Así es la Navidad del padre Ángel

Atareado como está intentando desbloquear la burocracia política para acoger a los cientos de refugiados que se encuentran en Europa, el fundador de la ONG Mensajeros de la Paz tiene muy claro cómo afrontar estos días de Adviento.

Este año quiero vivir la Navidad en compañía de los refugiados, porque ellos están sin sus familias, sin hogar y sin sus platos tradicionales. Los políticos europeos no se han puesto de acuerdo en qué hacer con ellos y todavía no podemos hacer nada. Pero aunque no hayan llegado, sí podremos dar nuestro calor a tantas personas que viven hoy en la calle. Los españoles somos muy solidarios, no nos cuesta compartir, pero a veces hace falta amor. Intentaré dar, pero también mirar al indigente a los ojos, tocarle, acariciarle, besarle y preguntarle cómo está y qué necesita. Ellos tienen tanta necesidad de dinero como de afecto, y la peor enfermedad que hay es la soledad. Recomiendo a todos que si conocemos a alguien que viva solo, aprovechemos, aunque no podamos ir a verle, para hacer una llamada por teléfono y que vea que nos acordamos de él”.

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