"Buscando la felicidad", el editorial de Ana Rosa Quintana

"¿Si lo tengo todo, por qué no soy feliz?". Quizás más de una de nosotras se lo ha preguntado alguna vez​. Ana Rosa quintana reflexiona hoy sobre la felicidad en su editorial del mes de junio.

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Hoy vamos a hablar de nosotras, de lo que sentimos. Vamos a hablar de la vida corriente, de aquellas a quienes no les pasa nada extraordinario, ni bueno ni malo; de las que no deberían quejarse porque todo les va bien.

Todas las que supuestamente creemos que lo tenemos todo, en algún momento nos descubrimos pensativas, desganadas, con una especie de melancolía que no podemos explicar, que nos desasosiega, pero no encontramos explicación.

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"Si lo tengo todo ¿por qué no soy feliz?", nos preguntamos. No hay respuesta. O quizás sí. Es posible que de verdad no lo tenga todo o, al menos, todo lo soñado o deseado. A lo mejor tengo una vida ordenada, correcta, un trabajo que me gusta, una pareja estable, unos hijos, desahogo económico... Entonces, ¿qué me pasa? Ese es el argumente del libro de Raphaelle Giordano, un éxito editorial.

"Una sensación de vacío que aparece de forma silenciosa, que produce inquietud sin poder echarle la culpa a nada ni a nadie en concreto"

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Es como el limbo: ni desgraciada, ni tampoco feliz, con una sensación de vacío que aparece de forma silenciosa, que produce inquietud sin poder echarle la culpa a nada ni a nadie en concreto. Puede que sea un contratiempo pasajero, estrés, a veces se confunde con una incipiente depresión, pero ¿por qué no puede ser solo aburrimiento? Sí, lo tengo todo, pero nada que me haga vibrar y me emocione. Hago lo mismo todos los días, en la pareja hay equilibrio, y ¿qué pasa con la emoción, el sobresalto, el deseo?, ¿qué hay de las metas, de los proyectos? Lo tengo todo, pero un día descubro que no soy feliz, y encima no lo puedo verbalizar porque nadie entenderá ni una queja, ni un suspiro, con la cantidad de problemas que tiene la gente.

El libro habla de la valentía para cambiar, de la obligación de buscar la felicidad, de la gente corriente que vive instalada en la rutina, de la estabilidad que a veces aprisiona y de aprender a disfrutar de lo que tenemos y conseguir lo que deseamos. La solución a veces es solo un clic: no cambiar lo que funciona y nos gusta, poner un poco de picante y darle la vuelta a los pensamientos negativos.

Yo de momento, lo que deseo son unas largas vacaciones y, si puede ser, sin ningún plan. Es maravilloso no tener planes ni nada que hacer. Casi siempre es cuando salen los mejores.

Feliz mes de junio.

Ana Rosa