Por qué estamos seguras de que 2018 será el año de Penélope Cruz

La familia, el trabajo y los amigos, estos son sus tres grandes amores, y la actriz y embajadora de Lancôme no ha escatimado energía para conquistarlos. 2018 será, una vez más, el año de Penélope Cruz.

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Sus padres la llamaron Penélope porque adoraban la canción de Joan Manuel Serrat, pero también le regalaron un nombre a la altura de una estrella, de esos a los que no hace falta añadir un apellido para que todo el mundo sepa de quién se está hablando. Y la hija ha respondido a las expectativas, porque Penélope Cruz, nacida y criada en Alcobendas, como ella misma se encarga de recordar, es una celebrity internacional gracias al esfuerzo y la pasión que pone en todo lo que hace. No hay más que verla entregando un premio en los Globos de Oro o dando divertidas lecciones de español en la televisión norteamericana en El show de Ellen DeGeneres. Su última gran conquista, el César de honor que le ha otorgado la Academia de Cine Francesa.

"Tengo algunos principios claros: beber suficiente agua, no tomar apenas alcohol, no fumar, no seguir dietas y comer un poco de todo, pero siempre sano"

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Quienes hace dos décadas vaticinaron que la fama de Penélope en Hollywood sería efímera no podían estar más equivocados. Porque ella ha llegado a los 43 años, esa edad en la que muchas actrices comienzan a hacerse invisibles, en la plenitud como intérprete y como mujer. Hace unos meses la vimos en el remake de Asesinato en el Orient Exprés, junto a Johnny Depp y Michelle Pfeiffer, y en breve lo haremos en Loving Pablo interpretando a la periodista Virginia Vallejo, amante del narco colombiano Pablo Escobar, al que da vida su marido, Javier Bardem. A finales de marzo nos sorprenderá como Donatella Versace en la serie American Crime Story: el asesinato de Gianni Versace, y en mayo estrena Todos lo saben, donde vuelve a compartir protagonismo con su marido.

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A gusto en su piel

Son grandes retos interpretativos a los que ya quisieran poder enfrentarse muchas de las actrices de moda, y todo sin tener que pagar el peaje de vivir en Los Ángeles ni renunciar al día a día de sus hijos, Leo y Luna, de siete y cuatro años, además de parecer que ha firmado un pacto con el diablo para seguir derrochando una belleza libre de cirugía y mantenerse como un icono de estilo global. De hecho, en 2014 fue elegida por la revista masculina Esquire como la mujer más sexy del año y continúa siendo una de las embajadoras más emblemáticas de la Maison Lancôme. "Es un honor colaborar durante tanto tiempo con una marca a la que admiro desde que era una adolescente. Mi abuela y mi madre tenían algunos de sus productos y yo me acuerdo de mirar embobada las campañas de Isabella Rosellini con el fotógrafo Peter Lindbergh –comenta–. Trabajar ahora con ellos me resulta alucinante y me parece muy honesto que Lancôme cuente con embajadoras de todas las edades, desde los 20 hasta los 60, y que no fuerce a nadie a aparentar la edad que no tiene. El eslogan 'Love Your Age', de la línea Génifique, no es palabrería vacía sino que realmente corresponde a la filosofía de la marca. Porque cuando yo hablo bien de los productos que represento lo hago con una convicción total".

Probablemente, si Penélope Cruz hubiera planificado su vida basándose en algoritmos aparentemente infalibles no le hubiera salido tan bien. Desde que nació en el seno de una familia trabajadora –su padre, Eduardo, empleado de un concesionario de coches, y su madre, Encarna, propietaria de una peluquería– hasta hoy, la suya ha sido ha sido una carrera de fondo sin pasos en falso. Durante años se dejó la piel en las clases de ballet para llegar a ser bailarina profesional y cumplir su sueño de dar vida a Carmen, pero un día vio la película Átame, de su ahora amigo del alma Pedro Almodóvar, y le impresionó tanto que se apuntó a clases de interpretación en la escuela de Cristina Rota. La profesora la recuerda como "una esponja con una capacidad increíble para absorber el dolor y el placer". Un diagnóstico que explicaría, en parte, el fenómeno Penélope. También fue por entonces cuando la actriz se cruzó en el camino de la representante de actores Katrina Bayonas, probablemente una de las personas que más han influido en su vida. Bayonas se fio de su instinto y se consagró a dirigir la carrera de Penélope con un objetivo: Hollywood. Llevan juntas tres décadas y su relación va más allá de lo profesional. Porque si en algo están de acuerdo quienes conocen bien a la actriz es en que es tremendamente fiel a su familia, sus valores y sus amigos, como Goya Toledo o Salma Hayek.

Tenía solo 16 años cuando se dio a conocer en el vídeo de Mecano La fuerza del destino y comenzó una relación sentimental con Nacho Cano. Poco después presentó el programa de música La quinta marcha, junto a Jesús Vázquez, pero fue con la película de Bigas Luna Jamón, jamón cuando todo el mundo empezó a fijarse en esa adolescente que era una bomba carnal. Curiosamente, en ella tenía un affaire con Javier Bardem, con el que rodó algunas secuencias de alto voltaje erótico que la traumatizaron: "Me corté el pelo a lo chico y estuve mucho tiempo sin rodar ninguna escena de amor, ni siquiera besos", confesó en una entrevista.

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Mamá de Leo y Luna

Y a partir de aquí, como suele decirse, es historia: taquillazos como Belle Époque y La niña de tus ojos y desembarco en EE.UU. Con un inglés más que precario pero con la disciplina que atesoró en sus años de bailarina y un aura indiscutible se convirtió en una más del star system. Sin embargo, pocos intérpretes han sido tan criticados en este país como Penélope, aunque ninguno ha conseguido ni una décima parte de lo que ella ha logrado. Ni siquiera Antonio Banderas, con el que siempre se la ha comparado para tacharla de antipática. Obviamente, ella no es tan abierta como el malagueño, pero tiene tres nominaciones a los Oscar –¿qué actriz europea puede presumir de eso?– y una estatuilla que brilla en el salón de su casa gracias a su personaje en Vicky Cristina Barcelona (2008), de Woody Allen. "Lo miro y pienso que es de juguete", dice. Pero esta película supuso un antes y un después en su vida. Porque además de afianzar su carrera en EE.UU., entre toma y toma se enamoró de Javier Bardem, con quien se casó en secreto dos años después en una isla de Bahamas propiedad de su amigo Johnny Depp. Javier ha declarado: "En Vicky Cristina Barcelona compartimos escenas en las que discutíamos, me lanzaba platos… Y me pregunté: '¿Realmente quiero esto?'. Hablando en serio, Penélope tiene mucha energía y siente pasión por todo, y eso es lo que me resulta más atractivo. Hay que tener belleza y saber ser sexy, y ella tiene ambas cosas".

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Cruz siempre reconoció que deseaba ser madre –"tengo instinto maternal desde niña", afirma–, pero no se decidió a dar el paso hasta que encontró el hombre y el momento adecuados. Tras sonados romances con Tom Cruise y Matthew McConaughey –de los que habla con cariño, porque jamás escucharán a la actriz criticar a nadie–, tuvo que llegar Bardem para que ella dejara temporalmente su carrera en un segundo plano para entregarse a la maternidad. Nuestros actores más internacionales unidos por el destino: un guion propio de una comedia romántica que se hizo realidad. En 2011 nació Leo y dos años después Luna, a los que sus padres blindan con tanto empeño como su relación, una actitud que les ha granjeado enemigos.

El sueño de dirigir un largo

"Estoy feliz de comprobar que mi ego se ha vuelto mucho más pequeño con el paso del tiempo. Solía tener tanto miedo de lo que la gente pensara, si iba a ser aceptada o querida, que dedicaba mucha energía a cultivar la percepción que quería que se tuviera de mí. Pero cuando me convertí en madre, algo cambió en mi interior y dejé de preocuparme por esas cosas", ha asegurado Penélope. Esta transformación también afectó a su manera de cuidarse: "Pensando en mis hijos pero también en mí misma, ha aumentado mucho mi interés por la nutrición. Devoro libros e informes para seguir la mejor alimentación e investigo cosas que antes no me interesaban. Además de comer de forma saludable, una de las mejores medicinas preventivas que hay, tengo claros algunos principios: no fumar, beber suficiente agua, no tomar apenas alcohol, no seguir dietas y comer un poco de todo pero siempre sano. He notado mejoras: más alegría, más energía y más ganas de hacer ejercicio, que se ha convertido en algo prioritario. También, por cierto, han aumentado mis deseos de convertirme en mejor cocinera y pastelera. En cuanto a los cuidados de belleza, en el día a día busco lo más práctico y mi prioridad es una buena hidratación de la piel y de los labios y, como maquillaje, un poco de colorete y rímel".

Pe tampoco ha ocultado que una de sus aspiraciones es ponerse detrás de la cámara. De hecho ya dirigió a su hermana Mónica y Jon Kortajarena en un fashion film, de la firma Agent Provocateur, y el documental Uno entre cien mil, destinado a recaudar fondos contra el cáncer infantil, y asumió la producción de Ma ma, la película de Julio Medem en la que dio vida a una mujer enferma de cáncer. ¿Qué será lo próximo? "Una vez le pregunté a Pedro Almodóvar si creía que estaba loca por querer dirigir, y él me animó a hacerlo cuando sintiera que esa necesidad no me dejaba en paz. Si aún no he dirigido un largo es porque se me han cruzado otras prioridades. Pero el gusanillo no solo no ha desaparecido, sino que crece imparable. Y, cuando me sienta preparada y la vida me lo permita, me gustaría intentarlo", afirma. Sabiendo que Penélope siempre logra lo que se propone, no nos cabe la menor duda de que lo hará.

DOS PERSONAJES POLÉMICOS

Pronto veremos a Penélope en la piel de dos mujeres con tanta fuerza y personalidad como ella: la periodista Virginia Vallejo, amante del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, que interpreta Javier Bardem en Loving Pablo –"¡no podía soportar su bigote!", cuenta–, y Donatella Versace, en American Crime Story: el asesinato de Gianni Versace, su primera participación en una serie de televisión: "Tengo relación con la casa Versace desde hace mucho tiempo, y Donatella es una de las personas más generosas que conozco. No quiero imitarla, pero sí aspiro a capturar su esencia. Le tengo un cariño enorme y para mí es muy importante que cuando ella y su familia vean el resultado se sientan satisfechas", declaraba Cruz cuando aceptó el reto de ser la hermana del diseñador italiano en la ficción donde comparte protagonismo con Édgar Ramírez y Ricky Martin.

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