Da el salto

Interesante, misterioso y seductor, las llaves del éxito están en su esencia.

Eduardo Noriega es un actor sin vértigo, amante de los riesgos: “Tiene que haber miedo al fracaso para que el éxito tenga sentido”.

Para este santanderino, los paseos por la montaña son la mejor terapia. Procura ser discreto porque le resulta difícil hablar de sí mismo y también porque opina que los actores deben mantener el misterio para dar más credibilidad a sus personajes. Su mirada penetrante y su pose seductora le han convertido en el icono perfecto para thrillers y dramas, aunque le encantaría explotar su lado cómico y... sueña con participar en un musical. Atrás queda el estudiante que rodaba cortos con unos bocadillos y algunos amigos, entre ellos Alejandro Amenábar.

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Ha metido la cabeza en Hollywood, donde está a punto de estrenar su segunda cinta: The Last Stand. En ella interpeta a un traficante de drogas que se enfrenta a Arnold Schwarzenegger. Pero no todo son rodajes, y ahora Adolfo Domínguez ha buscado su esencia para darle vida a un perfume: Viaje a Ceylan. Un aroma exótico que nos propone viajar intensamente. ¿Le acompañas?

MUY PERSONAL
Con ocho años arrasaba en el carnaval de su escuela imitando al protagonista de ‘Grease’. Encendía el radiocasette y conquistaba a todos con sus pasos y una improvisada letra.

Su madre soñaba con que el pequeño de la casa fuera pianista y lo apuntó al conservatorio siendo un niño: “Quiero retomar el piano”, ha declarado Eduardo.