Lidia, Matías y Carlos Sobera: hablemos de citas

​Cada noche, crean la atmósfera y el ambiente perfecto para que el amor fluya. Se implican al cien por cien y confiesan que sufren si una cita no termina bien. Llevan más de 350 programas ayudando a la gente a encontrar su media naranja. Pero, hoy, queremos que nos cuenten su historia de amor. Porque los ayudantes de Cupido también se enamoran...

Lo más popular

Son el trío del amor (que no amoroso) más popular de la televisión. Carlos Sobera (presentador y actor, 56 años), Lidia Torrent (estudiante de Publicidad, Marketing y Relaciones Públicas, 22 años) y Matías Roure (barman, modelo y entrenador personal, 33 años) son el alma de First Dates, el dating show que ha conseguido reunir cada noche frente al televisor a prácticamente toda la familia. El maitre, el barman y la camarera con más gancho de la pequeña pantalla tienen un mismo objetivo: hacer realidad el deseo de cientos de personas que sueñan con encontrar al amor de su vida.

Publicidad

¿Es todo tan real como parece? Porque hay quien dice que algunos participantes son actores.

Carlos: ¡Todo es real! Es gente muy auténtica, que existe de verdad, y el mérito es del equipazo que realiza el casting. Es cierto que a veces me paran por la calle y me dicen cosas como: "¡Vaya gente que lleváis!". Y es cuando te das cuenta de lo importante que es que sigamos ahí. Porque nadie está fuera de sitio en First Dates. Da igual que seas de derechas que de izquierdas, homosexual que heterosexual. Te respetamos. El amor es para todos.

Lidia: vestido de Zara. Matías: camisa de Zara, pantalón de Aspesi zapatillas de Hogan. Estilismo: Nuria Sánchez. Maquillaje y peluquería: Marymakeup.com
Lo más popular

Se os ve muy implicados...

Lidia: Hacemos de celestinos, cupidos y psicólogos, y es una sensación real que vivimos cada día. Nos lo tomamos muy en serio. Y esta verdad que transmitimos nosotros desde la implicación creo que también llega a casa. Es todo muy natural.

Matías: Y muy bonito, porque estamos poniendo nuestro granito de arena para que encuentren el amor. Algunas veces no es posible, y otras en cambio sí. Hay parejas que se han casado, que nos han invitado a la boda. Una de ellas incluso está esperando su primer hijo. Somos parte de su historia de amor, de sus comienzos. Te tienes que implicar sí o sí.

"Somos parte de la historia de amor de muchas parejas. Es muy bonito"

Con tanta experiencia, ¿sois capaces de detectar si habrá o no feeling en una pareja que acaba de conocerse?

Carlos: Yo siempre hago mi juicio de valor: "Estos pegan, estos no pegan". Y disfruto mucho cada vez que me equivoco, porque es la prueba de que el amor es ciego. Te das cuenta de que los prejuicios no sirven para nada.

Pero no siempre reinará ese buen ambiente. Algún momento desagradable habréis vivido…

Carlos: Han sido pocos, solo tres o cuatro. Creo que el más duro fue el de una chica que al llegar y ver a su pareja, un hombre de unos cincuenta y pico años, gordito, no quiso ni sentarse a saludarle y pasó directamente por detrás. Él luego nos decía: "Tranquilos, ya estoy acostumbrado".

Matías: Hay gente que ha llegado a cenar sola en el restaurante, pero el ambiente es tan acogedor que no se han sentido solos en ningún momento.

Carlos Sobera

¿Quién es más exigente en esa primera cita, las mujeres o los hombres?

Carlos: El nivel de exigencia está bastante repartido. Todos son exigentes y lo son por las mismas cosas: quieren gente muy honesta, sincera...

Lidia: Sí, sobre todo porque han sufrido mucho o porque llevan mucho tiempo solos, pero tanto hombres como mujeres son igual de exigentes.

"Matías y yo nos enamoramos poco a poco. Fue muy bonito", Lidia Torrent

"Mis grandes historias de amor siempre han tenido lugar al instante", Carlos Sobera

Publicidad

¿Y la edad influye en esto? ¿Buscamos cosas distintas en una cita a ciegas a los 20 y a los 40?

Carlos: Totalmente. Los más mayores buscan sobre todo compañeros de viaje. Como me decía una vez una señora: "Que no nos molestemos mucho" [risas]. Se busca cariño, amistad... Pero la gente más joven va buscando al amor de su vida, alguien con el que tener una familia, del que enamorarse...

Lidia: Me hacen gracia algunos que te confiesan que, con 19 o 20 años, ya han sufrido mucho por amor y buscan una relación estable.

Carlos: ¡Yo con 20 no había empezado casi ni a salir!

¿Nos podéis dar algún consejo para que una cita a ciegas sea todo un éxito?

Lidia: La mochila hay que dejarla fuera del restaurante. Y si se habla de la expareja, hacerlo con medida, sin abusar, porque puede llegar a crear dudas del tipo: "¿Y si no lo ha superado?".

Carlos: Tampoco conviene hablar demasiado de uno mismo, de nuestra vida, de nuestro trabajo, de lo que nos apetece, lo que nos gusta... Procurar escuchar más al otro y preguntar.

Matías: No pasar de los tres mojitos. El alcohol nos ayuda a desinhibirnos, pero sin pasarse. Si vamos a beber más, al menos que sea de mutuo acuerdo...

Lidia: ¡Y no pedir espaguetis para cenar! A no ser que te vayas a marcar la escena de La dama y el vagabundo y termines sellándolo con un beso...

Os estás convirtiendo en coaches del amor...

Matías: ¡Cómo suena eso!

Carlos: Eso exige ya más nivel de entrenamiento por nuestra parte...

Matías: Pero ¡grabando nueve citas diarias, estamos teniendo ese nivel de entrenamiento, Carlos! [risas]

Lidia: No sé si coaches, pero todos hacemos de celestinos, dentro y fuera del programa.

Carlos: Es algo consustancial al ser humano. Yo mismo hice de celestino con estos dos [risas]. Hubo que empujar un poquito...

Lidia: ¡Es cierto! Estuvo pico, pala... y, al final, ¿quién no se va a dejar convencer por este hombre?

Entonces, ¿vuestra historia de amor no fue un flechazo?

Lidia: A Matías le da vergüenza hablar de ello, pero se tiene que ir acostumbrando... No fue un flechazo, fue algo más progresivo. Es cierto que los dos teníamos mucha complicidad desde el principio, desde las primeras reuniones del equipo. A mí me parecía guapísimo, claro. Poco a poco nos hicimos amigos, nos entendíamos muy bien, pasábamos todo el día juntos grabando... y la amistad dio paso a algo más... No fue un amor a primera vista, nos enamoramos poco a poco, pero para mí fue muy bonito.

Matías: Cada historia de amor es especial. Y lo bueno es que esta historia no me ha traído problemas todavía [risas]. No, ni creo que me los traiga.

A ti Carlos, Cupido también te encontró en un despacho de la tele.

Sí, allí conocí a mi mujer, Patricia. Yo iba a ver a Valerio Lazarov [ella trabajaba con él] para una gala que iba a presentar. Como Valerio se retrasaba, le pidió a Patricia que me recibiera. Por algún motivo que nadie entiende, ella me odiaba, y es tan buena profesional que me recibió con una sonrisa de oreja a oreja. Un auténtico vendaval entró por esa puerta. Según la vi, me enamoré, y pensé: "¡Dios mío, esta mujer me va a complicar la vida!". Y a los tres días ya estaba tonteando con ella, al quinto ella estaba tonteando conmigo y al octavo estábamos quedando para cenar. Ella es el motor de mi vida. Miro sus ojos, su sonrisa y pienso: no necesito nada más. ¡Voy a llamar a Patricia! [Risas]

Así que en una cita de First Dates le hubieras dado el sí enseguida...

Yo sé quién me puede enamorar al segundo y quién me enamora al segundo. Mis grandes historias de amor siempre han tenido lugar al instante.