Todo o nada

Tiene la sonrisa permanentemente dibujada en su cara. En las distancias cortas derrocha simpatía y nunca se niega a hacerse una foto con un admirador o a firmar un aotógrafo. Tom Cruise entiende como nadie lo que significa deberse a su fama, y por eso ocupa el puesto más alto en la inestable pirámida del star system actual. Pero con tener madera de estrella no es suficiente: hay que apuntar siempre un poco más alto.

No dudó cuando le ofrecieron protagonizar Rock of Ages. En esta adaptación cinematográfica del musical de Broadway interpreta en clave de humor a Stacee Jaxx, una vieja gloria del rock de los años ochenta. Y gracias a ella podremos verle por primera vez en su carrera poniendo voz a canciones legendarias de grupos como Guns N'Roses. Para dar la talla, Cruise asistió a cursos de canto durante meses y entrenó las coreografías con vehemencia.

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Él mismo cuenta cómo fueron su ex-mujer (Katie Holmes) y su hija Suri, fantáticas de los musicales, quienes le animaron a hacerlo: "Me han hecho ver Hairspray por lo menos 15 veces", asegura. Y es que para el actor la familia es lo más importante: siempre tiene cerca a su madre, su hermana y los hijos adoptivos que tuvo con Nicole Kidman. "Son el pegamento que mantiene todas las piezas unidas", admite.

MUY PERSONAL...
Vocación religiosa. Aunque actualmente es miembro de la controvertida iglesia de la cienciología, a los 14 años ingresó en un seminario franciscano.

Altos vuelos. Disfruta con deportes de riesgo como el submarinismo o el paracaidismo aunque su verdadera pasión es pilotar su avioneta monoplaza.