Nieves Álvarez: "Jamás pensé que llegaría tan alto en la moda"

​A punto de cumplir 43 años, la top puede presumir de haberse reinventado como diseñadora de moda infantil, presentadora de televisión y, su papel más importante, madre de tres hijos que son su orgullo y su pasión.

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Nunca se ha visto guapa ni le gusta mirarse en los espejos. Tampoco es una shopping addict. Le encanta la política, cuando toma una decisión no hay marcha atrás y no hay nada peor que decirle que no se atreve a hacer algo. Inocente. Independiente. Inquieta. Imparable. Y todo sin perder esa dulzura que es su seña de identidad. Nieves Álvarez (Madrid, 1974) es un auténtico pozo de sorpresas. Con ella no valen convencionalismos ni clichés. Nos citamos en mitad de la vorágine y el caos que acompañan el momento previo a un desfile. Es la presentación de la última colección de su firma de moda infantil, N+V. En su mirada se percibe el destello de la emoción y los nervios de alguien más que acostumbrada a saber cómo templarlos, aunque desde el principio nos cuenta: "Tengo muchísimos más nervios que cuando estoy desfilando. Quiero que todo esté perfecto".

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Hace unas semanas, otra diseñadora, Victoria Beckham, escribió una carta muy divertida a su yo adolescente. ¿A ti te gustaría dar algún consejo a esa Nieves de 15 años?

¡Yo estoy encantada con mis 15 años! No me planteo qué hubiera sido de mi vida si hubieran sido de otra manera. A esa edad, estamos encerradas en nosotras mismas, no sabemos cómo va a ser nuestro futuro ni toda la problemática que conlleva la adolescencia y las relaciones con los padres... todos pasamos por ahí. Y es necesario pasar por ahí. Todo lo que ha sido mi adolescencia es como soy ahora, y estoy contenta de quien soy. Tan mal no me ha ido [risas]. Así que yo le diría: "¡Sigue así!".

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¿Si te concedieran una nueva oportunidad volverías a ser modelo?

Sí, sí. Sin duda. Me ha dado muchísimo. Mis expectativas están más que superadas. Jamás pensé que podría llegar tan alto en la moda y que me iba a dar tantas satisfacciones, que podía haber conocido gente tan interesante. Yo soy muy inquieta. Es difícil tenerme quieta. Mejor profesión imposible. Azafata, si acaso [risas].

¿Ha cambiado mucho el mundo de la moda en estos años?

Mucho, no tiene nada que ver. Soy bastante reacia a pensar en el pasado, pero una de las cosas que más me enorgullecen es haber vivido los noventa. Era genial, trabajé con los más grandes. Fue una época estupendísima. Increíble. En todos los sentidos: modelos, fotógrafos, diseñadores... había una magia especial.

¿Cuál es la victoria más grande de tu vida?

De lo que más orgullosa estoy es de mis hijos. Cada día que los veo sonreír es una victoria, cuando los veo irse a la cama con una sonrisa. Ayer les di un beso de buenas noches enfundada en un vestido de alta costura que me estaba probando en casa, y decían: "¡Qué cool es mi mamá!" [risas]. Y yo riéndome [imposta la voz]: "La princesa os desea buenas noches...". Cuando los veo contentos pienso que algo debo de estar haciendo bien.

Nieves celebra el éxito del desfile junto a su socia, Elena Villalobos, y las modelos.

¿Cómo se lleva criar a tres pequeños terremotos?

Como cualquier madre. Llevamos una vida frenética, hacemos mil cosas. Yo me divido entre el taller, mi profesión, la televisión... voy a buscarlos a las cinco al cole, nada que no haga cualquier otra madre... Cuando me dicen: "¿Cómo haces para llegar a todo?". ¡Preguntáselo a todas las mujeres anónimas que lo hacemos todos los días! Estamos en la puerta del cole, todas asfixiadas, pero llegamos, al final llegamos.

Falta que esa pregunta se la empecemos a plantear a los hombres.

Sí. Es como lo de: "¿Cómo haces para compaginar?". ¿Ellos no tienen que compaginar nada? ¿Solo tienen vida laboral? También son padres, ¿no? Hay determinados estereotipos que hemos asignado a las mujeres, y deberían estar asignados a los dos.

"Yo estoy enamorada de mi trabajo, de mi vida, de mis hijos... no necesito más"

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¿Verán nuestras hijas el cambio?

Quizás sí, pero debemos empezar a cambiar nosotras. A no exigirnos tanto... y aprender a delegar. Esta mochila nos la cargamos nosotras. Yo estoy convencida de que las mujeres somos capaces de hacer muchas cosas a la vez. Pero, y soy la primera que me autoinculpo, por eso de que sabes que vas a hacerlo en un momento, nos cargamos demasiado.

Tu situación familiar cambió hace poco. ¿Qué balance haces de esta nueva etapa de tu vida?

Una nueva etapa distinta, positiva. No me ha pasado nada malo. Nada que no le haya pasado a otras mil mujeres y mil hombres...

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Me encantó la reivindicación que hacías hace poco en una entrevista: "Sí, soy feliz; estoy sola y estoy feliz".

No es algo que lleve mal, pero cuando llego a los photocalls y me dicen: "¿Estás abierta al amor?" es como: "¡¡¡Otra vez!!!". ¿Por qué no se lo preguntan a un hombre cuando se separa? Yo creo que hay mujeres y hombres que necesitan estar en pareja, y me parece estupendo. Y hay personas como yo, que soy tan sumamente independiente... [risas]. Además, me tiene que compensar mucho.

Una se vuelve más exigente con la edad. Ya no es lo mismo que cuando teníamos 20 años...

[Risas]. Es cierto... Yo era de las que pensaban que eso de que a los 40 te replanteas cosas es un tópico. Pero es verdad: estás en otra etapa y te planteas muchas cosas. Yo soy muy exigente, en todos los sentidos... Pero, bueno, cada una tiene que vivir su vida como quiere.

Es habitual ver en tu Instagram citas como esta: "Cerebro, el órgano más destacado. Funciona 365 días al año. 7 días a la semana. 24 horas al día. Hasta que te enamoras".

[Risas]. ¡Me encantan esas citas! Y es verdad. Ese momento en el que el cerebro se bloquea, no sabe dónde va... es muy especial. El amor te hace vivir y sufrir y llorar, pero sobre todo te hace sentir. Es lo más bonito, que bienvenido sea.

En AR tenemos una máxima: nunca es tarde para enamorarse.

Claro que no, pero no es obligatorio. Yo estoy enamorada de mi trabajo, de mi vida, de mis hijos... no necesito el otro tipo. Si aparece, aparecerá. Ahora mismo estoy enamorada de los minutos que me faltan para que comience el desfile...

Cuéntanos. ¿Cómo es esta nueva colección?

Me apasiona París, y me he inspirado en las tendencias que se ven en la calle. Quiero que los niños se puedan mover. Es ropa de vestir, con ese toque de moda con leggings, zapatillas. Es ropa actual, como somos ahora las madres, más modernas.

Al final quienes compramos la ropa somos las mamás...

Sí, aunque hoy en día los niños tienen muchísimo criterio. Son muy diferentes a cómo éramos nosotras. Yo me ponía lo que mi madre me decía y no rechistaba. Mis hijos siempre me piden consejo, pero también me gusta esta libertad y esa manera de aprender, porque forma parte de la educación: saber vestir acorde con la ocasión. La ropa forma parte de nuestra personalidad. Dice mucho de nosotros.

Y tú ¿sueles pedirle consejo a tus hijos?

Me asesoran mucho. Cuando tengo eventos importantes, como los Goya, me llegan trajes a casa, y yo me los pruebo y ellos dicen: sí, no... y si me dicen no y a mí me gusta, ya empiezo...: "Pero ¿por qué?". Y como no tienen filtro y son totalmente puros, no te engañan. Si te dicen que no te queda bien es que no te queda bien [risas]. Esta mañana me decía mi hija: "Mamá, me encanta cómo vas", y me hace muchísima más ilusión que si me lo dice cualquiera. Ellos me miran con otros ojos.

En casa, además de aspirantes a futbolista y a filósofo, tienes una fashion designer, como ella dice. ¿Te gustaría que siguieran tus pasos?

Me gustaría que hicieran aquello que los hace felices. A mí, mis padres me apoyaron siempre; me gustaría que sepan que pueden contar conmigo para todo.

¿De pequeña solías jugar a vestir y desvestir muñecas?

No, ni tampoco pensé que podía dedicarme a esto. Sí recuerdo diseñar vestidos, todo muy coordinadito, claro. Con 12 o 13 años, me encantaba diseñar muebles...

Quizás hay una Nieves diseñadora de interiores en el futuro.

Al final todo está conectado con el mundo de la estética y la belleza. El arte, la decoración, la moda...

Y a ti no hay nada peor que decirte: "A qué no te atreves"...

Sí, es verdad, soy muy buena aries.

Los aries son líderes, entusiastas, enérgicos, tercos... ¿Eres así?

¡Sí! Pero luego tengo una parte atípica, porque soy muy tranquila, dulce... Pero cuando me enfado, me enfado. Tardo mucho en hacerlo, lo cual es un defecto. A veces es mejor enfadarse poquito a poco y no guardar... y explotar cual tsunami [risas].

No debe de ser tan terrible. Prueba de ello es que sigues manteniendo a tus amigas de toda la vida.

Son mis hermanas, madrinas de mis hijos... son fundamentales en mi vida. Hoy estamos como adolescentes pensando que nos vamos a reunir esta noche en París [adonde Nieves viaja para una sesión de fotos].

Un estudio afirma que debemos salir con amigas dos veces a la semana para gozar de buena salud. ¿Lo practicas?

Mucho. Hablo con ellas todos los días pero lo de salir dos veces a la semana, sí o sí. O a comer o a cenar.

Te pedirán consejo cuando vais de compras...

Sí. Me encanta aconsejarlas, pero tampoco te creas que soy gran compradora... Cuando compro, compro, pero piezas especiales que sé que me voy a poner mucho tiempo... Yo soy más de básicos. Un buen pantalón que siente bien. Luego le puedes poner cualquier camiseta, cualquier americana... Y perder el miedo a mezclar.

En alguna ocasión has confesado que tú nunca te has visto guapa.

Es la verdad. Nunca he sido una niña que llamara la atención. De pronto me vieron por la calle... y fue: "¿Cómo? ¿Yo?...".

Cuesta creerlo...

Es cierto. ¡En el colegio pasaba bastante desapercibida! [risas].

¿Qué queda de esa niña que narraba a su abuela las corridas de toros mientras hacía los deberes?

Mucho. Sigo teniendo la misma ilusión, sigo siendo igual de inocente para lo bueno y lo malo... Soy bastante independiente, vivo mi vida, me preocupo por mis cosas y los míos, intento que la parte exterior no me afecte. Mi vida la vivo yo y el resto lo comenta. La que está en su casa y la que va al taller soy yo.

¿Es cierto que te gustaría volver a la universidad?

Sí que he pensado retomarlo... Pero mis minutos no me dan. Estudié ciencias políticas para compaginarlo con periodismo.

La política es algo que siempre te ha interesado.

Me encanta la política. Me hace mucha gracia cuando opinas y la gente dice: "Pero ¿quien eres tú para opinar?"... Pues pago mis impuestos y soy votante como cualquiera. Yo creo que es algo que debería interesarnos a todos.

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