Llamadme Alejandra: la historia de la última zarina

​Espido Freire cuenta, en primera persona, cómo fue y cómo vivió la odiada y bella Alejandra Románova, madre de Anastasia.

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Su pasión, sus contradicciones, su historia de amor, su eterno aire de melancolía, su afán decidido de proteger a su hijo, Alexei, enfermo de hemofilia... Todas estas razones y aun más son las que Espido Freire señala como 'culpables' de que Alejandra Románova, la última zarina, le atraiga tanto, hasta el punto de escribir una novela, Llamadme Alejandra (Ed. Planeta), en su nombre. La escritora ha decidido contar la vida de esta "mala histórica" en primera persona: "Quería darle una voz propia, con su sentimentalismo y su intensidad, con sus intuiciones y su drama", explica. Todo un acierto que le ha valido el Azorín de novela.

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Pero ¿por qué ha elegido la historia de esta mujer, un personaje que a muchos puede parecer antipático por su frialdad? "Creo que fue una mujer mal entendida y que se explicó, en general, muy mal. Era inteligente y sensible, pero no estuvo a la altura de un cambio global que arrasó con todo orden establecido. Su familia cercana la adoraba, su marido estaba enamoradísimo de ella, pero fuera de ese entorno era odiada y vilipendiada. Y no sé resistirme a esos personajes", nos cuenta la escritora.

Y es que Alejandra, una extranjera en Rusia (había nacido en Alemania), fue una mujer bella, rica, noble. Lo tuvo todo para ser feliz y, sin embargo, jamás lo logró: "Ojalá los lectores puedan ahora entenderla mejor". Que así sea.

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