Kike Sarasola y Carlos Marrero: amor de padres

Quedamos con el empresario Kike Sarasola y su marido, Carlos Marrero, para hablar de hijos, amor y conciliación. Ellos son pura inspiración.

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La distancia entre el kilómetro 0 de España y el hotel Oscar, el buque insignia de la cadena de hoteles Roommate propiedad de Kike Sarasola, es de apenas mil metros. Un abrir y cerrar de ojos en el que recorro las calles más transitadas de la capital mientras divago dando un paseo sobre los hitos de los personajes que estoy a punto de entrevistar. Ante mí, una de las parejas que han logrado desterrar todo los tabúes que les venían predeterminados. Con fuerza, coraje y valor han levantado un imperio hotelero que ha traspasado nuestras fronteras. Pero uno de sus mayores éxitos son sus dos retoños, de los cuales están profundamente orgullosos.

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Los observo atentamente: su forma de mirarse para el segundero y sin darme cuenta me traslado a una película romántica de las de antaño, en las que la pasión y el amor shakesperiano no tienen límites. Casi un cuarto de siglo de felicidad, de ilusiones y emociones compartidas que conforman la pareja LGTBI más famosa del panorama nacional. Desde las vistas imponentes del ático del hotel Oscar, le gritan al cielo y al que quiera escuchar un 'te quiero' sin condiciones ni restricciones. Un amor de altura.

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¿Cómo comenzó vuestra historia?¿Quién sedujo a quién? ¿Fue un flechazo a primera vista?

Kike Sarasola: Nuestra historia de amor comenzó hace 24 años. Nos conocimos en un bar que se llamaba Hanoi, aquí en Madrid. Yo llegaba y él salía, y nuestras miradas se cruzaron. Nos presentó un amigo en común, y hasta ahora. En cuanto al tema de seducir, tuve que ser yo [risas ahogadas]. Desde el primer momento que le vi, tenía claro que era el hombre de mi vida.

Carlos Marrero: Fue tan descarado que me impresionó esa sinceridad y esa transparencia. Me dijo: "Me gustas", y por un arrebato decidí quedar la semana siguiente.

¿Cuál es vuestra definición de amor?

C. Respeto, complicidad y grandes dosis de libertad.

K. La mía también. Respeto, complicidad, amistad y diversión. Nos lo pasamos muy bien juntos.

¿Habíais tenido alguna mala experiencia previa?

C. Yo tuve dos relaciones que quizás marcaron cómo soy a día de hoy. Estaba claro que no era lo que yo quería. Esperé y de repente apareció este hombre en mi vida.

K. Yo no tuve malas experiencias. Tuve dos relaciones anteriores y seguimos siendo muy buenos amigos.

¿Cuál es el recuerdo más bonito que tenéis almacenado en vuestra memoria?

K. El nacimiento de nuestros hijos. No se puede igualar.

C. Buah… fue el momento más increíble de mi vida.

"Yo se lo digo a todo el mundo: si tienes amor que dar, lo más bonito es tener un hijo. Me arrepiento de haberlos tenido tan tarde". Like Sarasola

¿Cómo fue el primer paso para tener hijos?

C. Primero, cuando algo es un NO, un imposible, lo ansías con más ganas. Un día Kike y yo, en 2002, antes de la ley de igualdad, hablamos sobre el tema y me dijo: "Vamos a tener niños". Le miré extrañado y le pregunté: "¿Estás seguro?". Quería ver hasta dónde llegaba... y así hasta el día de hoy. Una familia al completo.

K. Yo siempre he tenido claro que quería estar con alguien en pareja. En un momento dado me di cuenta de que me apetecía tener una familia, que quería devolverle a la vida todo aquello que me había dado. En un principio quisimos adoptar, porque no teníamos la obsesión de que fueran sangre de nuestra sangre, eso es cierto, sobre todo cuando hay tantos niños que necesitan una adopción. Lo intentamos, pero en la Comunidad de Madrid nos maltrataron, fue un horror. Tuvimos una experiencia nefasta: al ser gays todo era más complicado, y por eso decidimos irnos a EEUU a tenerlo por gestación subrogada. He estado diez años para convencerle y ahora es el mejor padre del mundo.

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¿Os gustaría que siguiesen vuestra estela y continuasen con el legado familiar?

K. A mí me encantaría. Pero, en definitiva, deseo que sean felices. Como padre lo único que quieres es que hagan lo que le hagan se sientan realizados. A mi hija, por ejemplo, le encantan los hoteles y los caballos, eso sí. Yo se lo digo a todo el mundo, esté casado o no, gay o hetero… Si tienes amor que dar, lo más bonito es tener un hijo. Me arrepiento de haberlos tenido tan tarde.

"Parte de nuestro éxito es porque ninguno de los dos hemos querido anular la personalidad del otro". Carlos Marrero

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¿Cómo son Aitana y Enrique?

C. Son maravillosos. Es la sensación y satisfacción de haber cerrado el círculo natural de nuestra vida. Aitana es reflexiva, con una mirada tierna y muy amorosa, muy dulce. Enrique es más impulsivo pero a la vez muy leal. Le ves venir. Es un trasto.

K. Kike es un disfrutón, se parece mucho a mi padre. Yo soy más estricto y Carlos es más permisivo.

¿Tenéis algún sueño que no sea una realidad?

K. Me hubiese gustado ser familia numerosa. La segunda vez estábamos embarazados de dos y uno se desprendió. Yo estaba muy ilusionado.

C. Yo es que una vez puesto, teniendo dos niños y viendo la realidad de lo que significa... Si tuviese un tercero no pasaría nada, pero me veo más capaz solo con dos.

¿Cuál es vuestro mayor miedo?

K. Cuando eres padre, tu mayor miedo es que tus hijos estén bien. Es lo único que me preocupa de verdad.

C. Totalmente de acuerdo. Son el centro de mi universo.

Si alguno de vuestros hijos os dijese que es homosexual, ¿cómo reaccionaríais?

C. Lo mismo que me dijo mi padre: "Si has elegido esta forma de vida, llévala con dignidad y sé feliz". Lo único... que yo no elegí ser gay: yo nací gay.

K. 100 % de acuerdo. Serán como quieran ser.

Se puede ver que en vuestras redes sociales no soléis publicar ninguna foto de vuestra familia. ¿Por qué?

C. Somos una pareja conocida y, quieras o no, el tener esa parcela de intimidad y nuestra vida privada al margen no da acceso a que puedan opinar. Preservo mi intimidad y por eso mismo no tengo redes sociales.

K. Es una decisión que Carlos tomó y que respeto. Yo soy más activo en redes sociales. Me divierte y me gusta. Pongo pocas cositas nuestras porque él se cabrea, pero a veces sí subo algo una foto juntos… Lo justo.

¿El éxito y tener hijos ha afectado a vuestra relación?

C. No ha cambiado en nada. Nos hace más fuertes.

K. Hay dos palabras que yo odio en la vida que son: éxito y fracaso. Dos palabras efímeras. Mi gran ídolo, Rafa Nadal, hoy gana Roland Garros y al día siguiente empieza de cero en Wimbledon. El éxito o el fracaso no existen, estamos aquí en el juego de la vida divirtiéndonos y no nos planteamos si tenemos mucho o no. Estamos contentos, no nos podemos quejar. La palabra 'éxito' no es un término que tengamos en el vocabulario.

¿Cómo vivís vuestra relación?

C. Con mucha complicidad, mucho amor y respeto.

K. Date cuenta de que trabajamos y vivimos juntos.

¿Eso no genera más tensiones al final de la jornada?

K. Sin lugar a dudas. Hemos tenido que hablar y entendernos el uno al otro. Cuando empezamos el negocio hace 12 años fue más intenso. Poco a poco tuvimos que ir acoplándonos, pero es que nos lo pasamos muy bien juntos.

C. Parte de nuestro éxito es porque ninguno de los dos hemos querido anular la personalidad del otro. Hemos sabido encajarlas. Somos un tándem que sumamos.

¿Cuáles son vuestras aficiones?

K. A mí me encanta viajar, me encanta conocer distintas ciudades. Nos gusta también mucho hacer deporte. Nos gusta esquiar y hacer kitesurf juntos.

C. Yo he descubierto que uno de mis hobbies y una de mis grandes pasiones son los niños.

Sois una de las parejas más famosas del panorama nacional y un referente en el colectivo LGTBI. ¿Cómo os sentís ante tal reconocimiento?

K. Nosotros hemos sido siempre muy reivindicativos por los derechos LGTBI con el fin de normalizar la situación. Hemos expresado cómo somos libremente y hemos estado siempre orgullosos. Hemos ido con la verdad por delante, exigiendo que nos respeten como nosotros respetamos a los demás. El día que no te tengan que preguntar si eres gay será cuando de verdad habremos conseguido nuestros objetivos.

¿Cómo recordáis el día de vuestra boda?

K. Fue un día fantástico y muy emocionante. Nosotros invitamos a todo el mundo, pero pensamos que al ser boda gay no vendría nadie. Y ocurrió todo lo contrario. Hubo gente que no invitamos porque pensamos que les iba a parecer mal un matrimonio gay y se enfadaron. El tema del matrimonio, con lo complicado que fue en nuestra época, ahora se ha normalizado tanto que ya no hay ese prejuicio. Una boda con dos chicos o dos chicas es lo mismo. En ese momento fue un gran evento, pero la sociedad ha evolucionado mucho.

C. Habrá que hacer algo para rememorar ese día.

¿Qué es lo que os molesta más al uno del otro? Tiene que haber algo... no podéis ser tan perfectos.

C. Claro que no lo somos. Lo nuestro es una superación de los momentos malos de crisis. Ambos hemos puesto mucha voluntad en recomponernos.

K. En 24 años hemos tenido nuestras dos o tres crisis fuertes y las hemos superado con mucha paciencia. Yo creo que hay muchas cosas mías que a él le molestan y al revés, pero no hay nada grave. Es que Carlos es un buenazo. Hay situaciones de la relación que te molestan, pero son cosas del día a día. Yo soy muy detallista, él menos.

¿Cómo son vuestras discusiones?

C. Son intensas, puede llegar a un punto de acaloramiento pero jamás nos hemos faltado el respeto y siempre acabamos metiendo el humor para que poco a poco uno de los dos vaya cediendo.

¿Cómo es un día normal en vuestra vida?

K. Nos levantamos, desayunamos con los niños, los llevamos al cole y estamos en la oficina a las 9:30.

C. Ahí empieza el día a día: reuniones, llamar a los hoteles, estar encima… Ponerte al servicio de los hoteles.

K. Por la tarde vamos al gimnasio, a estar con los niños, cenar y meterlos en la cama. Algo muy normal.

Siempre comentáis que vuestra empresa, Roommate, es vuestra otra familia... ¿Tenéis una filosofía de empresa que encaje con la de vida?

K. Nuestra filosofía de vida es trabajar y disfrutar mucho. De este modo es más fácil alcanzar nuestros objetivos. Nosotros en Roommate somos una gran familia. Nos hacemos llamar los Roomies. Un barco que rema al unísono y con mucha fuerza.

C. Ser llanos siendo conscientes de quienes somos.

Cuando no trabajáis, soléis hacer cenas en casa. ¿Quiénes son vuestros amigos íntimos?

K. Si, hacemos muchas. Tenemos un grupo muy grande: Lorenzo Castillo, Tomás Alía, Macarena Rey... Un grupo que está muy cerca nuestro, amigos de verdad.

C. Somos unos auténticos privilegiados.

FELICES LOS CUATRO

Kike y Carlos reconocen que sus mejores momentos los viven en familia, disfrutando de sus dos hijos en casa. Como en esta foto que colgó Kike en su cuenta de Instagram celebrando el cumpleaños de uno de los pequeños. Tras años de lucha por intentar adoptar en España, finalmente tuvieron que 'hacer las Américas' para tener a su primera hija, Aitana, mediante gestación subrogada. En 2015 decidieron ampliar la familia, y llegó Enrique, "un trasto al que se le ve venir", como definen sus padres.

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