Amy Tan publica "El valle del asombro"

Nacida en California, hija de padres chinos emigrados a EE.UU., la escritora Amy Tan, en cuyo rostro destacan la tez avainillada y los ojillos chispeantes, reconoce que escribe a partir de lo que ha vivido a lo largo de sus 62 años.

Lo más popular

Una trayectoria vital marcada por el éxito de su novela, El club de la buena estrella, pero también por las tragedias acaecidas en su familia. Tras un largo silencio de siete años, Amy Tan regresa con El valle del asombro (Ed. Planeta), una historia en la que relata la vida de tres generaciones de mujeres que están en lucha contra su destino.

¿Qué parte de ti se cuela entre las páginas de tus novelas?
Mis pensamientos y mis emociones. Mis personajes, como yo, se cuestionan sus creencias y sus vivencias continuamente. En mis novelas trato el tema de la identidad y de cómo nos ven los demás, porque me interesa mucho. Es la esencia de la persona.

Publicidad

¿Quién es la persona de la que más has aprendido en la vida?
De mi madre. Su huella en mi vida es y será eterna y su esencia está en todos mis libros.

¿Qué recuerdos guardas de tu infancia?
Cuando era niña me sentía bastante desamparada, porque mi familia cambiaba continuamente de residencia. Esa soledad también fue un mecanismo de escape frente a los arrebatos de mi madre y su obsesión de recrearse en las tragedias. Para combatir ese vacío, me refugié leyendo y dibujando en mi habitación.

Lo más popular

Tu padre y tu hermano murieron cuando eras pequeña. ¿Cómo te han marcado estas experiencias?
Crecí pensando que el infortunio nos perseguía. Mi madre vivía aterrorizada pensando que mi hermano pequeño y yo moriríamos también de un tumor cerebral. Y en cuanto nos dolía la cabeza, nos llevaba al hospital a que nos hicieran pruebas.

Fue una etapa complicada.
Sí, mucho. La vida de mi madre ha sido una sucesión de desgracias: primero el suicidio de su madre, mi abuela, la pérdida de su primer hijo tras nacer y las muertes de mi hermano mayor y de mi padre. Se encerró en un torbellino emocional en el que revivía estos terribles sucesos.

Durante unos años tuviste una relación difícil con ella.
Sí, estuvimos distanciadas durante un tiempo. Pero cuando leyó El club de la buena estrella descubrió que había escuchado con atención todas sus historias y consejos. Entonces, la distancia entre nosotras se acortó y comenzó a sentirse orgullosa de mí.

¿Cómo fueron los últimos años junto a tu madre?
A los ochenta años, le diagnosticaron alzhéimer y comenzó el largo adiós. Se convirtió en una niña y todas sus necesidades emocionales quedaron al descubierto. Dormí con ella la última noche de su vida. Murió en 1999.

¿A qué te agarras cuando la vida te pone a prueba?
A mi marido, Lou; a mi editor, Dan, y también a los espíritus de la gente a la que siempre amaré.

¿Qué es lo más importante de la vida para ti?
Conocer el verdadero significado del amor, la verdad y la paz con uno mismo: es lo que da sentido a mi vida.

Y ¿cómo es Amy Tan?
Para mi marido, soy simplemente Amy. Además de escribir, me fascina leer, esquiar, ir a la ópera y organizar cenas en casa con mis amigos.

¿Te asusta la muerte?
No. He vivido experiencias con espíritus y me han marcado mucho emocionalmente. Tras la muerte, creo que algo de nosotros permanece siempre.

Una ilusión.
Me encantaría convertirme en una artista y poder ilustrar un libro con mis dibujos. Ese es mi sueño.