Clara Lago: "Soy vegana por salud, pero también por conciencia"

Un documental le hizo cambiar el chip sobre la alimentación consciente. La protagonista de 'Ocho apellidos vascos' apuesta por la autenticidad en el fondo y por la belleza de la sencillez en las formas.

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Nada más llegar a nuestro punto de encuentro, en plena Gran Vía madrileña, escuchamos a la actriz hablando en un perfecto inglés con los responsables de la firma de la que es imagen, Braun: "Estuve viviendo en Estados Unidos cuando tenía 15 años", aclara. Ante nosotros, una silueta minúscula con unas piernas envidiables y una sonrisa de bienvenida. Su simpatía y su coherencia nos envuelven desde el minuto cero, en el que empezamos a descubrir que Clara Lago tiene, a pesar de su juventud (27 años), las ideas muy claras.

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Ahora que estamos en el 'momento premios Goya', cuéntanos cómo preparas tus looks de alfombra roja.

Al principio me divertía, pero confieso que ahora me agobia bastante. ¡Menos mal que tengo un equipo que me ayuda, porque yo soy poco habilidosa, la verdad! Hace tiempo que decidí que no me interesa en absoluto estar en la lista de las mejor vestidas, porque yo no soy modelo: soy actriz, me dedico a otra cosa. Me gusta sentirme bien con lo que llevo puesto, obviamente, verme guapa, pero no dejar nunca de ser yo. Ya me pueden enseñar una supermarca y un vestidazo divino que, si no me veo, no me veo.

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¿Y en tu día a día?

Soy muy básica en mis rutinas y priorizo la comodidad sobre cualquier otra cosa. Puedo salir tranquilamente con unos vaqueros y sin maquillar nada de nada, aunque nunca me olvido de mi crema hidratante. Para cuidar mi piel soy absolutamente germánica, no perdono ningún paso, y me esmero especialmente en la limpieza por la mañana y por la noche.

"Priorizo la comodidad sobre cualquier otra cosa, soy muy básica. Prefiero repetir lo que sé que me funciona a arriesgar con cambios de look"

En lo que respecta al maquillaje, ¿sabes lo que realmente te favorece?

Pues creo que sí. Me sé maquillar bastante bien los ojos, darles intensidad con eyeliner negro y ahumar su efecto. Ese es mi punto fuerte. Me llevan maquillando toda la vida y siempre me ha gustado fijarme en cómo lo hacían para probar luego en casa. Tengo tres básicos para los ojos que voy cambiando y que nunca me fallan. Trabajar la piel ya son palabras mayores: ahí necesito ayuda.

En tu bolso, ¿cuál es tu kit de supervivencia?

En mi bolso nunca falta un brillo de labios, la BB Cream de Kiehl's con protección 50, eyeliner y máscara de pestañas. Bueno, y acabo de descubrir una bruma de cactus que refresca e hidrata la piel y que me tiene enganchada. Es también de Kiehl's y me da la vida.

Ahora tienes el pelo más corto, pero no eres de las actrices que cambian de look con facilidad.

Es verdad. Prefiero repetir lo que sé que me funciona. Mi melena está más corta por exigencias del guion, porque he estado rodando Gente que viene y bah, que se estrenará en junio de este año. Si no me lo hubiera exigido mi personaje, no me lo habría cortado. Soy poco atrevida para los cambios de look.

No me creo que con tu profesión no hayas tenido que afrontar looks imposibles…

Sí, sí, los he tenido. Recuerdo cuando tenía 16 años, la primera vez que fui al Festival de Cine de Málaga: me cogió un maquillador creativo y me hizo un peinado rarísimo, muy exagerado: me puso un labio rosa y el otro naranja con la excusa de que era supertendencia. Yo estaba horrorizada, me sentía fatal y al final me deshice de ese look tan… ¡no sabría definirlo!

¿Recuerdas cuál fue tu primer producto beauty?

La limpieza en tres pasos de Clinique. Me encantaba.

¿Tu último descubrimiento?

No lo descubrí yo. Fue un consejo de mi madre que llevo a rajatabla: utilizar el guante de crin en la ducha para eliminar las células muertas. También confieso que soy una friki de la depilación: no puedo ver un pelo fuera de su sitio. Mi tercer imprescindible es hidratar la piel del cuerpo, porque así he evitado las estrías.

¿Cómo lo consigues?

Estoy enganchada al deporte. Siempre he sido delgada de constitución, pero llevo años haciendo de todo. Cuando estoy en Madrid voy a hacer pilates al estudio de mi hermano, 2DPilates, y en mi gimnasio me meto en todas las clases: spinning, cardiobox o body pump.

¿Y bailar? ¿Te gusta bailar?

No me gusta, ¡me apasiona! He bailado toda mi vida, pero, claro, con el tipo de vida que llevo es imposible seguir una disciplina ni aprenderme una coreografía, porque no puedo asistir a clase regularmente. Una pena.

Con tantas idas y venidas, tendrás un plan para entrenar también la mente.

Yo hago terapia desde hace años: es algo muy sano, porque es el camino al autoconocimiento. El cerebro humano está muy bien pensado, tenemos mecanismos de defensa escondidos y, solo cuando nos hacemos conscientes de ellos, podemos controlar nuestra vida y que no nos controle ella a nosotros. Hay que irse conociendo a uno mismo para aprender a gestionar las emociones de otra manera, para ser más feliz, más auténtico. Verás, yo soy vegana desde hace unos meses por salud, pero sobre todo por conciencia. Vi un documental en Netflix que me dio la vuelta a la cabeza y me hizo decir: "Hasta aquí". No entiendo cómo el ser humano se cree con derecho a hacerlo todo suyo, como si fueramos dioses. Hemos roto la armonía por todos lados. Dani (Rovira) y yo hemos creado una fundación para recaudar fondos y dar visibilidad a asociaciones que trabajen en favor de los animales, el medio ambiente o colectivos desfavorecidos, y me apasiona.

¿Te sientes muy expuesta?

Todos lo estamos. Esto es un escaparate y siempre estamos vendiendo algo. Es una pena, porque mujeres bellísimas como Nicole Kidman o Meg Ryan han caído en la trampa de la cirugía estética. Mujeres talentosas que han dejado de ser ellas. No me puedo imaginar la presión a la que han estado sometidas 'en el escaparate' para que se hayan operado tanto. En general creo que se ha perdido el foco de lo personal, del mundo interior.

¿Qué queda de aquella niña de El viaje de Carol?

La pasión y el amor por esta profesión. Mi sueño es poder seguir dedicándome a lo que me gusta, ser actriz.

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