con una inmersión en su universo a través de trescientos objetos originales, entre los que destacan letras manuscritas, vestuario, fotografías, diseños, obras artísticas, extractos visuales de películas y actuaciones en vivo como The Man Who Fell to Earth, vídeos musicales como Boys Keep Swinging y sets de diseños creados para la gira Diamond Dogs en 1974. Un fabuloso repaso a cinco décadas de creatividad, vanguardia y arte.

A la izquierda, fotocollage para el filme The Man Who Fell To Earth. A la derecha, retrato para promocionar The Kon-rads.
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"Me gustaría sentir que lo que he hecho ha cambiado la esencia de la música". Sus palabras no podían ser más acertadas, porque así fue. Cada vez que desaparecía de la escena, cosa que hacía con cierta frecuencia, regresaba con más fuerza e ideas más refrescantes y provocativas. Incluso cuando ya le habían diagnosticado el cáncer que le mató no dejó de crear.

Una premonición

Mientras grababa su último disco, Blackstar, se metió de lleno en algo que desde que comenzó su carrera había querido hacer: un musical para Broadway. Así surgió Lazarus, inspirado por la novela El hombre que cayó en la Tierra, de Walter Tevis, cuya adaptación al cine protagonizó Bowie en 1976. Su comienzo aún hiela la sangre de quienes fueron a verlo. Como una premonición, las primeras palabras del protagonista, encarnado por Michael C. Hall (el famoso Dexter de la serie de televisión), eran: "¡Mira, estoy en el Paraíso!". Aquel estreno, el 7 de diciembre de 2015 en Nueva York, se convirtió en la última aparición en público de Bowie.

Tenía 69 años cuando nos dejó, lo cual es mucho para alguien que pensaba: "Creí que iba a estar muerto a los 30, a los 40... Y sigues, y te conviertes en un pionero". Pero es poco tiempo para un talento que siempre tiene algo que decir.

A la izquierda, retrato de Bowie para el álbum Aladdin Sane. A la derecha, portada del disco Earthling

Admirador y gran observador del estilo de Elvis Presley y Frank Sinatra, sus modelos para llegar a ser un icono, Bowie no solo logró su propio e inconfundible estilo. Además, creó personajes eternos y fue su extravagante y andrógino álter ego Ziggy Stardust (1972), héroe del glam rock, quien le ayudó a dejar de lado su vergüenza: "Era tímido, y aún más en el escenario, pero me di cuenta de que no lo era si representaba a un personaje. Fue una idea teatral brillante", explica en el fabuloso documental David Bowie, los últimos cinco años.

Después, fue imparable. Protagonizó giras agotadoras por el esfuerzo físico que requerían, como la que hizo para el Diamond Dogs Tour en 1974, en el que aparecía atado por largas cuerdas que a duras penas le permitían moverse: "La presión me resultaba espantosa. Sentía una desagradable tensión y muchos tirones. Interpretar ese papel fue físicamente extenuante", explicó después. Apareció en películas míticas como El ansia, junto a Catherine Deneuve y Susan Sarandon, fue el rey Jareth de Dentro del laberinto y nos sorprendió como Poncio Pilatos en La última tentación de Cristo. Y muchas más que han quedado para la memoria. Y es que su curiosidad no le dejaba parar.

David Bowie junto a William Burroughs

Estoy en el cielo

Como colofón a su carrera, Bowie nos dejó el escalofriante vídeo del tema Lazarus, de su disco Blackstar, el último, donde convertido en el personaje Ojos de Botón canta: "Estoy en el cielo. Tengo cicatrices que no se pueden ver. Un drama que no puede ser robado". Un testamento de vida y muerte que acompaña ahora a algunas de sus 'últimas apariciones' póstumas, como el vídeo de Youtube recientemente 'viralizado', donde le vemos deambulando por la mítica plaza de Santa Ana, en Madrid, buscando un lugar para tomar una cerveza, o los futuros sellos que Reino Unido lanzará el 14 de marzo con imágenes de sus álbumes más famosos. Bowie siempre estará entre nosotros.

Entradas a la venta para la exposición, que comienza el 25 de mayo en el Museu del Disseny de Barcelona, endavidbowieis.es