Influencers que triunfan en Instagram más allá de los 50

Seguras de sí mismas, orgullosas de su físico y conscientes de su éxito en Instagram. Así son las nuevas prescriptoras por las que se pelean las marcas, demostrando que el estilo se gana con la edad.

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Lanvin, Céline, Dolce & Gabbana, Marc Jacobs... Cada vez más diseñadores se apuntan a la tendencia de convertir a mujeres maduras en protagonistas de sus campañas. Fruto de esta impronta nació hace tres años la agencia londinense Grey Model, solo para ellas. De este modo, las arrugas y las melenas plateadas se han convertido en cotizados complementos de moda. Una apuesta que también ha arrasado en la red, donde las influencers de más de 50 empiezan a ganar terreno, haciendo de la diferencia su sello de identidad. Bajo las etiquetas #aginggracefully (#envejeciendocongracia), #agepositive (#edadenpositivo) y #styleatanyage (#estiloacualquieredad), empiezan a asomarse al universo instagramer. Descubrimos a cuatro mujeres de 55, 63, 67 y 89 años que triunfan más allá de los caducos cánones.

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PINO MONTESDEOCA

"La mujer de más de 40 no tiene la necesidad de seguir viejas normas"

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Si hay algo que caracteriza la vida de esta canaria es la reinvención. Durante años fue profesora de instituto en Suecia. Posteriormente, marchó a Bahamas a trabajar como gestora de propiedades para una financiera suiza. Allí estuvo al borde de la muerte después de contraer el dengue hemorrágico por la picadura de un mosquito. Dispuesta a seguir viviendo aventuras, viajó por todo el mundo haciendo visitas a amigos y familiares. Con estos antecedentes no extraña que a los 53 años se volviera a plantear su vida, esta vez como modelo: "Un fotógrafo maravilloso, que 'casualmente' es la pareja de mi hija menor, me animó a sacarme unas fotos. Mi hija Carlotta me acompañó a la que es hoy mi querida agencia Wanted... Y casi de inmediato empezó este nuevo capítulo que tantas alegrías me está ofreciendo", relata así los inicios de esta nueva etapa.

Desde hace dos años las marcas se la rifan: Rochas, Dove, Mirto, Wonders, Multiópticas... Buena parte de culpa la tienen su preciosa melena plateada, sus brillantes ojos verdes y su esbelta figura: "Hasta ahora me piden que haga de madre o abuela molona, moderna, elegante, con personalidad y vitalidad. Espero que pronto me busquen como mujer, sin más", reconoce. Lo cierto es que Pino ha roto moldes en una industria que alaba la eterna juventud y en un país en el que cuesta encontrar referentes con más de 50 años: "Creo que la mujer que hoy tiene más de 40 ha vivido experiencias diferentes a las de generaciones anteriores. No tiene la necesidad de seguir viejas normas de comportamiento ni estilo También la sociedad empieza a cambiar esas etiquetas que tanto daño hacen", afirma consciente de estar en un periodo de profundos cambios dentro de la moda.

Entre los responsables de esta transformación, Pino señala las redes sociales, por su importante papel a la hora de visibilizar a los nuevos referentes: "Me atrevería a decir que son las responsables de este cambio de mentalidad colectiva", apunta segura del valor que tiene su perfil de Instagram (@pino_montesdeoca) para su trabajo.

TZIPORAH SALAMON

"Las redes sociales nos han permitido encontrar nuestra tribu"

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Mujer polifacética como pocas, a sus 67 años esta israelí sigue siendo uno de los iconos fashionistas más reconocidos de las calles neoyorquinas. Todo se remonta a sus 29 años, cuando el streetstyle era todavía considerado como fotografía documental. Una crisis existencial la llevó a decantarse por el mundo de la moda, mientras estudiaba un doctorado en Psicología: "Estaba en mi ADN. Mis padres cosieron mi ropa desde el día en que nací", recuerda Tziporah. Superviviente del Holocausto nazi gracias a su profesión de sastre y casado con una modista, su padre nunca ocultó su falta de entendimiento con respecto al particular estilo de su hija: "Me dolía, pero continué vistiéndome como me apetecía. Siempre he sido fiel a mi esencia".

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Su exquisita colección de prendas fabricadas con delicadas sedas chinas y bordados húngaros, y sus inseparables bicicletas, la han hecho inconfundible ante el objetivo de fotógrafos legendarios como Bill Cunningham, de The New York Times: "Me gusta que me miren. Mi bicicleta me permite enseñar mi armario a todo el mundo. Es mi forma de alentar a las mujeres a pensar más allá, a demostrar el estilo en todas sus manifestaciones", asegura. Una forma de entender la moda como arte y expresión de identidad que la ha llevado a escribir su propio libro, The Art of Dressing (Rizzoli) y a impartir varios seminarios en los que enseña a sus alumnas a vestirse reflejando "su contexto, sus raíces y su personalidad". Ella misma confiesa pasar horas delante del armario hasta que da con el outfit perfecto, con el que se siente cómoda e identificada.

Encantada con su edad y la experiencia cosechada en todos estos años, califica de ridícula la tendencia de vestir a adolescentes con ropa de mujer: "Mejoramos con la edad y la madurez, como el buen vino", explica con determinación. Una visión que comparte con otras instagramers, ahora ya amigas, a las que se encuentra unidas por su amor a la moda: "Esta red social nos ha permitido encontrar nuestra tribu, expresarnos a través de nuestros looks y ser reconocidas por ello". Su perfil (@tziporahsalamon) ya acumula más de 26.600 seguidores, y aumentan cada día.

LYN SLATER

"La diversidad y la inclusión son cuestiones que interesan cada vez más"

La vida de Lyn cambió hace tres años cuando esperaba a una amiga para comer en los exteriores del mítico edificio Lincoln Center, en plena Semana de la Moda de Nueva York. Llevaba un traje del diseñador japonés Yohji Yamamoto y un bolso de Chanel cuando, de repente, se vio rodeada de un grupo de fotógrafos, una pareja de periodistas japoneses y varios turistas. El look de esta profesora universitaria los había enamorado. Una experiencia que Lyn describe como "hilarante y divertida". De esta singular anécdota surgió su blog, Accidental Icon ('icono accidental'). A sus 63 años puede enorgullecerse de haber fichado por una de las agencias de modelos más importantes del mundo (ELITE), de haber participado en la publicidad de diseñadores como Valentino y de tener más de 224.000 fieles seguidores en Instagram.

Lejos de explotar el leitmotiv de la edad, Lyn ha intentado convertir su hashtag #AgeIsNotAVariable (#LaEdadNoEsUnCondicionante) en un mantra que guía su actividad en la moda: "La verdad es que no pienso en mi edad cuando me visto, sino en mi estado de ánimo y lo que tengo planeado hacer durante ese día", reconoce. Por ello, lo que la motivó a crear su blog fue la ausencia de webs y revistas con una "estética urbana, moderna e intelectual". Estos adjetivos se ajustan perfectamente a los looks que muestra diariamente en @iconaccidental: camisas oversize, maxigafas, pantalones con volantes, sandalias metalizadas con plataforma... "Si algo se puede decir de mi estilo es que siempre está en constante evolución y nunca es igual", añade Lyn. Considera que su trabajo como profesora de trabajo social en la Universidad de Fordham la ha ayudado a arriesgar, y con ello triunfar en este mundo dominado por una competencia voraz: "Creo que para ser un maestro inspirador para tus alumnos debes siempre estar abierto a nuevas ideas y perspectivas". Así, esgrime un contundente "nunca digas nunca" ante la pregunta de si le pone un veto a alguna prenda.

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Un espíritu jovial y transgresor que atribuye a haber estado rodeada siempre de gente menor que ella: "Soy la mayor de seis hermanos y gran parte de mis alumnos son jóvenes", se justifica. De hecho, fueron sus propios pupilos los primeros que la animaron a instalarse en la blogosfera. Unos chicos que, como ella misma admite, suponen una importante fuente de inspiración personal. A pesar de todo, esta bloguera no ha abandonado su vocación y sigue impartiendo sus clases con naturalidad: "Lo único que ha cambiado es que estoy mucho más ocupada y viajo más", señala.

DAPHNE SELFE

"Lo bueno de los ideales de belleza es que están en continuo cambio"

Su trayectoria profesional comenzó a los 20 años, cuando fue descubierta en unos grandes almacenes. Desde ese momento, trabajó como modelo y actriz. Sin embargo, tras casarse y tener a sus tres hijos, su carrera profesional vivió un parón importante. A ello se unió que en los años sesenta los cánones empezaron a transformarse y la industria demandaba a modelos con otros rasgos distintos a los de Daphne, más cercanos al look Twiggy. Tras pasar por la traumática enfermedad y posterior muerte de su marido, a sus 70 años le volvieron a llegar las oportunidades. Una periodista le propuso participar en una sesión de fotos y gracias a esta pieza consiguió fichar por la reputada agencia británica Models 1. Cuando le preguntamos qué ha aprendido de la moda en todos estos años, lo tiene claro: "Que va y viene como un gran círculo".

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Ella es el vivo ejemplo de las transformaciones que ha sufrido la moda en las últimas décadas: "Lo bueno de los ideales de belleza es que siempre están en continuo cambio. Con una población mundial en progresivo envejecimiento, es el mejor momento para las modelos más mayores". Ella misma se ha mostrado muy combativa con las maniquís que actualmente dominan gran parte de la industria de la moda. A su edad sigue sin entender por qué se alaban la extrema delgadez y los rostros demacrados. Y es que las cosas han cambiado mucho desde que iniciase su carrera de modelo en 1949, época en la que se admiraban las figuras esbeltas y curvilíneas.

Una larga experiencia por la que ha sido nombrada en el libro Guinness de los récords como la "modelo profesional más longeva del mundo". Habiendo cumplido ya gran parte de sus sueños, entre ellos escribir sus memorias (The Way We Wore: A Life in Clothes, Pan Macmillan), piensa aprovechar esta etapa hasta el último día. Entre sus planes, seguir protagonizando campañas, viajar por todo el mundo y enseñar lo aprendido. Por ello, imparte cursos y dedica gran parte del tiempo libre a escribir en su blog y en su cuenta de Instagram (@daphneselfe). Un perfil que nos descubre que no se le resiste ninguna tendencia.

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