Pilar Jurado: la soprano que quiere cambiar el mundo

Es una de las grandes de la ópera 
de nuestro país, pero ahora se dedica en cuerpo y alma a dar vida al Madwomen Fest, un festival de música 
y cultura que se celebrará en octubre en Madrid con un claro objetivo: clamar por la igualdad y el empoderamiento de las mujeres.

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La música es su vida. Su enorme talento la ha llevado a convertirse en una de las compositoras más reconocidas de nuestro país (se encuentra entre los pocos que han escrito una ópera por encargo del Teatro Real). Además, es una de las sopranos más importantes, aunque también se atreve con retos más rompedores y personales. Pero quizá el proyecto que más le ilusiona de todos es el Madwomen Fest, un festival de música que ha impulsado ella misma y que tomará la ciudad de Madrid durante todo el mes de octubre.

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¿Qué te ha llevado a crear un festival para luchar contra la violencia machista?

Creo que una sociedad sin cultura, de la que te hace pensar, crecer y vivir las cosas con intensidad y desde otros vértices, es una sociedad muy monocroma, plana y a la que es muy fácil manipular. El festival es una excusa para crear un movimiento cultural que se extiende. Lo que he hecho al final es unir a mujeres referentes en el mundo de las artes. Cada una de ellas se ha tenido que abrir un hueco en campos en los que muchas veces no había una figura femenina. Si juntas a todas las que hemos hecho eso, y somos capaces de lanzar nuevas miradas y hacer que la gente vea el mundo a través de nuestros ojos, pensé que quizá podríamos provocar un gran cambio en la sociedad. De ahí el juego de palabras entre 'mad' ('loco', en inglés) y Madrid (que es donde se celebra el festival). Madwomen es un nuevo concepto. De todas estas cosas que están por solucionar para lograr un mundo en igualdad hay una que es primordial: la violencia contra las mujeres.

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Recientemente se ha aprobado el pacto de Estado contra la violencia de género, ¿qué opinas?

Hay temas, los que tienen que ver con la cultura, con la educación y sobre todo con la vida, como es este, que no pueden depender de un signo político o de otro, sino que tienen que ser pactos de Estado. Tenemos que estar todos a una con ellos. Ha tardado, pero era necesario.

¿Te parece suficiente lo que se ha conseguido o se podría haber aspirado a más?

Los que pidieron que se llegara a este acuerdo saben que es un pacto de mínimos. Hay muchas cosas mejorables, pero el colarse por una rendija, por mínima que sea, siempre es un logro. El gran reto ahora que se ha aprobado es que se ponga en funcionamiento lo antes posible, porque unos meses de retraso más pueden poner en riesgo las vidas de muchas mujeres. Una de las cosas que quiere conseguir también este festival es que la sociedad reaccione rápido, que se ponga en la posición para que desaparezca cuanto antes esta violencia que tiene tanto que ver con la desigualdad, con vicios que hemos ido arrastrando a lo largo de la historia. Aunque ha habido muchas conquistas, desgraciadamente todavía no han empapado totalmente la sociedad para que entendamos que hay cosas que no se pueden hacer. Afortunadamente hay muchos hombres que se han unido a este movimiento y hacen vídeos diciendo que ellos también son una 'Madwoman'. Este tema de la violencia de género es tan amplio que implica a mucha parte de la sociedad.

Al ser un festival de mujeres alguien podría esperar que no hubiese hombres, pero tú has querido que también estén presentes.

Es un festival en el que se insta a que las mujeres participen de una forma muy directa, pero yo cuento con los hombres. Lo que pasa es que hemos tenido mucho cuidado de que todos ellos compartan nuestros principios. Yo soy prácticamente como un guerrero del antifaz: cuando veo injusticias a mi alrededor soy incapaz de callarme y creo que al tener la posibilidad de subirme a un escenario ante tanta gente y poder decirlo, tengo la obligación de hacerlo. Creo que cada uno de nosotros tenemos la capacidad de modificar el entorno en el que vivimos. El problema es que es más cómodo pensar que la responsabilidad es de otros y que solo nos queda sufrirlo. Yo no creo en los sufridores. Cuando uno sufre algo y siente que las cosas no deberían ser así, tiene que hablar. Mi querida amiga, la periodista colombiana Jineth Bedoya [fue secuestrada, torturada y violada en el año 2000 por tres paramilitares] utiliza el lema "No es hora de callar" en sus campañas contra la violencia sexual en las guerras, y creo que es extensible para esto.

Antes hablabas de las mujeres que participan en el Madwomen Fest como referentes en su campo. Cuéntanos un poco más sobre ellas. ¿Quiénes son?

Son mujeres que han triunfado en distintas disciplinas artísticas. En literatura tendremos a Carmen Posadas, Sabina Berman, Ángela Becerra... Y van a participar actrices como Lola Herrera, Patricia Reyes Spíndola y otras más jóvenes. Y seguimos trabajando para contar con la presencia de otras actrices internacionales muy conocidas. Tenemos gente del mundo de los videojuegos, que quizá no esté muy valorado todavía pero tiene un componente artístico muy importante. Ellas, por ejemplo, nos han hablado del machismo que hay en su campo de trabajo, incluso cuando están estudiando en la universidad. Además, también estarán las bailarinas Tamara Rojo y Eva Yerbabuena, y la pintora Concha Jerez, Premio Nacional de Artes Plásticas.

También has logrado reunir un Comité Ejecutivo muy importante.

Tenemos a la Fiscalía General del Estado implicada, que es la primera vez en la historia que acuden a algo que no es simplemente jurídico. Y también a la Fiscalía de Menores. Por otro lado, necesitábamos que todo esto tuviera repercusión en el mundo de la comunicación y para eso tenemos unos embajadores de la talla de Ana Rosa Quintana, que fue la primera en apoyarme, Iñaki Gabilondo, Carme Chaparro, Isabel Gemio, Javier Ruiz, Juan Ramón Lucas...

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¿Qué tipo de eventos vamos a encontrarnos?

Vamos a hacer que todo el mes de octubre Madrid solo sea el Madwomen Fest. Va a haber un montón de actividades, experiencias, sorpresas... queremos que la gente quiera estar, que no quiera perderse lo que va a pasar. Esa parte es fundamental, porque va a crear personas capaces de movilizarse cuando toque. Vamos a ver el arte en estado puro. El festival arranca con una gala concierto en la que entregaremos los Madwomen Awards, que tenemos la ilusión de que se conviertan en los Oscar del mundo del arte. Todas las Madwomen premiadas en la ceremonia pasarán a formar parte del Consejo Artístico. El 26 de octubre celebramos un gran concierto en el Wizink Centre en el que participan artistas de la talla de Sole Giménez, Pasión Vega, Diana Navarro... y una orquesta sinfónica de más de 85 músicos que proceden de las 26 orquestas sinfónicas del país para demostrar que el mundo del arte está en contra de la violencia de género. Tres de las mejores compositoras sinfónicas del mundo darán una masterclass de composición. También tenemos talleres para niños en situación de desamparo, con los que queremos demostrar el gran poder transformador del arte. Hay otra parte importante que queremos visibilizar y con la que nos está ayudando la Fundación ONCE: la de la discapacidad que sufren algunas mujeres como consecuencia de la violencia de género y la de la mayor vulnerabilidad que tienen las personas discapacitadas ante el propio maltrato. Le hemos encargado a Mabel Lozano unos cortos para el festival sobre este tema, pero siempre desde una visión positiva.

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Incluso habrá eventos y actividades que se celebrarán a lo largo del año. ¿Cuáles serán?

Por primera vez, hemos conseguido que Ainhoa Arteta, María José Montiel y yo misma nos unamos en un escenario. Va a ser más adelante, seguramente en enero, pero para nosotras es parte del festival. La Orquesta Municipal de Madrid también quiere hacer un concierto especial de Navidad... Va a haber otras muchas actividades que se prolonguen al resto del año. En todo lo que hemos hecho hemos intentando que no haya nada de morbo, sino transmitir un mensaje esperanzador y de empoderamiento. Va a ser un festival diferente.

'Empoderamiento' es una de las palabras que más se usan últimamente. ¿Cómo la entendéis en el festival?

Queremos que, mediante referentes, las mujeres vean que pueden llegar a todas partes, hacerlas participar del empoderamiento que han conseguido otras. Empoderarse es saber ir de la mano de muchos otros hombres y mujeres en la consecución de unos objetivos comunes, no quedar por encima de ellos. Muchas de las acciones que se van a derivar del festival van a demostrar que cada uno de nosotros es capaz de poner su granito de arena. Empoderarse no es ser más fuerte que los demás, sino saber que tú también puedes hacer algo. Ese es el mayor empoderamiento que podemos darle a una sociedad.

Esa es justo la idea que habéis aplicado al concurso que se centra en ayudar a víctimas de malos tratos. Cuéntanos de qué trata.

Vamos a crear un concurso para que las mujeres maltratadas se unan en una cooperativa y cada una de las Madwomen vamos a hacer de madrinas del proyecto ganador. Queremos que estas mujeres sigan su propio camino, que no permanezcan metidas en la espiral de dependencia, primero de sus parejas y ahora del Estado. Hay momentos en los que las mujeres necesitamos a nuestras amigas, gente que haya pasado por lo mismo que nosotras que nos pueda ayudar. Es lo que se llama 'sororidad'. Que puedan luchar por algo y sean capaces de mirar hacia delante, eso también es empoderarse. Parte de la recaudación del concierto del día 26 servirá para financiar esos proyectos. También vamos a hacer un fashion brunch en el que todo lo que se recaude va a ir a esos talleres para niños que han sufrido la violencia.

El festival ha tomado una dimensión enorme. ¿Qué ha supuesto para ti? ¿Cómo lo estás viviendo?

Cuando empiezas a mover esto solo intuyes que puedes crear cambios a tu alrededor, pero cuando empieza a crecer como lo está haciendo, cuando montas un megaconcierto contra la violencia de género para más de 12.000 personas te das cuenta de que el radio de acción es tan rápido, tan directo y tan emocionante que sientes que todo tiene mucho más sentido. Es verdad que salir a hacer un concierto en La Scala de Milán es emocionante. pero todo el mundo va a vivir una experiencia artística, a disfrutar, y cuando a eso le unes una filosofía, un propósito, una idea (que es el cese de la violencia machista) toma unas dimensiones muy fuertes. Es verdad que estoy cansada, porque montar esto, veinte eventos durante todo un mes, es agotador, pero por otra parte es un subidón de adrenalina tremendo. Sobre todo porque te das cuenta de que para hacer muchas cosas necesitas la implicación de los demás...

¿Qué es lo que te queda por hacer en el terreno profesional?

Siempre me he atrevido con todo en la vida porque soy una curiosa. He intentado moverme en los límites de mi zona de confort y al final me he acostumbrado a estar ahí, y eso ha hecho que esa zona de confort sea inmensa y siempre me parezca que tengo que ir un paso más allá. Creo que como filosofía es bonito. La gente se pierde muchas cosas en la vida por no atreverse, por comodidad. Y en el terreno profesional he hecho lo mismo. Ahora estoy preparando algo que va a ser muy gordo: estoy trabajando con un grupo neozelandés con nuevas tecnologías. El estar con tantos proyectos personales y con el festival, que ya lo siento como algo colectivo, es maravilloso. Creo que hay cosas que hacen realmente importante tu paso por el mundo y que pueden dejar un legado para otros.

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