Paz Vega

A punto de estrenar varias películas, la actriz sevillana vive su mejor instante.

Posee una belleza magnética, al estilo de las divas del Hollywood más clásico, que hace que se detenga el tiempo. No hay photocall o front row donde su tez de porcelana y sus looks cuidados al extremo no acaparen todos los flashes. A sus 38 años, la actriz vive un idilio con el objetivo de la cámara, solo comparable al romance eterno que mantiene con su marido y padre de sus tres hijos, Orson Salazar. Su historia de amor con Hollywood, sin embargo, se macera a fuego lento.

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“Madre, actriz y esposa-amante”, así se define esta hija y nieta de toreros, que hace veinte años se puso el mundo por montera y dejó la universidad en su Sevilla natal para probar suerte como actriz en Madrid. Quien la conoce asegura que aún hay mucho en ella de la niña pizpireta que ganaba medallas en natación y soñaba con ser diplomática. La serie Siete vidas, la película Lucía y el sexo y su primera cinta americana, Spanglish, marcan tres hitos de un currículum que se transforma este año. La actriz tiene pendientes de estreno siete títulos, entre los que destacan Pompeya, una cinta sobre Paulo Coelho, el biopic de Grace Kelly –donde da vida a Maria Callas–, la película española La ignorancia de la sangre... Y suma y sigue. No hay duda: comienza un periodo de Paz.

MUY PERSONAL
Madre entregada “Soy muy ama de casa y me encanta. me gusta cocinar y cuidar de mis hijos (Orson, ava y lenon), aunque acabo agotada. es como ir al campo de batalla”.
Feliz en su piel “La belleza es algo que se lleva dentro, y la moda es una manera de expresarse, de sentirse bien. Yo empecé a sentirme a gusto conmigo misma a los 30”.