Maribel Verdú: "Me encanta crecer, cumplir años y me gustan mis arrugas. Lo más importante es la actitud"

​Es la alegría personificada y celebra el paso de los años con curiosidad e ilusión. A punto de terminar obra de teatro y comenzar un rodaje, Maribel Verdú nos confiesa que 
la belleza es actitud, 
y que la meditación la ayuda en lo que más le importa: 
su bienestar interior.

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ESTILISMO: Nuria Sánchez

La cita es a las cuatro de la tarde, y apenas unos minutos después llaman a la puerta. Una mujer con cara de niña traviesa, menuda, de formas perfectas y amplia sonrisa despliega todo su encanto en segundos, sin parar de hablar. Es Maribel Verdú, reina de las tablas y musa de tantos directores que nos han puesto en bandeja sus indiscutibles dotes de actriz. Mientras su amiga María la maquilla, empezamos nuestra charla, en la que la espontaneidad se adueña del ambiente.

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Maribel, llevo muchos años siguiendo tus pasos profesionales y tus apariciones sociales, y te veo siempre igual. ¿Cómo lo haces?

Yo creo que todo es cuestión de actitud. Si eres una amargada y te pasas el día enfadada, eso se refleja en tu cara, sin duda, y así nunca podrás mostrarte radiante ni bella. La belleza era Bimba Bosé. Yo procuro ser alegre, positiva y que siempre haya buen rollo a mi alrededor... y crearlo, por supuesto. La verdad es que me gusta cuidarme, claro que sí, pero lo que hay que trabajar es la mente, más que el cuerpo, y poca gente se lo toma en serio.

Vestido de Lola Li. Bisutería de Karen Hallam. Crema de noche antiedad de Olay
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¿Cómo trabajas tú la mente?

¡Mira! Precisamente ahora vengo de mi clase de meditación. No sabría explicártelo: son mis cosas. Llevo años con una profesora que hace magia conmigo. Para mí ese ratito es fundamental. Busco tiempo donde no lo tengo para meditar, pero es un ejercicio interior del día a día.

Y de tu cuerpo, ¿qué es lo que más te preocupa?

¿Preocuparme? ¡Nada! Me encanta crecer, me gustan mis arrugas y lo que quiero es estar muy guay con mis casi 47, y el año que viene muy guay con mis 48... Ir con el tiempo y tener los que tengo.

"Me sigo ilusionando con cada proyecto que emprendo. Me niego a perder la curiosidad"

Pues si no te preocupa, dime qué es lo que más te ocupa en tu ritual de belleza diario.

Yo me ocupo de pasarlo bien. Me encanta mi trabajo, lo disfruto... me chifla organizar comidas con mis amigas, irme al cine sola, dedicarme un día de mimos. Me ocupo de mi bienestar por encima de todo. Pero, bueno, el contorno de los ojos es algo que siempre cuido. Hay un nuevo producto para las bolsas, arrugas y ojeras, Ultimate de Olay, que pienso llevarme a todos los shootings para refrescar la mirada. Soy muy expresiva, me río mucho, gesticulo, y necesito un producto como este para iluminar.

Me río de mi misma, y procuro rodearme de gente con sentido del humor, asegura Maribel.

¿Eres muy fan de las novedades cosméticas?

Desgraciadamente, sí: es un vicio. Me gusta que mi piel esté jugosa, y me gusta mantener el pelo cuidado, que esté limpio, que huela bien; mis hidratantes de día y mi nutritiva de noche... La cosmética es útil: hay muchas personas detrás para que las consumidoras tengamos productos cada vez más chulos, laboratorios investigando... yo soy muy respetuosa con ese mundo. Lo que no funciona es creer que me pongo una crema y se me quita inmediatamente esto o lo otro. Sirve sobre todo para prevenir.

Pero para eso hay que ser muy constante... ¿Cómo andas tú de constancia?

Yo soy superconstante, y muy organizada.

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Tus imprescindibles para salir a la calle son...

Una máscara de pestañas, un antiojeras y colorete.

Y si hablamos de retoques estéticos, ¿qué opinas?

Que cada uno haga lo que quiera. No me gusta opinar, pero ya que me preguntas, pienso que quien se hace una operación de estética es por inseguridad, porque quiere sentirse mejor. Y a mí me parece muy bien, si hay una solución, que la utilicen. Te puedes equivocar con el resultado o no, pero si no te arriesgas...

"Caminar en soledad por el Parque de El retiro me relaja. Parece increíble, pero así encuentro la paz"

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Entrando en el terreno profesional, ese que confiesas que te llena tanto, yo te recuerdo especialmente en la película La buena estrella, de Ricardo Franco. ¿Tiene Maribel Verdú buena estrella?

¡Por supuesto! Eso te lo puedo asegurar. Y no tengo una, sino dos muy reales allí arriba [mira al cielo]. Una es mi abuela materna y otra, precisamente, Ricardo Franco. Sé que están ahí, y solo espero que no dejen de iluminarme nunca.

Sudadera de Maje. Cinturón de Carmela. Falda de & Other Stories. Salones de Manolo Blahnik. Sérum Tres Áreas y contorno Ultimate de Olay.

Esa imagen de seguridad que transmites, ¿te ha costado construirla?, ¿es un mecanismo de defensa o algo espontáneo?

A mí la seguridad me la da la gente que me rodea y me quiere. Eso que se decía antiguamente de "quien bien te quiere te hará llorar" es patético. Seguridad me da también mi trabajo, y Daniel Veronese, el director la obra con la que estoy ahora [Invencible, hasta el 1 de abril]. Porque, ¿sabes?, en mi profesión tú puedes hacer una obra y pasarlo muy mal, que quienes te rodean te lleven por un camino doloroso o puede llegar de repente alguien como Veronese, que te trae luz, te mima, te da seguridad y te dice lo que vales. Estoy feliz.

¿Qué proyectos te esperan cuando acabes esta obra de teatro con Veronese?

Pues dos rodajes de cine: el primero en mayo, pero no te puedo contar nada porque aún no está firmado. Afortunadamente, tengo trabajito siempre.

Si tuvieras que elegir una etapa de tu vida, ¿con cuál te quedarías?

Siempre con la de ahora. Jamás me quedo anclada en el pasado, me niego, ni me gusta recrearme en lo que pasó ni sueño con el futuro. ¿Para qué voy a pensar y obsesionarme con cosas que quizá no van a suceder nunca? Soy muy del presente, aquí y ahora. Lo demás no funciona.

Tantos años de profesión y tan intensos. ¿Cómo consigues mantener la ilusión?

Gracias a mi profesión he conocido a gente fantástica, he vivido momentos alucinantes con mis giras de teatro o, de repente, he pasado meses de rodaje en Patagonia... Eso no podría haberlo hecho de otra manera. Yo me sigo ilusionando con cada proyecto, sigo teniendo miedo y nervios, y esa sensación me encanta. Jamás pierdo la curiosidad. Nadie debería perderla.

"Me sigo ilusionando con cada proyecto que emprendo. Me niego a perder la curiosidad"

Imagino que te habrás topado también con malas experiencias de las que has aprendido a huir.

¡Ya lo creo! Huyo sobre todo de esas personas que se empeñan en complicarte la vida, porque la negatividad es contagiosa. Los seres humanos somos energía, y hay gente con la que sí y otra con la que no. Es una cuestión de piel, y yo a la gente que me puede amargar la elimino de mi vida. Cuanto más lejos, ¡mejor!

En el otro extremo, ¿qué te hace sentir paz?

Pues verás, te va a parecer una tontería... Yo vivo en un lado del parque de El Retiro, y me vuelve loca cruzarlo andando, sola, en silencio. Es un recorrido que ya tengo calculado, que me lleva media hora, y es mi momentazo. Hoy, sin ir más lejos, lo he hecho para ir a mi clase de meditación y venir después aquí. Caminar en soledad me relaja, es increíble, me hace feliz.

La tuya parece una vida muy completa: no paras de trabajar, de viajar... ¿Qué te queda por hacer?

¡Una sesión de fotos para AR! [las carcajadas se oyen hasta en la calle]. Prefiero no pensar más allá de hoy, que voy a empezar a ver en casa una serie de televisión que me han recomendado y que estoy expectante... veo todo lo que puedo. Y leo, leo muchísimo, me chifla. Como no tengo hijos ni cocino... pues ¡a leer! Devoro libros.

¿Nos recomiendas alguno en especial?

Un libro que me marcó, y cuando lo leí me tuvo meses dándole vueltas fue Libertad, de Jonathan Franzen.

Y ¿cómo vas de manías?

¡Ah, no! No te las pienso confesar.

Dime al menos una...

Bueno, te diré dos, pero sin entrar en detalles, que eso es secreto profesional. El orden y la puntualidad.

¿Existe la perfección?

Rotundamente no. Esa gente que va de perfeccionista lo único que hace en realidad es amargar la vida a los demás. ¡Basta ya! No lo soporto. Hay que relajarse, relativizar, y solo así seremos más felices. Lo que hay detrás de esa imagen perfecta es mucha inseguridad.

Contra esa falsa perfección, el sentido del humor es una buena arma.

Totalmente. Yo lo primero que hago es reírme de mí misma, porque cada vez estoy peor de la cabeza con mis manías y mis cosas, pero lo segundo es rodearme de gente con sentido del humor, que comprenda mi sarcasmo y mi ironía, que me haga reír y que se divierta conmigo.

Lo que no te divierte, en ningún caso, es...

La injusticia. Me parece inconcebible que permitamos lo que está sucediendo en Siria. Me pone enferma. Estamos aquí quejándonos de tonterías y esta gente está sufriendo tanto... Es tan duro verlo que... ¡me rompe el alma!

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