Así vivirán la Navidad los protagonistas de Velvet

Adrián Lastra, Adriana Ozores, Marta Hazas y Llorenç González son los auténticos Reyes Catódicos de 2017. Nadie mejor que ellos para brindar por los sueños cumplidos y por los que están por venir.

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Quedamos con la plana mayor de las Galerías Velvet a primerísima hora de una de esas cálidas mañanas del pasado mes de octubre. A pesar del madrugón considerable, las risas cómplices y las confidencias entre los cuatro actores se hacen dueñas y señoras de esta fiesta improvisada desde el minuto cero. Todos hacen piña mientras les maquillan Roberto y Eva, y los piropos alcanzan cotas insospechadas de galantería cuando uno a uno van apareciendo con los looks que María, la estilista, ha preparado para ellos. Adrián lo resume así: "Velvet es familia. Es vida. Nos ha dado a todos un antes y un después. Esta serie ha marcado una época en la tele de este país. Es alegría, es felicidad, pero sobre todo es familia". Una familia muy bien avenida que no para de crecer y cosechar éxitos. Las Galerías Velvet cerraron puertas con más de cuatro millones de audiencia, y las han vuelto a abrir por todo lo alto en la secuela de Movistar. De hecho, Velvet colección ha superado todas las expectativas y acaba de confirmarse que habrá segunda temporada: "Ha sido la serie más vista de Movistar, por encima de Juego de tronos", comenta orgullosa Marta Hazas. La ficción de Bambú demuestra que hay vida más allá de los Siete Reinos, y sus protagonistas, lejos de dedicarse a anunciar con pesar la llegada del invierno, viven con ilusión el final de año, inmersos en nuevos proyectos de los que nos hablan con pasión mientras hablamos de lo que significan estas fiestas para ellos.

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MARTA HAZAS: "Reyes se ha convertido en la gran fiesta familiar"

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La nueva y flamante protagonista principal de Velvet colección acaba de volver al teatro con la obra 5 y acción, junto a Carlos Sobera y su marido, Javier Veiga, con quien acaba de crear su propia productora, Medio Limón, y con el que acaba de regresar de una idílica luna de miel en Tailandia un año después de su boda. La vida le sonríe, y la santanderina le devuelve la sonrisa en formato XL. Marta irradia una felicidad y una ilusión contagiosas: "Este año tengo que celebrar todo lo bueno que me han traído 2016 y 2017. Han sido dos años encadenados. Todas las apuestas personales han ido bien, y las profesionales las hemos superado con creces también. Entro en 2018 con trabajo en el teatro y con renovación de la serie. ¡Que me quede como estoy!", confiesa risueña.

Su cuenta de Instagram da fe de su buen momento personal. Allí es habitual leer hashtags del tipo #cumpliendometasysueños: "Velvet ha sido un sueño hecho realidad. Yo quería ser actriz cuando veía este tipo de películas con mi abuela. ¡Jo, es que es justo lo que yo hubiera querido hacer! Un personaje así, una mujer de Hitchcok de los años cincuenta, a lo Grace Kelly, rubias, descaradas... A ella le hubiera encantado. Además, la historia está muy vinculada: mi abuela me hacía vestidos que copiaba de la revista Burda". Aunque Marta no ha heredado su gusto por la costura ("Me coso los bajos y cosas así, pero no tengo paciencia"), su personaje no da puntada sin hilo y su ascenso le ha sentado de maravilla: "Estoy muy contenta y agradecida. A la productora Bambú, a Movistar. Sin embargo, no ha sido hasta que he empezado a ver los capítulos cuando he sido consciente y he dicho: '¡Hombre, Clarita, que te has quedado como directora!'" (Risas).

"El mejor regalo es que los invitados se diviertan. Si tú te lo pasas bien, ellos también"

Al margen de su trabajo en la serie, la actriz encara con ilusión el cambio de año y es que, de hecho, confiesa ser una absoluta enamorada de las Navidades, la decoración, los regalos sorpresa y las listas de propósitos de año nuevo. Y a pesar de que cumple años el mismísimo 31 de diciembre, se declara fan confesa del día de Reyes: "Es la fiesta, por encima de Nochebuena incluso. En Reyes lo damos todo". La actriz vive esta época del año con muchísima expectación. "Me parece que mantener la ilusión está bien, si no todos los días del año son iguales. A mí me da rabia la gente que dice que la Navidad es un invento de un centro comercial. Pues no. Entiendo que es una fecha nostálgica, triste para mucha gente. A nosotros nos ha pasado, pero hemos intentado darle la vuelta y juntar un batiburrillo de gente".

¿Cómo piensa celebrarlas este año? "Generalmente Javi y yo nos repartimos: "En Nochebuena hacemos un 'tú a Bostón y yo a California', porque él es de Galicia y yo de Santander, y tampoco estamos tanto con nuestras familias, y la Nochevieja la pasamos juntos. Este año aún no sabemos qué haremos. Otras veces nos hemos ido de viaje. Como es mi cumple, toda la vida he organizado yo la fiesta, pero hubo un momento en el que me cansé. Desde que no celebro mi cumpleaños, Reyes se ha convertido en la gran fiesta familiar. No nos la saltamos por nada del mundo, estemos donde estemos. Como este año hay función, se vendrá mi familia para acá y haremos una fiesta en casa". Eso sí, a Marta le gusta seguir las tradiciones al pie de la letra, nunca mejor dicho: "Yo sigo escribiendo la carta de Reyes. ¡Le llega a mi madre por correo a Santander! A Javi le mando un mail, que le parece menos moña (risas). ¡Y nada de dar dinero! Son regalos sorpresa. Ese día se compra el roscón y también le traen regalos a algún amigo… De pequeña tenía la tradición de que vinieran amigos a jugar a casa, y ahora vienen amigas –porque algún detalle les han dejado– y hacemos merendola. Es el día de recibir". En este sentido, la actriz nos confiesa que su boda marcó "un antes y un después en cuanto a ser anfitriona. Para mí, el mejor regalo es que los invitados se diviertan. Y si tú te lo pasas bien, ellos también ".

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A la hora de sentarse a la mesa, nos cuenta que lo principal en su casa es "la materia prima. Encima, Javi es gallego, así que el marisco de Galicia no falla. Él cocina muy bien, pero yo no. Yo como muy bien (risas). Tampoco faltan los turrones: mi preferido es el de chocolate. En mi casa solemos tomar pescado al horno. Y mi tío, prepara en su casa un redondo de ternera muy rico en Nochebuena".

Llega el momento de hablar de nuevos propósitos para el año que viene: "Yo los escribo en un papelito y los intercambio con un amigo o con Javi. Muchos se han cumplido... ¡pero el inglés es imposible!", se queja entre risas. "También me gustaría retomar buenas costumbres saludables, porque cuando estás en el teatro te das a la buena vida". ¿Y eso? "Vienen a verte amigos, te tomas el vinito de después... y acabas comiendo y cenando muchísimo fuera de casa. Ahora estamos cinco meses en el teatro Victoria, con 5 y acción, que serán en el bar de al lado del teatro", se ríe. ¿Qué le pide a 2018? "En lo personal, quedarme como estoy, que siga esta buena suerte. Profesionalmente, me apetecería hacer algo en cine, una mala malísima, o esa comedia romántica que te verías mil veces… Y poner en marcha un proyecto que tengo en común con Javi, con la productora Medio Limón". ¿Algo que nos pueda adelantar? ". "Hemos hecho el piloto de una serie, muy bonito… Velvet me ha dejado el listón tan alto que ¡a ver ahora!". Como se suele decir, el límite es el cielo.

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ADRIANA OZORES: "Me gusta estar en casa, en el campo, recibiendo gente"

Seis generaciones de artistas han marcado su ADN a fuego. Su amiga Elvira Lindo destaca de ella la "belleza angulosa y el aire distinguido" que le ha otorgado el paso del tiempo. Su director en La cantante calva, Luis Luque, asegura que "es una niña grande". Actriz por los cuatro costados, apasionada de la música y la pintura, madre orgullosa y dueña de una serenidad y una elegancia sin parangón, lo cierto es que esta dama de los escenarios parece tener siempre la palabra y la sonrisa perfectas listas para conquistar a todo el que la rodea. Y ninguno de los presentes en la sesión de fotos escapamos a ese influjo.

"No te puedo decir propósitos para el año nuevo. Soy más de hacerlos cada día de mi vida"

¿Por qué va a brindar estas fiestas Adriana? "Porque están saliendo cosas muy bonitas de trabajo. Estoy muy contenta con lo que estoy haciendo. Por lo personal también". Y es que su balance de 2017 no puede ser más positivo: "En el terreno profesional estoy muy contenta. Desde La cantante calva a Velvet... Y Velvet para mí es Bambú. Es volver a lo que fue tan bonito, Gran Hotel. El personaje, el ambiente, la seriedad... La primera vez que empezábamos a catar la calidad de las series en España. Encontrarme con personajes maravillosos, como Imanol, con quien no había trabajado nunca, con Fernando Guayar, la cosa más bonita, con Llorenç... con todos. Esos directores, Gustavo, Ron, Álvaro... Y también por tener un hijo maravilloso". Adrián Climent es ya la séptima generación del clan Ozores: "Él ha estudiado dirección. En esta familia o lo llevas en el ADN o te la has cargado", se ríe: "Escribe guiones, ha hecho una serie muy bonita de nueve capítulos. No te puedo decir cómo se llama porque todavía estamos presentándola. Este proyecto es como un nieto para mí", confiesa.

La artista nos cuenta que aún no sabe cómo celebrará las fiestas este año: "Te voy a ser sincera. Soy bastante parca, y si puedo hacerlo con la familia, bien, pero si puedo irme por ahí, bien también. Depende de cada año". ¿Cómo fue su última Navidad? "La última la hice en mi casa. Somos dos hermanos, mi mamá, las parejas... y a veces algún amigo que se une. Mi hermano Pelayo me pide, me exige que haga sopa de almendras. Si no hago sopa de almendras ¡no es Navidad!" (Risas).

Lo que sí tiene claro es cómo es su fiesta ideal: "Yo soy rupestre. Tengo campo, tengo perritos y me encanta estar en casa recibiendo gente. Hacemos comida más de campo, paellas". Por supuesto, no puede faltar la música: "Es importantísima en mi vida. Me gusta escuchar de todo: clásicos, muchas cosas de pop, Silvia Pérez Cruz, algo de rock americano sureño... Y, de regalo, nos da la receta de su plato estrella: "Tengo uno magnífico que me lo enseñó la abuela de Adrián, mi hijo, que es una maravillosa persona, una gran mujer. Tú compras una buena merluza, muy buenas gambas. En un poquito de aceite fríes unos ajos, retiras los ajos y dejas que el aceite se atempere, se enfríe. Con ese aceite haces una mayonesa, con sabor a ajito. En una bandeja de horno, pones la merluza cruda tal cual, encima todas las gambitas que quieras, y por último la capa de esa mayonesa. Lo metes al horno, esa mayonesa se tuesta… no te puedes imaginar cómo está esa merluza. Muy rico, muy fácil de hacer y siempre resulta", asegura.

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En cuanto a sus propósitos para el año que comienza, Adriana nos comenta que ella es más "de hacer propósitos cada día. Creo que es lo que hay que hacer, fijarnos más en el presente. Lo demás, el futuro, es solo una intención. ¿Mis propósitos de hoy? Quiero estar bien con el equipo de AR, quiero que salga bonito, quiero que las fotos sean bonitas, luego tengo un viaje bonito a Valencia... Escojo ponerme en sintonía con aquello que voy a hacer". Y vaya si le funciona.

ADRIÁN LASTRA: "En mi casa la tradición es sacar la guitarra flamenca"

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Pasión e ilusión a prueba de bombas, grandes dosis de humildad y una negativa a rendirse digna de un titán. Esos podrían ser los ingredientes de la particular receta del éxito de este actor madrileño. Y no se puede quejar de los resultados. A Adrián le sobran los motivos por los que brindar este 2017: "La renovación de la segunda temporada de Velvet, la película Toc toc, que ha sido un éxito en cines, ahora el musical Billy Elliot... Siempre doy gracias a la vida por levantarme y tener algo por lo que luchar. Un motor para sonreír y disfrutar".

El actor madrileño no duda en compartir con nosotros su hoja de ruta navideña: "Siempre paso las fiestas en familia. Este año en concreto va a ser un año de extrañar, de desear que esa persona estuviese contigo tomándose las uvas… Pero creo que a pesar de la añoranza también va a ser bonito". Lo cierto es que en casa de los Lastra no parece haber tiempo para el aburrimiento en esta época: "La tradición es sacar la guitarra flamenca. Mi padre se arranca por villancicos, muy rumberos todos, eso sí. Mi madre hace un pollo espectacular, un pastel de carne... En la mesa hay muchas tapas, ensaladas, gambas y langostinos. Somos más de árbol, aunque también hay un belén pequeñito". Al actor se le ilumina la cara cuando rememora su infancia: "Recuerdo cuando llegaba Papa Noel, después de cenar. 'Papá, creo que he oído un ruido...', decía yo mirando por la ventana. Y luego íbamos corriendo y allí estaba el regalillo que había dejado en la terraza… Ahora sigo viviendo esa ilusión con mis sobrinos". Hoy por hoy, Adrián tiene claro cuál es el mejor presente para él: "No soy de regalos físicos. El mejor regalo es que me regales felicidad y yo pueda regalar felicidad. La gente cuando lo lea va a decir: 'Huy qué cursi', pero es la verdad. Regálame sonrisas, que yo pueda regalar sonrisas. Olvidemos lo material. Estamos perdiendo la relación personal. Yo quiero que me regalen encuentros. Déjemos los móviles encima de la mesa, déjemoslo en la entrada cuando lleguemos a casa. Cuando tenga un niño y me diga que quiere un teléfono, le diré: 'Ahí tienes el fijo de casa". (Risas).

Lastra encara el nuevo año con muchos retos en mente, que pueden resumirse en uno: "Abrir horizontes. Cada vez me doy más cuenta de que el mundo es muy grande, que somos una pequeña piedra. No hablo del sueño americano. Europa, Asia... No tengo una frontera que traspasar, tengo todas". Parece que no hay nada que le detenga. De hecho, su filosofía en la vida es no rendirse jamás. "¿Para qué? A mí me han echado porque me decían que era un mal actor. Pero gracias a ellos estoy aquí". Se refiere al musical Queens, el gran varapalo de su carrera, que supo convertir en el revulsivo que necesitaba para seguir adelante: "¿Qué les diría? Gracias por darme la oportunidad de aprender. No entiendo el orgullo ni el rencor. Podrían tener toda la razón del mundo. Pero si no hubiera sido por eso yo no hubiera hecho Hoy no me puedo levantar, no hubiese aprendido tantas cosas en ese escenario. Gracias a ese 'no' y a esa semana que yo estuve en casa en el sofá, regodeándome en mi pena… Decidí que nunca me van a decir que no porque no valgo. Hay que aprender de los palos también".

LLORENÇ GONZÁLEZ: "Me encanta la sopa de galets que hace mi madre en Navidad"

Exultante, ilusionado, satisfecho y feliz. Así encontramos a este actor catalán con voz de locutor de radio, amante de la música y la palabra, que habla con vehemencia de sus próximos proyectos y sueña con trabajar con su hermano –el también actor Robert González– y, por qué no, coronar el Everest. Y es que Llorenç también tiene mucho que agradecerle al año que ahora termina. Además de su consagración en Velvet, donde su personaje, Jonás, regresa a las galerías reconvertido en diseñador, está a punto de estrenar su proyecto más especial en los Teatros Luchana de Madrid, Tocando al frente, un espectáculo en forma de monólogo sobre un viaje transformador que realizó a Argentina el año pasado: "Fue la primera vez que viajé solo tan lejos. Al regresar, le iba contando mis aventuras a mis amigos, hasta que uno me dijo: '¿Y por qué no lo conviertes en algo?'. Este monólogo es la explicación de mi viaje con mis anécdotas, incluye dos tangos que canto, otra canción que escuché... Brindo por ello, porque han reanudado Velvet colección, por tener salud y por poder celebrarlo con mi familia. Siempre intento escaparme unos días para ir para allá. Reservamos las fechas señaladas para juntarnos todos".

"Mi mantra para 2018 es caminar siempre y siempre hacia delante"

El actor nos confiesa que la Navidad no sabría igual sin las "sopas de galets que hace mi madre, muy típica de Cataluña. Está riquísima". Aunque reconoce que no es un gran cocinero, sí nos cuenta que es muy casero y le encanta invitar a gente. "Yo pongo la música y la casa. Pero ¿sabes qué? Ahora se llevan mucho las cenas 'de traje'. Yo traje esto, él lo otro... Yo hago unas lentejas con verduras bastante buenas... pero quizás no es la mejor opción para una fiesta. Por ejemplo, aprendí una receta de mi madre que son las empanadillas de atún, y eso siempre triunfa, aunque ella las hacía mejor".

Otra de las tradiciones que ha conservado es decorar la casa con los adornos propios de estas fechas. "Suelo convertir una lámpara en mi particular árbol de Navidad. Cuando era más pequeño sí montábamos el belén con mi papá, y mi hermano y yo nos dedicábamos a jugar con las figuritas: se las cambiábamos todas de sitio y de repente aparecía el niño Jesús con los pastores de excursión", recuerda con nostalgia.

Aún no tiene claro cuáles serán sus propósitos para el año que comienza, pero sí cuál será su mantra este 2018: "Tocando al frente', como el título del monólogo". Es también el título de una canción de origen brasileño, que el actor escuchó cantar a un gaucho argentino: "Hay un momento que dice: 'Pienso que sentir la vida es emprender la marcha e ir tocando al frente'. Eso es lo que más me tocó. Hay que caminar siempre y siempre para adelante. Ir para atrás solo para poner gasolina, no para quedarse. Es un buen mantra. Seguir caminando te lleva al conocimiento, te lleva a todo". ¿Hasta el Everest, incluso?: "Sí, era mi sueño de pequeño, y todavía me gustaría. Tiene algo de épica, pero también de amor por la naturaleza. Allí me voy cuando necesito reflexionar. Me siento muy libre, vigorizado. No soy escalador, pero sí soy caminador y he hecho alguna cima, hasta 3.000 sí he llegado". A eso se le llama 'humildad'.

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