Anne Hathaway: instinto felino

Divertida, atractiva y sin miedo a los retos, la actriz ya se afila las uñas para ser la nueva Catwoman.

Su apariencia ingenua y su sonrisa contagiosa han sido comparadas en más de una ocasión con las de Judy Garland, uno de los grandes mitos de esta neoyorquina que, desde muy joven, supo que quería dedicarse al mundo del espectáculo. Con 18 años obtuvo su primer papel protagonista. Fue junto a Julie Andrews en la película de Disney Princesa por sorpresa. Pero su consagración llegó en 2006, cuando le ofrecieron interpretar a la sufrida Andy en El diablo viste de Prada, un papel “por el que un millón de chicas matarían”. En este rodaje coincidió con otra grande: Meryl Streep.
Tratando de huir de su imagen de chica buena, ha alternado comedias y dramas. Y ha acumulado numerosos premios (nominación al Oscar incluida). Este mes asaltará la cartelera como Catwoman en El caballero oscuro: la leyenda renace, la última entrega de la serie sobre Batman, el superhéroe de Gotham, realizada por Christopher Nolan.  
Arriesgando siempre un poco más, el último reto que ha aceptado ha sido rodar la nueva versión cinematográfica del musical Los miserables. Un papel, el de Fantine, para el que ha tenido que raparse la melena y perder ocho kilos. Aunque su imagen no es algo que le preocupe mucho, las marcas han visto en su popularidad un filón: los diseñadores se pegan por vestirla para los estrenos y ha puesto rostro a campañas de Tod’s o Lancôme.

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