Manolo García: "Los cuadros me vienen de repente, como las canciones"

El cantante nos habla de las pinturas que ha creado junto a su amiga, la pintora Montse Clausells. Cuadros pintados "a dos cabezas y cuatro manos".

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La pintura y la música están muy conectadas con el tiempo, que no con las prisas; con ese tiempo calmado que nutre, con esas horas y esos momentos que nos hacen sentir que nuestro día ha tenido sentido y ha merecido la pena. De ese tiempo, de la pintura que en él nace y de la música de Manolo García hablamos con el artista, que presenta ahora Estrábica armonía, una reciente colección de cuadros creada junto a su amiga, la pintora Montse Clausells, con el nombre de Colectivo GóticSur.

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¿Cómo surgió este proyecto a cuatro manos?

Montse y yo somos amigos, los dos hemos militado en grupos ecologistas y fue así como nos conocimos hace ya veintitantos años, pero, aunque sabíamos que los dos pintábamos, nunca pensamos en trabajar juntos. Hasta que un día, yo, que soy una persona muy inquieta y busco siempre rincones nuevos, pensé que me hacía ilusión trabajar a cuatro manos con ella. Fue en un momento en que yo me encontraba cerrado en mi manera, en mi estilo, y me encontré un poco acorralado conmigo mismo, así que de pronto pensé que debía abrir un poco mi visión, mi percepción. Y me acordé de ella. Entonces le hice la propuesta, a sabiendas de que podía parecer un disparate porque los dos tenemos una manera muy diferente a la hora de pintar. Y eso mismo fue lo que ella me dijo. Pero a mí me pareció que ahí estaba la gracia y le propuse: "Vamos a probar un día y, si nos divertimos, seguimos". Como imaginas, nos divertimos.

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Los lienzos que habéis pintado son mayores de los que sueles pintar tú.

Sí, fue Montse quien me encaminó hacia estos tamaños más grandes. En parte, mis obras son pequeñas porque mi estudio es pequeño, pero ella tiene un estudio mayor. Además, tenía un argumento de peso para convencerme: ya que íbamos a trabajar a cuatro manos y dos cabezas, era mejor el lienzo grande. Y la verdad es que le he cogido el gusto.

Una de las partes del díptico titulado No solo el hombre.

Has dicho que vuestro estilo es muy diferente. ¿Qué nos vamos a encontrar en esta muestra?

Cuando ella pinta sola su obra tiene un estilo abstracto, pero muy poético. Sin embargo, yo intento ir hacia el realismo y el surrealismo. Yo soy más nervioso, de pincelada más vigorosa, creo mundos más perturbadores. Ella, en cambio, es más plácida, digamos que su paleta de tonos es más ensoñadora. Así que para esta muestra hemos hecho una suma de cadencias, un híbrido que aporta un lenguaje propio a este colectivo al que hemos querido llamar GóticSur y que puede navegar un poco por las aguas de un surrealismo onírico.

Lienzo Avenida Madison

¿De dónde te viene la inspiración al pintar?

Es como un sueño. Yo las letras de mis canciones, los cuadros, las ideas en general me vienen de repente. No soy una persona que tenga miedo a la pista vacía o al lienzo en blanco. Al contrario, enfrentarme a ello es como tirarme a una laguna de aguas límpidas desde un peñasco y saber que ahí tienes un fondo maravilloso para nadar. Pintar es dejar la mente en blanco y de pronto aparecen imágenes, y en ellas tus querencias, como, por ejemplo en mi caso, la naturaleza.

¿Qué te da la pintura que no te da la música?

Calma. La pintura baja mi tono cardiaco y mi tono cotidiano, ese pulso que tenemos todo el día porque desde que nos despertamos tenemos siempre cosas que hacer. Cuando pinto, estoy tranquilo, relajado. La pintura me detiene el tiempo.

¿Y con la música no te relajas?

No es lo mismo, porque estoy relajado, pero a la vez estoy 'caminando', el tiempo no se detiene. Pero sí, sí, estoy relajado. La verdad es que hace muchos años que intento no tener prisa, y tengo muy claro que tengo que pintar y hacer música muy pausadamente. Pero pintando consigo que el tiempo se pare: estoy delante de la tela y de pronto han pasado cinco horas. Con la música es diferente: según empiezas a tocar estás avanzando.

Ahora estás grabando un nuevo álbum de estudio. Con todo el tiempo que lleva, ¿cuándo pintas?

Generalmente llevo siempre en el macuto un cuaderno de dibujo de papel bueno, mis acuarelas, dos pinceles, un lápiz, una goma de borrar..., las herramientas básicas para ponerme en una habitación de hotel o donde pueda. Ayer, por ejemplo, estuve en el estudio todo el día grabando el nuevo disco, de diez de la mañana a once de la noche, y cuando llegué a casa, en vez de cenar me puse a pintar: tenía ganas de hacerlo. Pinto en el momento más inesperado. Es una forma de pasar horas y días y hacer que tengan sentido. Pintar me da esos momentos en los que dices: "¡Qué buen rato y qué bien aprovechado!

Hace unos meses lanzaste tu primer disco en solitario en directo, Todo es ahora. ¿El título es toda una declaración de principios?

Absolutamente. Con los años lo vas viendo muy claramente [risas]. Claro que tiene que haber un futuro y una inercia hacia delante, pero sabes que cualquier cosa que quieras vivir tiene que ser ahora. El pasado te da recuerdos, el futuro hay que prepararlo y hay que estar ilusionado siempre con él, pero es incierto. Lo importante, pues, es el momento. ●

La muestra se exhibe hasta el 20 de enero, 
en la galería Tat Art-Carles Taché de Barcelona.

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