Ángela y Olivia Molina: todo queda en familia

Llevan el arte en la sangre. Ahora, madre e hija estrenan su primera película juntas, Memoria de mis putas tristes.

El gen de los Molina debería ser una marca registrada. La saga que inició Antonio Molina hace más de sesenta años sigue estando de actualidad. Su hija mayor, Ángela, ha sido una de las actrices españolas más representativas de nuestro cine. Desde su inolvidable papel en Las cosas del querer, donde cantaba varios temas de su padre, ha estado a las órdenes de Buñuel, Almodóvar, Bigas Luna o Ridley Scott. A los 58 años puede presumir de haber renovado la dinastía, que ya va por su tercer ciclo. Y es que su hija Olivia ha seguido sus pasos. Con diez años ya estaba frente a una cámara y, tras estudiar interpretación en Londres, se subió al trampolín de series como Al salir de clase o Física o química. Con 32 años acaba de tener una niña con el actor Sergio Mur y afronta una etapa de madurez artística. Era solo cuestión de tiempo que madre e hija coincidieran. En 2005 se subieron al escenario para interpretar El graduado. Este año repiten experiencia en la película Memoria de mis putas tristes, una adaptación de la novela de García Márquez en la que demuestran que son dignas herederas del apellido.

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MUY PERSONAL
Ángela sobre Olivia “Somos muy cómplices. Tanto ella como yo, cada una a su manera, estamos enamoradas del trabajo y nos gusta compartirlo”
Olivia sobre Ángela “Desde que soy madre la entiendo mucho más. Admiro los sacrificios que ha hecho, su amor incondicional y su infinita comprensión”