Carlos del Amor, feliz en Madrid

El periodista cultural más carismático de los informativos (La 1) está radiante, y motivos no le faltan. Su hijo Martín (2 años) inunda sus días de alegría, y acaba de publicar su primera novela, El año sin verano (Espasa). 

¿Cuáles son esos rincones en los que te sientes bien y a los que te escapas en cuanto tienes oportunidad?
Viajo tanto por mi trabajo para cubrir las grandes fiestas del cine que cuando tengo tiempo libre me gusta disfrutar de mi ciudad de adopción, Madrid. Me entusiasma perderme por el Museo del Prado revisando la obra de Velázquez o Goya. Ahora estoy deseando aprovechar una mañana libre para admirar los diez lienzos de Picasso que han viajado desde el Museo de Basilea. Otro de mis espacios preferidos es el Thyssen. Cenar en su agradable terraza y, ya en horario nocturno, vagabundear por sus salas sin rumbo fijo es estupendo para olvidarse del estrés diario y dejarse invadir por el misterio que se esconde en cada lienzo.

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Veo que en tu vida el placer y el trabajo van de la mano, ¿no es así?
Sí. Desde que era un chaval anhelaba ser periodista y dedicarme a la cultura. Disfruto mucho con mi oficio, pero la información conlleva trabajar a toda velocidad. Por eso es en vacaciones cuando puedo saborear las citas que recomiendo, sin agobios y sin mirar el reloj.

Un espacio que te inspire.
El templo de Debod. Darse una vuelta por el parque y disfrutar de la puesta de sol sentado sobre la hierba y degustando un helado es un plan superapetecible.

Lo más popular

Eres un habitual de...
La sesión golfa de los Renoir de Retiro o Plaza España. También me entusiasman los cines de verano, como el del parque de La Bombilla. Ver una película al aire libre, comiendo un sándwich en un ambiente tan familiar, es fantástico.

¿Un placer que no perdonas?
Dar un paseo a medianoche por la plaza de Oriente y el barrio de los Austrias con mi pareja, disfrutando de una horchata o un granizado.  

Fuera de Madrid, ¿cuál es ese refugio al que siempre regresas?
Murcia. Allí están los míos, allí está el mar de mi infancia. Ahora regreso con mi hijo para descubrirle mi tierra.

Un paraíso al que regresarías...
Tailandia. Es mágico. Sus paisajes, su gente tan hospitalaria, su gastronomía... En cuanto pueda, volveré.