Kate Winslet: "No quiero ser una estrella"

No le gustan las alfombras rojas, aunque una vez que está sobre ellas nadie lo nota. No solo se acepta tal y como es: se gusta, y mucho. La embajadora de Lancôme es una mujer real y se precia de serlo.

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"La vida es demasiado corta como para pasar por ella haciendo dieta”, este es el lema que Kate lleva por bandera. Las cifras que hilvanan su vida pueden marear: 39 años, más de treinta películas, dos divorcios, tres matrimonios, tres hijos y un Óscar (por su papel de Hanna Schmitz en The Reader), pero a ella no parecen provocarle el más mínimo vértigo: “Mi vida no es perfecta. Se parece mucho a la de otras madres: no tengo cocineros en casa, y prescindo, a propósito, de beneficios que me la harían más fácil. No quiero ser una estrella de cine. Quiero que mis hijos vean que tener servicio es algo que está fuera de lugar”.
Lo cierto es que, por mucho que Kate se empeñe, su vida poco tiene de común. ¿A cuántas personas conocemos a las que la reina Isabel II haya nombrado comendadoras del Imperio británico? Ella lo es desde 2012.

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Confianza en sí misma
Aunque Kate interpretó su primer gran papel en Criaturas celestiales, en 1994, no fue hasta que la vimos en la proa del Titánic junto a Leonardo DiCaprio cuando se convirtió en lo que ella niega ser: una estrella se cine. Nos gustó enseguida, a nosotras porque no era la típica actriz guapa y delgada, y a ellos exactamente por lo mismo. Sus curvas no le preocupan, todo lo contrario: “Estoy muy a gusto conmigo misma. Cuando tenía 22 años miraba a otras mujeres y decía: ‘Son tan guapas... Nunca llegaré a ser como ellas’. Y ahora, con 39 años, tres hijos y sin ninguna operación estética, me siento muy bien”. No le importa cumplir años. Para ella soplar velas es ganar en madurez, en experiencias, en aprender a dar a cada cosa la importancia justa: “Según pasa el tiempo ganas derechos y uno de ellos es el de no estar obsesionada con tu apariencia”.

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¿Consultora de belleza?
Hace ocho años Lancôme le propuso ser la protagonista del spot de su perfume emblema, Trésor, sustituyendo así a Inés Sastre, prueba que superó con éxito, ya que hoy continua en la marca: “Cuando hice repaso de las mujeres que han representado a Lancôme a lo largo de los años, Isabella Rossellini, Juliette Binoche... comprobé que eran cálidas, poderosas, mujeres reales con las que la gente puede identificarse. Para mí esto fue muy importante y decisivo”. Kate no es mujer, o al menos no lo era, conocedora de lo último en cosmética o ávida por descubrir trucos de maquillaje para sacarse partido. De hecho, siempre dice que su mejor papel lo interpreta cada vez que pasea por la alfombra roja. Sin embargo, Kate reconoce que ser embajadora de la casa francesa (ahora es imagen de la gama antiedad Rénergie) le ha aportado ciertos conocimientos: “Antes me dejaba llevar por lo que usaban otras y pensaba que a mí me iba a sentar igual de bien. Hoy sé que no es así, tengo más confianza en mí misma y utilizo aquello que compruebo que funciona en mi piel. De hecho, ahora doy hasta consejos de belleza a mis amigas”.

Sus pasiones
Kate Winslet es aparentemente sencilla, como ella misma reconoce: “Un lujo para mí es dormir, una forma de relajarme es pasear por casa en bata y pijama. Cuando no estoy trabajando estoy todo el rato con mis hijos y cocinando”. A veces responde como podríamos hacerlo cualquiera de nosotras. Por ejemplo, la elegancia para ella es “un vestido de terciopelo negro largo y pesado”; una mujer bella es “cálida y bondadosa”; su pasión son sus hijos y se define como “buena madre”; no sabe bailar bien y se vuelve irritable si está muy cansada. Sin embargo, hay ciertos datos que marcan la diferencia. Uno es su círculo social: “Dos de mis mejores amigos son Leo DiCaprio y Emma Thompson. Emma es divertidísima y una gran experta en vinos”. Y otro, sus compañeros de trabajo: ahora rueda Steve Jobs junto a Michael Fassbender. ¿Alguien da más?

80 años de una marca
Cuando en 1935 el trabajador del Ministerio de Exteriores francés Armand Petitjean creó Lancôme, no sabía que estaba haciendo historia. Sus primeros productos fueron cinco perfumes, a los que seguirían maquillaje en polvos, cremas de rostro, coloretes... y más perfumes. La marca creció tanto que su fundador dijo en 1955: “Sueño con venderle un labial a cada mujer china”. 80 años después, es toda una referencia en cosmética y cuenta con embajadoras como Julia Roberts, Penélope Cruz, Lupita Nyong’o, Daria Werbowy...
Máscara Grandiôse con cepillo curvo, de Lancôme. Barra Shine Lover efecto buena cara, de Lancôme. La Nuit Trésor, de Lancôme.