Cuando ellos o ellas son los mayores. ¿Por qué no es lo mismo?

​Emmanuel Macron y Donald Trump tienen algo en común: son presidentes de dos de los países más poderosos del mundo, Francia y Estados Unidos, y se llevan 24 años con sus mujeres. Sí, pero el francés es menor y el norteamericano es mayor. Un 'pequeño' matiz que hace que la Historia no se escriba igual.

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Donald Trump, de 71 años, es un viejo conocido de la opinión pública mundial. Multimillonario, provocador, inversor inmobiliario, protagonista de un reality show, propietario del certamen de Miss Universo y personaje imprescindible de la ciudad de Nueva York, ha llegado por sorpresa a la presidencia de EE.UU de la mano de su tercera mujer –aunque ella se resista a dársela–, la exmodelo eslovaca Melania Knaus. Ya conocimos en su momento a la primera, Ivana, y la segunda, Marla Maples, 18 años menor, y nadie se sorprendió de que la siguiente, de 47, pudiera ser su hija. Es lo que se espera de un hombre así, ¿no? Porque si echamos un vistazo a las altas esferas o el show business nos topamos con muchos como él. Salvando las distancias, claro.

Ellas son mayores: Shakira 10 años mayor que Piqué. Deborah Lee 13 años mayor que Hugh Jackman. Kate Moss 14 años mayor que Nokolaivon Bismarck. Daniela Seeman 12 años mayor que Cesc Fábregas.
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La erótica del poder

Desde Rupert Murdoch y Felipe González a Harrison Ford y David Guetta. En el extremo opuesto Emmanuel Macron (39), ministro de economía y joven estrella del gabinete de François Hollande que, en tiempo récord, creó un partido político que lo ha llevado en volandas al Elíseo. Pero de su brillante currículum los titulares no han dejado de destacar que está casado con Brigitte Trogneux, una señora de 64. ¡Qué disparate! Incluso en las redes sociales se atrevieron a calificarla de "primera abuela de Francia" y "Barbie menopáusica"...

Una diferencia considerable de años dentro de la pareja complica bastante la relación

Estamos en 2017 y en el primer mundo nos jactamos de haber normalizado muchas situaciones, pero este caso es la prueba de que no tantas como sería deseable. "Aunque las cosas han cambiado, los roles de género siguen estando ahí. Siempre se ha aceptado que una persona poderosa, en el terreno que sea, pueda conseguir lo que quiera y el poder sigue estando mayoritariamente en manos de los hombres. De hecho, todos tenemos bastante interiorizada la diferencia de edad en parejas en las que él es mucho mayor que ella, una muestra de la supremacía del varón, pero todavía no ocurre lo mismo cuando es al revés", afirma Francisca Molero, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS) y directora de Institut de Sexología de Barcelona.

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Que Mick Jagger, ya bisabuelo, fuera padre de su octavo hijo a los 72 años con una bailarina de 29 nos parece hasta curioso, divertido, puro rock and roll. Pero que Madonna, a los 58 años, se haya enamorado por enésima vez de un chico joven, el modelo portugués Kevin Sampaio, de 31, despierta comentarios del tipo "la diva del pop es patética y no asume el paso del tiempo". Incluso el público se ha permitido el lujo de bautizarlos despectivamente como cougar (pantera) y toy boy (chico de juguete).

Ellos son mayores. Bruce Willis 25 años mayor que Emma Heming. Richard Gere 34 años mayor que Alejandra Silva. George Clooney 16 años mayor que Amal Alamuddini. Al Pacino 38 años mayor que Lucila Polak.

Mujeres empoderadas

Donald y Melania Trump se conocieron en una glamurosa fiesta en Manhattan. Lo previsible. Pero Emmanuel y Brigitte Macron son protagonistas de una historia extraordinaria que parece sacada de una novela decimonónica. Se enamoraron cuando él era un adolescente y ella, casada y madre de tres hijos, le daba clase de literatura en un elitista colegio de Amiens: "Haga lo que haga me casaré contigo", le dijo Emmanuel cuando sus progenitores, para evitar el escándalo que se veía venir, lo enviaron a estudiar a París. No han trascendido los detalles de cómo se desarrollaron los acontecimientos, pero la realidad es que Brigitte se divorció, se trasladó a la capital francesa y en 2007 se convirtió en la señora de Macron: "A Brigitte la aceptamos porque es una mujer muy atractiva. Si no lo fuera nos parecería una auténtica aberración. Pensaríamos: '¿Cómo puede estar con ese espanto?'. Y aun así a Emmanuel se le ha presentado ante la sociedad con una pátina de 'buenismo', de hombre maravilloso y sensible que es capaz de enamorarse de una señora mayor. Sin embargo, en el caso de Trump, que está como está, no tenemos en cuenta su aspecto porque a las mujeres se nos atribuye la capacidad de valorar la belleza interior, de ver más allá del aspecto físico; algo que a los hombres nunca se les ha exigido. Es patriarcado en estado puro", argumenta Delfina Mieville, psicóloga y socióloga experta en género (www.sexologiamieville.com).

Más allá de los dos tándems presidenciales que han vuelto a poner sobre la mesa este debate, lo cierto es que cada vez son más las mujeres que salen con hombres más jóvenes. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), las parejas españolas en las que el varón es mayor siguen siendo mayoría, pero las uniones en las que ella tiene más edad ya están en torno al 18%, el doble que hace tres décadas. Y si añadiéramos las que no están formalizadas, sin duda el porcentaje subiría: "En este camino hacia la igualdad de roles, las mujeres han ganado en independencia económica y social y se dan el permiso de poder elegir sin cortapisas. A esto también ha contribuido que el modelo de pareja tradicional haya cambiado: hay parejas del mismo sexo, que tienen hijos de relaciones anteriores, que no viven bajo el mismo techo... Y que ahora las mujeres se cuidan más y llegan a la madurez en mejores condiciones físicas y de salud", explica Molero. "Por una parte hay un discurso de igualdad que es real: 'Estoy en el mercado porque me apetece, porque estoy empoderada, porque me he reapropiado de mi cuerpo, porque yo deseo y yo elijo' –apunta Mieville–. Pero hay otro que es muy perverso. Te hago pensar que eres libre pero te creo la necesidad de sentirte deseada hasta que te mueras. Por lo tanto, vas a invertir en moda, cosmética y cirugía no solo para mantenerte bien, sino para que no parezca que tienes la edad que tienes. Porque el mayor piropo que se le puede decir a una mujer de 60 años es que parece que tiene 40".

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Amor o interés

Ante este tipo de parejas casi nunca faltan las especulaciones y pocas veces bienintencionadas. Porque el amor no tiene edad, pero las personas sí. Basándose en teorías psicoanalíticas o en reflexiones de andar por casa, se esgrimen toda clase de motivos: búsqueda del padre o de la madre, demostración de poder, tratar de detener el paso del tiempo, vivir emociones fuertes, intereses económicos, prestigio social, sexo puro y duro...: "Detrás de todas las parejas siempre hay algo. En psicología el mayor espejo es la pareja y todos tenemos asuntos pendientes que tratamos de resolver a través de ella. Por ejemplo, si yo necesito protección, buscaré a alguien con un perfil más paternal, y conozco muchas parejas que son como padre e hija pero tienen la misma edad –resume Delfina Mieville–. Puede haber muchas cosas y ninguna, pero si nos dejamos llevar por los estereotipos, que no es lo recomendable, lo más común es buscar a un padre o a una tutora sexual". También se tiende a pensar que muchas mujeres ejercen el papel de madres pero, según Francisca Molero, nada más lejos de la realidad: "Valoran enormemente el sexo e interviene mucho el deseo. De hecho, se trabajan bastante alejarse del rol de madre: 'No es mi hijo, aunque tenga su edad, es mi pareja', y lo que determina en gran medida una relación amorosa es el sexo. Entran en una actividad vital, no solo sexual, que potencia su autoestima. Y ellos no suelen buscar a una madre: simplemente se enamoran, aunque, inicialmente, les llame la atención la persona con experiencia".

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Pero ¿dónde se establece el límite en la diferencia de edad que deja de ser 'razonable' para convertirse en 'sospechoso'? ¿Por qué Elsa Pataky y Chris Hemsworth, siete años menor, son un matrimonio 'normal', pero la directora de 50 sombras de Grey, Sam Taylor Wood, y el actor de Animales nocturnos, Aaaron Jonhnson, que se llevan 23 y tienen dos hijos en común, forman una pareja que despierta toda clase de comentarios? "Dentro de los diez años de diferencia todavía hablamos de la misma generación y, en principio, el conflicto se podría presentar cuando las personas son de generaciones distintas", afirma Delfina. "También tiene que ver con el momento evolutivo de la pareja. Evidentemente, no es lo mismo una década de diferencia a los 20 que a los 50. Y también influyen el estado físico y madurativo", añade Francisca.

Por otra parte, ¿qué posibilidades hay de que una pareja calificada de atípica funcione? Según una encuesta realizada entre 3.000 estadounidenses por los profesores de la Universidad Emory (Atlanta) Andrew Francis y Hugo Mialon, si la diferencia de edad en la pareja es de un año, esta solo tiene en la práctica un 3% de posibilidades de divorciarse. Para las que se llevan cinco años las papeletas ascienden al 18%, con diez de distancia suben al 39% y si hablamos de dos o tres décadas la cosa pinta bastante mal y se disparan hasta el 98%.

"Además del amor intervienen otros factores, como que exista un proyecto común, el momento en que esté cada uno, las experiencias previas... pero es cierto que la mayoría de las parejas se eligen en base a las similitudes y, por tanto, una diferencia considerable complica la relación. A veces influye más la propia sensación de inseguridad de la persona. O está quien cree que por su edad coarta la vida del otro y se echa a un lado", explica la presidenta de FESS.

El dilema de la paternidad

La posibilidad de tener que renunciar a la paternidad o la maternidad debe gestionarse bien porque no deja de ser una decisión que puede acarrear consecuencias negativas: "Yo me encuentro con mujeres que están en la cuarentena y hacen todo lo posible por tener un hijo porque sus compañeros son más jóvenes. Intentan emular todas las etapas de las parejas tradicionales, pero se encuentran con otra realidad y no siempre es posible. Por otro lado, hay muchas uniones que funcionan a pesar de las dificultades porque, como pudo ocurrir en el caso de Macron, aumentan el vínculo y la intimidad cerrándose en ellas mismas y protegiéndose del exterior", añade.

Delfina Mieville apela a la madurez de los miembros de la pareja para que esta no se rompa: "Vivimos en una época muy infantil en la que escasea la tolerancia a la frustración; queremos evitar el dolor a toda costa y eso es imposible. Hay que asumir que siempre va a haber momentos en los que vamos a sentirnos especialmente vulnerables o inseguros, sucede en todas las relaciones. Pero si la pareja tiene unas buenas bases y dispone de herramientas para adaptarse a los cambios que se presenten, puede funcionar. No quiere decir que vaya a durar 50 años, pero eso no puede tacharse de fracaso".

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