Hablamos con la nueva Vicky Martín Berrocal

​Nos citamos en Londres para tomar el té de las cinco con Vicky Martín Berrocal. Una mujer optimista, romántica y valiente que, sin dejar de ser Vicky, ahora también es Victoria, nombre de su nueva marca de vestidos de fiesta.

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Entre mercadillos de ropa de segunda mano, cafeterías donde se sirven cereales con leche y almacenes que ahora son espacios abiertos de trabajo, nos encontramos la nueva pop up store de Giles Deacon. El diseñador británico, que ha trabajado para firmas tan reconocidas como Bottega Veneta o Gucci, ha abierto un espacio en el barrio de Shoreditch (Londres) para mostrar una colección que ha creado junto a Ariel en su búsqueda por redefinir el concepto de 'siempre limpio' y ensalzar el tremendo placer de estrenar.

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En la inauguración, una mujer que también está de estreno: Vicky Martín Berrocal tiene en la mirada el vértigo excitante del emprendedor, y eso que lleva más de diez años en la moda. Está dando los primeros pasos con su nueva marca, Victoria, una firma de vestidos de novia y ceremonia con precios más asequibles. Ya ha seducido a las celebrities en la alfombra roja y ahora aspira a colarse en las listas de invitados de todas las bodas de España. Si todavía no tienes tu look de fiesta, toma nota de estos consejos de la nueva Vicky para triunfar.

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Según el budismo, la máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo. Tú estás a punto de cumplir 44 años y te has reinventado de nuevo. ¿Estás en tu mejor momento?

Sin duda. No sé si para el amor, pero para todo lo demás es esplendoroso. No me puedo quejar: a mí me tocó la lotería el día que nací. La vida me ha tratado demasiado bien. También es cierto que tengo muy buena actitud ante las cosas y soy muy valiente, tengo muchas ganas de todo. Mi padre me enseñó a vivir: era una persona con las ideas muy claras y esa es la filosofía que quiero tener en la vida. Hay que vivir cada edad con lo que te toque y siendo valiente.

¿Nunca te acuerdas de los treinta?

Te puedes acordar, pero para ser feliz no puedes estar todo el día anhelando lo imposible.

"A mi me tocó la lotería el día que nací. La vida me ha tratado demasiado bien"

Esta etapa viene con muchos cambios, porque además vuelves a vivir sola, ya que tu hija está estudiando en Estados Unidos.

Ha sido un cambio brutal. De repente me he encontrado sola, con un tiempo libre que no tenía. Porque yo siempre he tenido ese remordimiento de madre trabajadora, de robarle momentos a mi hija por culpa del trabajo, como nos pasa a tantas. En mi caso, siempre he tenido que dividir mi tiempo y Alba lo ha comprendido perfectamente. He estado todo lo que he podido. Hubo una etapa en la que paré, dejé todo aparcado. Quería estar con ella cuando se iba al colegio y esperarla en casa para no perderme nada... Pero, fíjate, ahora es ella la que ha decidido que me lo pierda. Y tiene que ser así por ley de vida.

Se te ponen los ojos tristes al hablar de este tema.

Lo vivo con añoranza, pero también ha facilitado que me centre en mi nuevo proyecto y diseñe muchos vestido de novia y de invitada.

Un estilo muy british. A Vicky le encanta viajar a Londres para conocer las últimas tendencias e ir a sus tiendas preferidas de ropa y maquillaje. En el barrio de Shoreditch, con falda estampada del diseñador Giles Deacon, en exclusiva para Ariel, descubrió el Londres más alternativo.

Bodas, bodas y más bodas. ¿Qué es lo primero que piensas cuando te invitan a una?

Lo mismo que cualquier mujer: ¡qué me voy a poner! Quieres ir con algo increíble: comienzas con el vestido, luego van los complementos... Tengo madrinas e invitadas que eligen el traje antes que la novia. La gente lo hace con seis meses de antelación, así que imagínate cómo son los tiempos en el tema nupcial. Recuerdo que, cuando me casé, el traje lo diseñamos con tres meses de antelación, no creas que más. Las novias suelen tardar un año o así en elegir su traje, y por eso las colecciones de novia tienen esos plazos, de septiembre a septiembre. Pero hay gente que se aguanta, se aguanta y se aguanta, por si sale algo más, por si se pierde algo, por si aparece otro traje que le encante... Eso sí, hay una regla que no falla: cuando encuentras tu vestido de novia, sabes que ese es el único vestido de novia del mundo para ti.

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¿Y tienes muchas invitaciones para este 2017?

No te vayas a creer que tengo muchas bodas ya. Como me dedico a esto, se me quitan las ganas. Tengo ganas de casarme yo en un momento dado, pero cada día me cuesta más ir de invitada a ciertas cosas. Y a una boda aún, porque es una cosa bonita, la culminación del amor. Yo es que soy una romántica y todavía se me caen dos lagrimones cuando veo a la novia caminar hacia el altar.

¿Qué cualidades debe tener, según Vicky Martín Berrocal, la invitada perfecta?

Menos es más. Sobria, elegante, discreta a la par que sofisticada... No hay colores prohibidos: tan solo el blanco, pero yo he ido a bodas de negro y he ido estupendamente. Puede ser tendencia el color nude, pero si cuando se lo pones a una señora no le sienta bien, puede ser tremendo. No es cuestión de lo que se lleve, hay que tener en cuenta lo que te siente bien a ti. Los cortes son muy importantes, hay que realzar lo que más te favorece y esconder lo que menos te gusta. Lo mismo con los complementos: todo vale, solo hay que buscarles el sentido con el traje que llevas. Sobre protocolo, quizás no sea lo más acertado ir de noche con un pamelón o de largo por la mañana. Hay cosas que son lógicas y lo sabemos ya todas. Aunque siempre hay alguna que te descoloca. Yo considero que a una boda de tarde ya se puede ir de largo, pero porque a mí me favorece mucho más y me siento mucho más segura así. Al final esta es una máxima de la invitada perfecta: que se mire y se sienta a gusto con el look que haya elegido. La actitud es básica: con ella vendes cualquier estilismo que te propongas.

Entre costuras. Patrones, agujas, hilos, perchas... Vicky está totalmente volcada en su nueva marca, Victoria. La firma ya tiene tienda física en Sevilla (Cerrajería, 27) y busca local en Madrid.
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A ti actitud te sobra, pero ¿en qué boda te has visto realmente favorecida?

Tengo una memoria horrible, pero recuerdo que en la de Eva González y Cayetano Rivera aparecí con una pamela espectacular de Philip Treacy, aunque después el traje fue muy comentado porque no entendían esos volúmenes, un poco rollo Lanvin... pero in situ causó sensación. Incluso había diseñadores en la boda que se acercaron y me dijeron: "¡Madre mía!". Realmente todo estaba muy estudiado, pero en la prensa no se entendió. Eso también lo tienes que asimilar rápido: no puedes gustar a todo el mundo. Y otra boda que también causó gran controversia fue la de Rafa Medina, en la que aparecí con medio pecho al aire. Era un traje divino del mismo color que la corbata que lució el diseñador Valentino, que también estaba en la lista de invitados. Me hizo muchísima ilusión cuando lo descubrí. Me di cuenta de que había acertado, porque ese color ¡era el color!

Precisamente has comentado que muchas mujeres acuden a ti porque les gusta mucho tu estilo cuando te ven en las revistas y en la televisión.

Siempre digo que mi gran éxito, por lo que llevo tantos años en la farándula, no es por gustar a los hombres por mis curvas, sino porque muchas mujeres se ven reflejadas en mí. Sin embargo, Victoria ya no tiene mucho que ver conmigo. La imagen de Victoria es una chica rubia, delgada, estilizada... esa es la nueva Vicky. Como decía Boris Izaguirre, no se le puede llamar Vicky a una mujer tan moderna; hay que llamarla Victoria, que al fin y al cabo es sinónimo de éxito.

¿Así que fue Boris Izaguirre el que te rebautizó como Victoria?

Sí, así es. Viene de él y de muchos amigos míos que empezaron a llamarme Victoria. Ahora ese nombre me gusta más que la propia marca Vicky Martín Berrocal, porque ya no la identifico tanto conmigo como persona. Ahora, yo me siento mucho más libre, como en un segundo plano... En mi etapa anterior yo era muy protagonista, pero la verdad es que me gusta que esa etapa se haya quedado atrás y empezar una nueva.

Pasar a un segundo plano, ¿ese es el objetivo por el que surge Victoria en este momento?

Victoria nace cargada de ilusión, una aventura totalmente nueva. Es reinventarse porque me tenía que adaptar a los tiempos. Dejo Vicky Martín Berrocal para el mundo flamenco, y cuando tenga algo que contar volveré, sin prisas. Hay ocasiones en las que hay que parar, no hace falta mostrar cosas nuevas de manera forzada. Yo me muevo por el corazón, nunca he sido empresaria. En Victoria viajo acompañada por unos socios con los que he creado una estructura de empresa que antes no tenía. Victoria viene, sin duda, por todo lo que se ha hecho bueno en Vicky Martín Berrocal. Estoy feliz desde que arrancamos el proyecto, porque era básico que no renunciásemos al buen patronaje, a la confección 100 % española, a la calidad... no quería vender mi alma por precio porque no me compensa. Ya lo digo: "A mi China me rechina". Tenía que respetar lo que tenía en Vicky, pero llevarlo a un público más extenso, con unos precios sorprendentes, que es la magia que han aportado mis socios.

En familia. Vicky está muy unida a los suyos. Es la mejor consejera de su hermana Rocío y alienta la vena artística de su hija Alba, que está estudiando en Estados Unidos.

¿Qué tendencias encontramos en los vestidos de fiesta de Victoria?

Esta colección viene envuelta en crepé y gasa, en encaje, e innovo con el uso de aplicaciones, cosa que nunca había hecho antes y ahora me encanta. Es sobria, tanto para madrinas como para invitadas, pero es exquisita en el patronaje. Las prendas de Victoria tienen entidad, se reconocen, y no me quiero salir de ahí.

Lo que más destaca es que la nueva Victoria ya no es tan flamenca...

Era incapaz de hacer un volante más en ninguna colección. Me enfrenté a una crisis total del volante. De hecho, en la última colección flamenca que hice, con la que cumplía diez años en la moda, ¡uf!, el volante me costaba, no me salía nada. Realmente una madura, porque al final las colecciones son un pedacito de ti y tú vas aprendiendo. El día a día te traslada a otro sitio y al final se refleja.

Así que nos olvidamos de los volantes de Vicky.

Desde luego que no: de hecho de las 30 piezas de novia de la colección, todavía dos tienen volantes. Esa pincelada la conserva, pero una cosa muy sutil, sin mezclar.

La duda eterna: ¿se puede repetir vestido en varias ceremonias?

Sí, ¿por qué no? Y es que ya no hace falta ni llevarlo a la tintorería: con productos específicos, como lo nuevo de Ariel, un vestido de fiesta o de noche puede lavarse en lavadora, queda limpio y parece nuevo... listo para la siguiente ocasión.

Victoria también se mete de lleno en el mundo de los accesorios. ¿En qué estás trabajando?

Hemos lanzado un tacón cómodo, que es totalmente vital. No hay forma de aguantar un zapato incómodo durante tantas horas en una ceremonia. Te lo digo porque puedes acabar en chanclas como yo, que siempre lo hago sin ningún tipo de pudor. El calzado más cómodo no suele ser el más bonito, pero merece la pena apostar por él, porque hay que vivir la boda desde el principio hasta el final. En la colección también tenemos carteras, bolsos, tocados...

¿Te gusta romper con los complementos?

Me encanta que nada tenga que ver: el 'todo combinadito' me aburre soberanamente. ¿Tú recuerdas esas madrinas que iban con el traje rojo, el zapato rojo, la flor roja, con la peineta roja y el labio rojo...? Nada, eso pasó a la historia. Hay que arriesgar, sin perder la cordura, y hay que dejarse guiar por la gente que sabe.