Edurne: "No pienso renunciar a nada por amor"

A punto de cerrar el que ha sido su mejor año, Edurne comparte con nosotras su receta para disfrutar al máximo de la vida: atreverse con todo en su profesión, el apoyo de su familia y un amor que no entiende de renuncias.

Lo más popular

Está empeñada en no ser otra cosa que una chica normal. Podría ir de rock&roll star, ser la diva de la prensa rosa o incluso explotar su noviazgo con uno de los futbolistas del momento, pero Edurne sigue siendo esa joven de Collado Villalba que con nueve años dijo: “Mamá quiero ser artista”, y que hasta hoy, con diploma en Operación triunfo visado por Eurovisión y su primer libro bajo el brazo, no ha dejado de ver cómo todos sus sueños se cumplían. Diez años después de pasar por la academia de OT, confiesa estar en su mejor momento: una exitosa trayectoria, el apoyo de su familia y el amor de su chico, el portero David de Gea, hacen de su vida un cuento de hadas.

Publicidad

¿Qué queda de aquella joven de 19 años que se presentó a un casting para participar en Operación triunfo?
Profesionalmente he cambiado, ya que he crecido, madurado y me he ido conociendo a mí misma; pero personalmente sigo siendo la persona que era. Conservo los mismos amigos y sigo haciendo las cosas que hacía hace una década: juego a la Play con mi hermano en cuanto surge la ocasión o salgo al cine y a cenar como cualquier persona de 29 años.

Lo más popular

¿Cómo se logra no cambiar cuando la fama llega de repente?
No digo que sea algo fácil. Cuando sales de un programa de ese tipo el choque con la realidad es tremendo: pasas de cero a cien en nada, de estar encerrado y que no te conozca nadie a salir a la calle y que te cierren las tiendas del centro comercial para ti... y por ello es muy fácil que se te pueda ir la cabeza. Pero en mi caso siempre he tenido las cosas muy claras. Además, que mi familia estuviera en esos momentos de cambio fue decisivo.
No solo eres una persona muy pegada a los tuyos. Además, te has rodeado de ellos en el trabajo.
Así es. Mi hermano es mi técnico de sonido y mi padre es el chófer que me lleva a todas las giras. Mi madre, además, siempre me ha acompañado a todo los lados desde que empecé, pero este último año ha estado más liada con mis abuelos y no viene tanto.

¿Tus padres te apoyaron siempre desde pequeña en tu sueño?
Sí, siempre creyeron en mí y estuvieron ahí: mi madre haciendo mil viajes, llevándome cada semana a Madrid para mi formación... Sin embargo, también me inculcaron que debía estudiar y prepararme. De hecho, de pequeña solo me dejaban acudir a las clases de solfeo, guitarra y canto que tanto me gustaban si sacaba buenas notas.
¿Y las sacabas?
Soy bastante buena estudiante. Una de mis metas es acabar la carrera de Veterinaria, que empecé después de haber probado con Biología y ver que no era lo mío.
¿Hay algo a lo que no te atrevas?
Mmmmm... pues no [risas]. Yo no tengo límites. Otra cosa es que pueda o sepa hacer de todo, pero hasta que no lo intente no seré capaz de saberlo.
Hasta has publicado un libro, El cóctel de la felicidad. ¿Cuál es tu receta de la dicha eterna?
En mi caso, la familia es el ingrediente principal de mi cóctel.
El libro mezcla la autoayuda con tus memorias. ¿Encontraremos en él algún secreto inconfesable?
Bueno, recoge cosas de las que nunca he hablado antes, situaciones de esas que intentas no contar, como mis meteduras de pata.
Como por ejemplo...
Sin duda, mi anécdota más bochornosa fue cuando me lancé a entrevistar a Taylor Swift para un programa de Cuatro, y solo cinco minutos antes me percaté del lío en el que me había metido: yo nunca había hecho ninguna entrevista, encima era en inglés y, sobre todo, tenía que hacerle gracia a ella... ya que de eso se trataba. Pero, al final, hice la entrevista.
Pese a estas situaciones complicadas, siempre sales con solvencia. ¿Cómo lo haces?
Echándole grandes dosis de sentido del humor y bastante autocrítica. Pero también te digo que, al principio, el momento ‘me quiero morir’ no me lo quita nadie.
Irradias positividad, energía y optimismo. Sin embargo, ¿hay sitio para los momentos de bajón? ¿Cómo los afrontas?
Claro que los tengo y, bueno, lo que suelo hacer cuando estoy atravesando una época de mucha presión y mucho estrés, lo que más me recompone es pegarme una buena llorera. Me trago una buena peli romántica, me hincho a llorar y eso me carga las pilas.
¿Cómo vas a cerrar este fructífero 2015? ¿Tienes planes para despedir el año?
Con los míos, claro. Para alguien tan apegado como yo, la Navidad es la mejor época del año. Nos reunimos todos y después de cenar echamos partidas a juegos de mesa hasta las seis o las siete de la mañana. Todos: desde mi abuela hasta mi primo pequeño.
¿Cómo es la cena de Nochebuena en casa de Edurne?
Cada uno se encarga de llevar un plato cocinado por él mismo. Tengo que confesar que todos en mi familia temen el momento en el que yo entro por la puerta.
¿Y eso?
Soy malísima en la cocina. Las Navidades pasadas hice unos cake pops [chupachups de bizcocho] y cuando los saqué del horno fue tremendo. Soy un desastre: no sé cocinar ni con la Thermomix.
Tu profesión no es fácil. ¿Nunca has tenido que renunciar a pasar estas fechas con tu familia?
Nunca. Tengo la suerte de que mi entorno siempre se ha adaptado. Recuerdo que cuando estaba en el musical Grease se vinieron todos a la función de Nochevieja a pasarla conmigo. Soy muy afortunada.
También en el amor...
También, también... La verdad es que estoy muy feliz con David [de Gea]. Desde que le conocí supe que era mi media naranja.
Sin embargo, vivís en países distintos. De Gea es portero en el Manchester United. ¿Cómo se lleva una relación a distancia?
Siempre puedes organizarte. Además, yo por mi profesión tampoco podría estar todos los días en casa, así que el hecho de que los dos estemos lejos es una manera de no saturar la relación y de que cada uno tenga su espacio. Si estás a todas horas con tu pareja, al final no tendrás nada de lo que hablar. Creo que ese es el detonante para que muchas relaciones se acaben.
¿Ayuda que tu pareja tenga una vida igual o más agitada que la tuya?
Mucho. Es una manera de que también te pueda entender. La vida del artista no es fácil, y el hecho de que David también tenga que viajar muchísimo y que sacrificarse tantísimo por su trabajo hace que me entienda mejor.
¿Y si no lo entendiese? ¿A qué renunciarías por amor?
Hay gente que piensa que es muy bonito dejarlo todo por amor, pero yo creo que no es necesario. En mi caso, mi profesión es muy importante y no creo que haya que renunciar a nada; sí adaptarse y sacrificar algunas cosas... pero jamás renunciar a algo que te hace feliz. Creo que si tu pareja te quiere, jamás te pedirá que abandones algo que te llena tanto.
¿Te planteas ser madre?
Actualmente no: estoy en una etapa muy buena en una profesión en la que nunca sabes qué va a pasar. Ahora tengo tantas cosas que disfrutar que no es el momento.
En alguna ocasión has declarado que tu físico ha jugado en tu contra...
Totalmente. No diré que haya sido una traba, pero todo me ha costado más porque solo se fijaban en el físico, sobre todo al principio. Cuando interpretaba a Sandy en el musical Grease me llegaban comentarios del tipo: “Anda, si además de guapa, también canta”.
¿Te has sentido injustamente tratada por las críticas?
Las críticas existen y son buenas cuando son constructivas. Las otras no me afectan... Recuerdo cuando Amanecer, mi canción en Eurovisión, empezó a recibir pegas ¡y todavía no se había escuchado!
Has mencionado Eurovisión, donde quedaste en el puesto 21. ¿Te arrepientes de haber acudido?
No me arrepiento de nada de lo que he hecho: creo que todo te sirve para aprender y, personalmente, me siento muy orgullosa de mi paso por el festival.

Cuestión de actitud

Su primer libro, El cóctel de la felicidad (Ed. Temas de Hoy) es un recetario sobre cómo no perder la sonrisa y luchar por lo que uno quiere: “Tanta gente me preguntaba de dónde sacaba mi actitud positiva que esta es una manera de mostrar cómo he ido saliendo de cada reto a través de mi experiencia”. Amor, trabajo, amistad, familia e incluso consejos de vida saludable integran este “precioso viaje por mis recuerdos, que espero que sirva a todos los que en algún momento se preguntan cómo conservar la ilusión”.