Jordi Roca, el chef más dulce

Es el pequeño de los hermanos Roca, pero en cuestión de dulces reina como el mejor del mundo. Rebelde y soñador, trabaja para mantenerse en el olimpo, pero inicia su carrera en solitario.  Y llegará lejos.

El pequeño de los Roca, el ‘postrero’, como él se denomina, comienza a hacer camino en solitario. Solo tiene 36 años, pero hace unos cuantos que vive arrastrado por el fenómeno de El Celler de Can Roca, tiempo en el que ha asimilado el éxito y ha seguido formándose y experimentando. Tras ser nombrado Mejor Cocinero Dulce del Mundo, en 2014 terminó de conquistar el universo de la alta gastronomía con la Gira BBVA-El Celler de Can Roca, en la que llevó su saber, técnica y creaciones a Colombia, México, EE.UU. y Perú. Acaba de publicar su primer libro de recetas, Los postres de Jordi Roca, con la editorial Océano Ámbar, y está trabajando con Montagud, editorial de referencia en el mundo de la gastronomía, en un monográfico, como los que ya hicieran Ferran Adrià o David Muñoz, en el que ahonda en su filosofía y creatividad, y analiza sus creaciones. Además, desde 2012 trabaja en el proyecto de las heladerías Rocambolesc, que dirige su mujer, la heladera mexicana Alejandra Rivas, que llegó al Celler con una beca de unos meses y ya no salió de allí. Pero el niño mimado de la familia no tiene ninguna intención de alejarse del clan: para él, sus hermanos son “su máximo referente”, y con ellos forma el equipo perfecto.

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