Las 7 verdades de Oprah Winfrey

​La mujer más poderosa de la TV estrena película, regresa a la pequeña pantalla y publica sus memorias. Así ha llegado al olimpo.

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1.- "Fui criada para creer que la excelencia es la mejor forma de disuadir al racismo y al sexismo"

"Quién me iba a decir a mí, nacida en Misisipi en 1954, que estudié en una escuela con segregación racial, que iba a llegar hasta aquí. Una niña pequeña y solitaria que no recibía mucho amor a pesar de que su familia hizo lo que pudo. No supe lo que era el amor verdadero hasta que os encontré, a mi programa y a vosotros". Con estas palabras, Oprah Winfrey decía adiós en mayo de 2011 a 25 años en antena (1986-2011), 4.461 emisiones y 40 millones de espectadores de El show de Oprah Winfrey, el programa televisivo matinal más visto de la historia. Y, de paso, resumía una vida que comenzaba con una infancia humilde y se transformaba en una fulgurante carrera que ha hecho de ella un icono mundial. Quien pensara que la gran Oprah se despedía de la televisión para disfrutar de una jubilación dorada saltando de mansión en mansión –tiene en California o Hawái, entre otras– estaba equivocado. Cuando se ha escrito una intensa biografía plagada de récords el retiro queda lejos. Resumiendo, esta presentadora, productora, actriz, empresaria y filántropa es, según Forbes, la afroamericana más rica del siglo XX –se le calcula un patrimonio de 2.500 millones de euros– y la primera mujer negra multimillonaria. La revista Life la definió como la mujer más influyente de su generación. Sin embargo, nunca ha olvidado de dónde viene y siempre ha aportado su voz, e importantes sumas de dinero, a las reivindicaciones y las necesidades de los afroamericanos. Es en su faceta de actriz y productora de cine cuando Oprah se muestra más reivindicativa: El color púrpura –por la que fue nominada al Oscar–, Beloved, El mayordomo...

Con Hillary Clinton, recogiendo un Emmy en 2005.
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2.- "Tu vida es mucho más interesante cuando decides ser tu propio héroe"

Mientras presentaba El show de Oprah, fue montando un imperio: lanzó su propia revista O, The Oprah Magazine, produjo películas y fundó una emisora de radio, pero no fue hasta que abandonó la primera línea de fuego cuando sus inversiones se multiplicaron. Creó la cadena de televisión OWN (Oprah Winfrey Network), publicó numerosos libros, compró parte de la compañía Weight Watchers, creadora del famoso método de adelgazamiento, y se pasea por todo el país con la gira Vive tu mejor vida, en la que saca a la predicadora que lleva dentro con mensajes del tipo: "Tu vida es mucho más interesante cuando decides ser tu propio héroe". Además, todavía tiene tiempo para protagonizar un melodrama reivindicativo para HBO, La vida inmortal de Henrietta Lacks, o navegar por la Polinesia francesa en un yate de lujo en compañía de los Obama, Bruce Springsteen y Tom Hanks. Pero parece ser que nada de todo esto ha sido suficiente para mitigar la nostalgia de sus años televisivos, porque la cadena CBS ha anunciado recientemente que, a partir del próximo otoño, Oprah colaborará en el programa 60 minutos. Sus esperadas memorias, The life you want (La vida que quieres), anunciadas para principios de este año previo pago de ocho millones de euros, tendrán que esperar.

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3.- "El gran secreto es que no hay ningún secreto. Sea cual sea tu objetivo puedes llegar, si estás dispuesto a trabajar"

Si hay una persona que encarna a la perfección el sueño americano, esa es Oprah. Fruto de un encuentro entre dos adolescentes pobres que apenas se conocían, se crió en una casa sin cuarto de baño con una abuela que solo podía hacerle vestidos con tela de saco –de ahí que se rieran de ella llamándola "sack girl", 'la niña del saco'–. A los tres años ya sabía leer y todos la apodaban "la predicadora" por lo bien que leía la Biblia en la iglesia. Según ha contado, sufrió abusos sexuales por parte de varios familiares que la llevaron a ser una adolescente promiscua que coqueteó con las drogas y se quedó embarazada a los 14 años de un niño que falleció a las dos semanas de nacer: "No sentía nada hacia él y solo deseaba morirme; incluso hice cosas estúpidas como beber detergente –ha reconocido–. Sentí un gran alivio cuando mi hijo murió y supe que se me presentaba una segunda oportunidad porque, en aquella época, tener tan joven un bebé suponía el final de tu vida". Tras ese episodio, su madre decidió enviarla a Nashville junto a su padre, un hombre autoritario que le inculcó disciplina y el amor por la lectura. Elegida la chica más popular del instituto, se graduó con honores –fue una de las dos alumnas de Tennessee que acudieron a una conferencia de la juventud en la Casa Blanca– y, a los 17 años, ganó un concurso de belleza que dio un giro a su vida. Oprah acudió a una emisora de radio local para hablar de las maravillas de su reinado, pero, al finalizar la entrevista, la retaron a que leyera las noticias. Ella se lo tomó tan en serio que salió con un contrato en el bolsillo. Su carrera había comenzado.

4.- "Mientras mis compañeras de clase elegían los nombres de sus futuros hijos yo pensaba en cómo ser como Martin Luther King"

Tras graduarse en la universidad, se trasladó a Baltimore para presentar su primer programa de televisión, People are Talking. La aventura se prolongó durante ocho años en los que Winfrey comenzó a hacerse famosa gracias a lo que en un futuro sería el secreto de su éxito: empatía, naturalidad y olfato periodístico. Pero no fue hasta el año 1986 cuando la leyenda Oprah dio sus primeros pasos gracias a lograr un triplete. Fue nominada al Oscar como mejor actriz secundaria por su papel en El color púrpura, de Steven Spielberg, fundó su propia productora, Harpo –como su nombre al revés, aunque en realidad ella fue bautizada como Orpah– y estrenó El show de Oprah Winfrey. Y lo que empezó como un programa sentimentaloide dirigido a amas de casa que sintonizaban con su franqueza a la hora de abordar temas como el alcoholismo, el incesto o la depresión, se convirtió en un espectáculo en el que también había espacio para la política, la cultura o el glamour de Hollywood. Su sueño de hacer algo grande en la vida se hacía realidad: "Mientras mis compañeras de clase apuntaban en una libreta los nombres que querían para sus hijos yo pensaba en cómo ser como Martin Luther King", ha reconocido. Porque si hay una forma de saber quién ha sido alguien en el mundo en las últimas décadas solo habría que preguntarle si acudió alguna vez a su programa. Desde los Clinton y los Obama hasta Michael Jackson. Pero especialmente memorables fueron los personajes que se sentaron frente a ella para confesar lo inconfesable. Como Tom Cruise, que siempre será recordado dando saltos en el sofá al declarar su amor a Katie Holmes; Lance Armstrong y sus triunfos gracias al dopaje, Rihanna, que reveló haber sido maltratada por Chris Brown, o Whitney Houston y su adicción a las drogas. Que se sepa, solo una persona se resistió a responder a su llamada: Jackie Kennedy Onassis.

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5.- "Ni los hombres ricos ni las chicas bonitas escuchan las verdades. Afortunadamente, yo no soy ni lo uno ni lo otro".

De Winfrey se ha hablado mucho y casi siempre bien. Y si los demás no lo hacían, ya se encargaba ella, que es como un libro abierto. De hecho, fue la propia Oprah quien desveló que tuvo dos hermanos que fallecieron a causa de las drogas y en 2010 protagonizó un lacrimógeno encuentro en el show con su hermana Patricia, a la que su madre había dado en adopción y de quien desconocía su existencia. También son constantes las referencias a su lucha contra la báscula, que la ha llevado a probar todas las dietas imaginables. Episodios como estos hacen que todos la adoren. Presume de no pedir nunca favores –"cuando uno lo hace le acaban pidiendo la luna, no bromeo", dice– y solo se fía de los consejos de sus colaboradores, que son también sus mejores amigos: "Como me dijo el millonario Henry Kravis, ni los hombres ricos ni las chicas bonitas escuchan las verdades. Afortunadamente, yo no soy ni lo uno ni lo otro", reconoce. Dicen que es derrochona, pero también muy generosa. Posee propiedades millonarias por todo Estados Unidos, se gasta fortunas en ropa y no le importa reconocer que hizo traer de Italia una bañera de ónice con la forma de su cuerpo de la que nunca piensa desprenderse. Pero para celebrar su 55 cumpleaños invitó a un crucero por el Mediterráneo, con parada en Barcelona incluida, a 1.700 personas entre empleados, amigos y familiares. También es conocida por su faceta solidaria, especialmente con los niños desfavorecidos y las causas raciales. Entre otras muchas cosas, a través de la fundación que lleva su nombre dona importantes cantidades de dinero para los más desfavorecidos, y creó una escuela para niñas en Sudáfrica. Un compromiso por el que recibió el Oscar Humanitario Jean Hersholt en 2011.

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6.- "Si hubiese tenido niños me odiarían. O hubieran terminado en un programa similar al mío hablando mal de mí".

No hay celebridad sin un lado oscuro, y Oprah también tiene el suyo. La periodista Kitty Kelley, biógrafa con fama de despiadada, publicó en 2010 Oprah Winfrey: la biografía (Indicios), un libro en el que la describe como una mujer mentirosa, fría y calculadora. Tras cuatro años de investigación y cientos de entrevistas, se atrevió a negar que Oprah sufriera abusos y sugirió que se prostituía de adolescente. También insinuó que mantuvo una relación sentimental con la presentadora Diane Sawyer, y aunque su madre recibe cheques en blanco que dilapida en chóferes y sombreros de 500 euros, su relación es tan distante que ni siquiera tiene el número de teléfono de su hija. Lo cierto es que la vida sentimental y sexual de Oprah siempre ha dado mucho que hablar. Desde hace treinta años mantiene una relación con Stedman Graham, un discreto empresario divorciado y autor de libros de autoayuda, pero nunca se han casado. Incluso llegaron a comprometerse, pero cancelaron la boda sin dar explicaciones. Oprah admite que si se hubieran casado, probablemente no hubieran durado tanto tiempo: "Y si le preguntaras a Stedman te diría lo mismo. Porque si yo tuviera la etiqueta de 'esposa', se crearían unas expectativas sobre lo que debería ser o hacer. Por ejemplo, estar a veces en casa, ¿no? Definitivamente, tenemos una relación muy poco convencional y no creo que me case nunca", afirma. En cuanto a la maternidad, siempre se ha mostrado igual de directa: "Si hubiese tenido niños me odiarían o hubieran terminado en un programa similar al mío hablando mal de mí", afirmó en una entrevista a The Hollywood Reporter.

7.- "¡No tengo nada de lesbiana! ¿Por qué tendría que ocultar algo así?".

Tal vez sea ese espíritu libre el que haya llevado a mucha gente a especular sobre su orientación sexual. Incluso a afirmar que mantiene una relación sentimental con Gayle King, su amiga desde la juventud y exdirectora de su revista: "¡No tengo nada de lesbiana! –le dijo en televisión a la periodista Barbara Walters–. Y me irrita que exista ese rumor, porque supondría que he estado mintiendo. ¿Por qué tendría que ocultar algo así? ¿De verdad creen que me avergonzaría admitirlo? ¡Por favor, esa no es la forma en que conduzco mi vida!". "Entiendo que la gente piense que somos gais porque no existe una palabra para definir una relación como la nuestra. Ella es la madre que nunca tuve, la hermana y la amiga que todos quisiéramos. No conozco una persona mejor", añadió Oprah entre lágrimas. Espectáculo al más puro estilo Oprah.

UNA EMOTIVA HISTORIA

Winfrey vuelve a reivindicar la figura de una mujer negra discriminada en La vida inmortal de Henrietta Lacks (HBO), la historia real de una mujer que se convirtió, involuntariamente, en protagonista de un revolucionario descubrimiento científico. Basada en el libro homónimo de Rebbeca Skloot, Oprah se pone en la piel de su hija. Con la ayuda de una periodista tratará de acercarse a una madre que nunca conoció y entender por qué sus células, usadas sin su consentimiento, permitieron cultivar la primera cadena celular inmortal, salvar infinidad de vidas y revolucionar la medicina.

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