María Reyes quiere que la escuches

Resulta difícil olvidar que fue una de nuestras misses españolas más guapas, pero ahora, metida de lleno en la música electrónica, se prepara para dar el gran salto con su nuevo disco. Su voz te va a sorprender, ¡y mucho!

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Dulce. Muy dulce. Cercana. Divertida. Autodidacta. Inquieta. Combativa. Adjetivar a alguien es intentar limitarle, es cierto, pero nada parece capaz de acotar a esta palentina de espíritu renacentista y corazón universal. La conocimos como Miss, triunfó como modelo, hizo sus pinitos como actriz, ha trabajado como nutricionista, realizado cortos, presentado un programa de radio... y ahora nos sorprende con su música. Todo está listo para que esta primavera, poco después del nacimiento de su segundo hijo, vea la luz su primer disco con su grupo, Meta, junto a Rodrigo Borque. Su título, Love & Die (Ama y muere), es tan contudente como su sonido electrónico. Un doble alumbramiento que solo puede tener final feliz.

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41 años y embarazada de tu segundo hijo. Te has cargado todos los estereotipos que se asocian con las estrellas de la música. ¿Dónde quedó eso del sexo, drogas y rock and roll?

Los estereotipos están para romperlos. Muchas mujeres que se dedican a la música son madres: Christina Rosenvinge, Leonor Watling, Zahara... Es verdad que nos hacen elegir muchas veces. Creen que no vas a ser capaz de llevar las dos cosas a la vez, y es verdad que es difícil, pero ese miedo lo complica más. La conciliación no es real. Es verdad que en los festivales solo hay un dos por ciento de chicas que cantan. ¿Es que no hay mujeres que se dediquen a la música? Además las madres lo tenemos más difícil.

"En los festivales solo hay un dos por ciento de chicas que cantan. ¿Es que no hay mujeres que se dediquen a la música? Y las madres aún lo tenemos peor"

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¿Vivirán nuestras hijas el cambio? ¿Dejará de ser necesario hablar de conciliación algún día?

Ojalá. Esperemos que antes. Yo quiero confiar en la humanidad, pero va un poco lento todo.

Siempre se ha dicho que no fuiste una Miss España al uso. En alguna ocasión has declarado: "Me presenté al concurso para viajar y salir de España. Ni era modelo ni tenía pretensiones de serlo".

Fue una palanca. Ahora que lo pienso fue un papel que elegí para cumplir mi sueño. Fue un camino que elegí para desarrollarme, pero ese no era el fin. A día de hoy ya me ves, sigo trabajando como modelo, estoy superagradecida, pero nunca ha sido mi sueño.

Vestido blanco de escada, pendientes de Beatriz Losso Pena Jewells

¿Cuál era ese sueño?

La música, pero jamás imaginé subirme a un escenario. Yo era supertímida.

El primer desfile, la primera portada... ¿Cuál fue ese momento en el que dijiste: "Lo estoy consiguiendo"?

Es que para mí eso... Sí hubo un periodo, cuando me fui a París, que estaba superconcentrada en la moda. Pero me sentía infeliz. Empecé a estudiar interpretación porque necesitaba más.

Has dicho que te sentías muy sola y que era un mundo vacío.

Me enfadé con la moda un tiempo. Además de estar vacío, hay mucha soledad y mogollón de complejos. ¡Menos mal que a los cuarenta los dejas todos!

"La vida me ha cambiado, aunque yo dejaría todo y volvería irme otra vez a vivir la vida. No he perdido esa chispa... Pero ahora valoro lo que tengo"

¿Alguien como tú puede tener complejos?

¡Claro! A los 20 te decían que eras mayor y tenías que decir que tenías 18. Que si el peso, que si las tetas... Hay gente que lo lleva mejor, pero yo no. Necesitaba otra vía de alimentos, otro equilibrio que no fuera estético. No era suficiente para mí. La interpretación me ayudaba a liberarme y expresarme y no pensar siempre en "tengo un casting, a ver si me cogen", y estar en la fila dos horas con ocho mil modelos... Y en tres minutos, papapá, ven, tu libro y, venga, otra. El mercado es así, pero es muy duro. Muy castigador. Te vuelves muy insegura.

Jersey negro de Teria Yabar, pendiente de Pena Jewells, anillos de Müss y María Pascual.
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Recién pasada la barrera de los cuarenta años, ¿lo ves diferente?

Te quitas muchas capas. Pero esta profesión es muy insegura. Llevas toda la vida trabajando fuera... y parece que no has hecho nada. No se te valora que sabes idiomas, de mundo, de gastronomía, de política... solo por haber vivido fuera. Has sido una modelo y es un mundo que en España no se valora. Parece que nunca has hecho nada. Ahora intentas trabajar en otra cosa y...

¿Sientes que se te prejuzga?

Sí, sí, sí. Si intentas abarcar otro campo, te prejuzgan. Eres la niña mona que va al photocall y ya. Yo he trabajado de nutricionista, en otros campos... y la gente te lo dice claramente. Vivimos en un patriarcado. Muchas de las entrevistas recalcan lo de: "De miss a cantante". Eso fue una noche. ¡Llevo 22 años trabajando!

"Durante un tiempo me enfadé con la moda. Hay mucha soledad y mogollón de complejos. ¡Menos mal que a los cuarenta los dejas todos!"

¿Qué le dirías a tu yo de hace veinte años?

Qué bien, que te has cuidado bastante después de lo que has vivido. Todavía sigues aquí. Es increíble que tengas una familia, una estabilidad. Después de todo lo que he pasado, tanto bueno como malo. A día de hoy estoy muy orgullosa de haber superado cosas.

¿No siempre elegiste el camino correcto?

No, no, ¡para nada! Me he equivocado un montón de veces, pero he sobrevivivido. Cuando te metes en un lío no es fácil sacar la cabeza. No has cogido el camino correcto pero da igual, vamos a empezar otra vez. En el fondo estás aquí para contarlo y tienes tu familia, tus amigos.

¿Te has reconciliado con el mundo de la moda?

Hace tiempo ya. Ya sé manejarlo, ya no me hace daño y lo disfruto. He aprendido.

¿Cuál fue el clic que te ayudó a hacer las paces?

Poder pagar todos los recibos. Lo que me ha permitido vivir en Madrid y luchar por hacer realidad mis sueños es la moda. ¡Cómo no me voy a reconciliar! [Risas].

Has declarado que tu objetivo es vivir de la música.

Bueno, la pregunta exacta fue: "¿Te gustaría vivir de la música?". Y yo dije 'sí', ¡cómo vas a decir que no! Pero queda muy pretencioso.

¿Pretencioso por qué?

Quedo como una chica nueva, como una intrusa... Díselo a cualquier músico que lleve veinte años. Es muy dfícil ganarse la vida con la música, igual que con la moda. Modelos que se ganen la vida en España puede ser el tres por ciento. Hay que ser realista. Soy consciente de lo que hay, pero si me lo puedo permitir lo voy a seguir haciendo.

Sí eres una gran melómana, ¿verdad?

Ahora menos, no tengo tanto tiempo, pero siempre he ido a muchos festivales. Me gusta mucho el rock. La gente tiene una idea preconcebida de mí, viniendo del mundo de la moda, y mi voz es muy dulce, pero me encantan las melodías oscuras... Me gusta ese contrapunto.

De pequeña escuchabas desde Pink Floyd a Dire Straits, Rolling... ¿Qué música suena ahora en casa?

También mucha música clásica, Mozart, Chaikovski, por la peque.. Música francesa, como Charlotte Gainsgbourg, mucho garage, por mi pareja. Y bandas españolas que lo hacen muy bien: Soledad Vélez, Vetusta Morla... Y Rosenvinge también. A los maestros de nuestro país.

¿Tu hija canta alguna de tus canciones?

¡Se las sabe todas! El single es su favorita. Como las escucha todo el rato en casa, dice que son muy antiguas ya, aunque yo le explico que aún no han salido. Pero le encanta. Ella es mi fan número uno.

Ama y muere. El título del disco es muy potente... ¿Qué hay detrás de esa declaración de intenciones?

Todos los temas van alrededor de etapas que se acaban, de personas que se van de mi vida, que fallecen... El dolor y el amor, el odio y el amor, se dan la mano. Y la vida y la muerte también. Hay temas que hablan de la muerte, tanto de pérdida sentimental, de desamor, y de pérdidas físicas, de alguien que ya no está. Violence Order trata del atentado en la sala Bataclán en París. The Birds, de los refugiados que están en medio de ninguna parte, huyendo de las balas, parados en ningún lugar.

¿Es la música ese vehículo que necesitamos para llamar la atención y denunciar ciertos temas?

Cuando a Bob Dylan se le concedió el Nobel fue un puntazo para los compositores. Hay mucha gente que no valora a los escritores de música como literatos. Yo creo que es una forma muy potente para llegar a la gente. Creo que está a la altura. Es poesía. No digo que lo mío lo sea. Pero hay grandes ejemplos: Bob Dylan, Leonard Cohen, Triana... A mí me gustaría pasarme al castellano.

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Quería preguntártelo. ¿Por qué en inglés?

Empecé a vivir fuera de casa a los 18 y me comunicaba en inglés. Con la edad todo cambia, pero he sido bastante introvertida, y con el inglés me resulta más fácil tocar y hablar depende de qué temas.

¿Qué te han enseñado los años?

A apreciar lo que tengo. La vida me ha cambiado, aunque yo dejaría todo y volvería a irme otra vez a vivir la vida. No he perdido esa chispa. Pero ahora valoro lo que tengo. Cuando eres joven estás deseando lo que no tienes y buscando más allá, y nunca es suficiente. Ahora valoras las pequeñas cosas, dedicar tiempo a lo que tienes y no desear nada que no esté a tu alcance inmediato.

Para muchos, esa es la definición de felicidad.

Ya lo dicen los orientales: hay que estar en el momento. No soñar ni para adelante ni para atrás. Sin nostalgias, eso ya lo vivimos, sin planes a largo plazo, estar en el día a día.

¿Cuáles son tus planes a corto plazo?

Ocuparme de los míos, sacar el álbum adelante y ya.

¿Qué huella te gustaría dejar en tus hijos?

La alegría por vivir, la esperanza por vivir. La fuerza feminista que hablamos tanto todo el tiempo; la fuerza de la salud, de la educación, del amor de la humanidad.

Parece que vamos por buen camino. Se puede decir que el feminismo está viviendo un buen momento.

Es verdad que ahora hay un resurgir de todo, las mujeres denuncian acosos en Hollywood... pero vamos muy lentos. Todos sabemos que ha habido acoso. Muchas lo hemos sufrido desde que somos jovencísimas, en un ascensor, en un bar... pero en cuanto lo denuncias te apartan, está mal visto. Una modelo que habla mal de la moda no está bien.

En la moda aún no ha saltado ningún caso a la palestra.

No saltan porque tampoco interesa. A mí en España nunca me ha pasado. Siempre hay intentonas, tener que decir "ya está bien", o que te intenten llevar a un sitio que no te apetece... Y si denuncias quedas como la que no se sabe defender, la blanda... Hasta que no han empezado en Hollywood, la gente no se ha sentido segura de decirlo.

Hollywood ha sido una palanca de cambio.

Esto ha pasado toda la vida. No nos llevemos las manos a la cabeza ahora. Cualquier secretaria, cajera, recepcionista... Hay que denunciarlo y ver que no tienes por qué aguantar que un tío venga y te ponga la mano encima. No tiene gracia. Eso es una forma de acoso: "Hay que decirlo más", como cantaban en La Hora Chanante. Soy muy fan de ese programa.

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