Elena Anaya, a gusto en su piel

La bella actriz palentina confirma lo que todas ya sabíamos: los cuarenta son los nuevos treinta.

Quienes la conocen en la intimidad dicen que brilla con una luz natural que no se apaga con los focos. Y lo cierto es que al observarla, no cuesta imaginar en esa mirada XL el destello de la ilusión de la joven que soñaba con ser actriz. Sabemos que comenzó como mimo en las calles de Palencia. También que no le interesan las redes sociales. Supimos de sus relaciones con el actor Gustavo Salmerón y con la directora Beatriz Sanchís. Pero poco más. Su intimidad la guarda bajo llave y la mayoría de lo que  conocemos de ella es a través de sus papeles, tan diferentes como intensos: Lucía y el sexo, La piel que habito, Todos están muertos... “He tenido un pasado tan maravilloso que me puedo permitir el lujo de todas las oscuridades en los de los personajes. Mi pasado estuvo lleno de luz y cariño, con unos padres y una familia maravillosa”, confiesa.

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No hay duda de que esta actriz, musa de Pedro Almodóvar (“el maestro”, para ella) y Josep Font, vive ahora uno de sus mejores momentos. No tiene pareja conocida ni siente la urgencia de ser madre y, a sus cuarenta años, vive el presente con optimismo y mira al futuro con esperanza: “Siento que ahora empieza la etapa más interesante. Ya he andado un buen camino, con errores y aciertos, con sueños que se han cumplido y otros que no fueron posibles”, reconoce. Y es que envejecer no es algo que le quite el sueño: “Mi aspecto no me obsesiona. Me gusta hacerme mayor, aunque sí me angustia el paso del tiempo: tenías un padre y ya no lo tienes. Vas siendo consciente de que la vida es una y avanza. Pero, sí, estoy convencida de que lo mejor está por llegar”.

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Ecologista de pro Colabora de forma activa con Greenpeace: el pasado abril viajó a Laponia para defender el Círculo Polar Ártico y en el Festival de San Sebastián entregó el premio Ecologista Lurra.
Próximos proyectos La cinta norteamericana ‘The infiltrator’, junto a Brian Cranston (Breaking Bad) y la española 'Lejos del mar’, de Imanol Uribe.