Sí, este es el adiós definitivo de Daniel Day Lewis

Tras el rodaje de El hilo invisible ha decidido dejar definitivamente su trabajo como actor. Este mes le vemos en su última película.

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No es la primera vez que desaparece, pero en esta ocasión hay despedida de por medio. Y eso nos hace temer lo peor: ¿será cierto que no vamos a volver a verlo delante de una cámara? Fue el pasado mes de junio cuando Daniel Day Lewis anunció su intención de dejar su trabajo como actor, tras finalizar el rodaje de la película que ahora se estrena, El hilo invisible, junto al director Paul Thomas Anderson, con quien ya había rodado la magnífica Pozos de ambición, en 2007.

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La primera en saberlo fue su mujer, la directora y escritora Rebecca Miller. Después, nos fuimos enterando los demás. Dice que no sabe lo que le sucedió realmente mientras rodaba este último filme. En la trama encarna a un solitario y famoso modisto que viste a la flor y nata de la sociedad londinense de los años cincuenta y vive un radical cambio al conocer a su musa y amante. Pero lo tiene claro: "No quiero volver a verme absorbido por otro proyecto", ha declarado recientemente.

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El único intérprete que tiene tres Oscar en la categoría de mejor actor siempre ha fantaseado con la idea de dejar de actuar. De hecho, en 1997, y tras acabar The Boxer, desapareció. En aquella ocasión, Daniel estuvo cinco años sin dar señales de vida, un periodo en el que se dedicó a trabajar como zapatero en el taller de Stefano Bemer, en Florencia, fascinado por el trabajo artesanal, algo que le ha gustado desde su adolescencia, y que llegó hasta el punto de que fue él mismo quien construyó la canoa de su personaje en El último mohicano. Dar betún a los zapatos, trabajar con piezas de piel que se convertirían en calzado y... barrer era lo que necesitaba para intentar llevar una vida normal, como la de cualquiera de nosotros, y no la de una estrella de Hollywood. Fue Scorsese quien logró que volviera a la gran pantalla, convirtiéndole en el Carnicero de Gangs of New York en 2002, papel que le valió una nominación al Oscar, aunque aquella vez se lo arrebatara Adrien Brody por su trabajo en El pianista, de Polanski.

Pero ni los premios ni las satisfacciones que le han ido granjeando sus papeles han podido con el fantasma que siempre le ha rondado: " Toda mi vida he hablado sobre cómo tenía que ser dejar de actuar y no sé por qué ha sido diferente esta vez, pero el impulso de dejarlo se quedó en mí, se convirtió en una compulsión", ha comentado tras tomar la decisión que parece definitiva. Puede ser que no sea fácil tomar una decisión así cuando se ha sido actor desde los 12 años, pero estar a la altura es muy duro, al menos para un hombre que se obsesiona con cada personaje hasta el punto de hacer peligrar su salud. Basta con recordar que para el papel de Gerry Conlon (En el nombre del padre, 1993) perdió 30 kilos, pasó bastante tiempo en aislamiento y exigió al personal cinematográfico que le arrojaran cubos de agua helada y lo insultaran. Quizás el método se le ha vuelto en contra ahora o quizás, simplemente, quiere dedicarse a vivir, en primera persona. Al final, nuestras pasiones pueden pasarnos factura.

'El hilo invisible' se estrena en cines el 2 de febrero.

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