Malú: "Soy una cobarde muy valiente"

Tras conquistar la televisión con 'La Voz' y situarse en las listas de los artistas españoles más vendidos, Malú se encuentra en un momento inmejorable de su vida. Hablamos con ella de su nuevo disco, 'Caos', sus momentos de soledad, la vida en pareja... Malú en estado puro.

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Tras conquistar la televisión con 'La Voz' y situarse en las listas de los artistas españoles más vendidos, Malú se encuentra en un momento inmejorable de su vida. Hablamos con ella de su nuevo disco, 'Caos', sus propósitos de año nuevo, sus momentos de soledad, la vida en pareja... Malú en estado puro.

Entre árboles y apurando los últimos rayos de sol del día, María Lucía Sánchez Benítez, Malú, se entrega a nuestra sesión de fotos con una sonrisa. Habla bajito y con un halo de timidez. Sin duda, un contraste enorme con la imagen a la que nos tiene acostumbradas, siempre encima de un escenario comiéndose el mundo. Transmite magnetismo y profesionalidad. Es pasional, reflexiva y ha aprendido mucho desde aquel primer disco, Aprendiz, grabado hace 18 años con la colaboración de Alejandro Sanz y Pedro Guerra. A sus espaldas, diez álbumes de estudio, más de dos millones y medio de discos vendidos, varios premios... Es fácil olvidar que solo tiene 33 años. Con este equipaje, la madrileña lanza Caos, un trabajo que, nos cuenta, se le hizo cuesta arriba hasta que "una varita mágica" la tocó para llevarla por el camino del orden. Malú está orgullosa del mensaje principal de este disco. Un mensaje que trata del "quiero, puedo y lo voy a conseguir" .

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Este nuevo disco es muy positivo. ¿Es así como te sientes ahora?Sí, desde luego. Aunque el optimismo es ese lugar en el que me siento más cómoda desde unos discos para acá. Y en este trabajo esa fuerza se reafirma. El dramatismo absoluto no es parte de mí. Puedo vivir verdaderos dramas, pero me gusta sacarle ese lado positivo a todas las cosas.

Vienes de una familia de músicos. Hija de los cantantes Pepe de Lucía y Pepa Benítez y sobrina del gran Paco de Lucía. ¿Crees que tenemos un camino establecido?Quiero pensar que las cosas pasan por algo, ya sea para bien o para mal. Suelo creer que de algo malo o aparentemente malo puede venir algo mejor. Pensar en positivo me ayuda muchísimo. Creo que cuando alguien quiere conseguir algo necesita sentir la esperanza de que lo puede lograr.

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Estás comprometida con diferentes organizaciones como Unicef, Save the Children, Cruz Roja, AECC... y diferentes protectoras de animales. Al final, la esperanza es vital. Vivir sin esperanza es hacerlo de una forma negativa. Yo apuesto por plantearme la vida de forma más optimista, pero sin falsas esperanzas, eso sí. Creo que las falsas esperanzas son malas y que hay que mantenerlas con un punto de cautela.

En este disco hay muchos mensajes sobre la fuerza de la mujer.Sí, muchísimos. Las mujeres somos infinitamente más fuertes y más poderosas que los hombres, y a la vista está porque, por ejemplo, un hombre jamás podría parir. La mujer saca una fuerza sobrehumana. Somos más fuertes de lo que pensamos. Esa fuerza existe, y por eso quería transmitir ese mensaje de "la llevas dentro de ti" o "nace de ti". Podemos hacer lo que queramos y no podemos venirnos abajo ante cualquier circunstancia que nos haya dañado. Aparte de eso, creo que hay una fase de inseguridad que experimentamos a cierta edad.

¿Has pasado por esa fase?Sí. Me sentía mucho más insegura antes. Esa fase de inseguridad es la clave para poder empezar a sacar esa fuerza. Cuando la pasas, cuando eres capaz de mirarte a un espejo y sentirte bien contigo misma, ya nada te puede parar. Cada día las mujeres tenemos menos miedo a la sociedad y menos miedo a ser aceptadas. Antes solo eras aceptada si cumplías un canon o un perfil, y a día de hoy las mujeres vemos que podemos ser aceptadas de la forma que seamos y que es nuestro derecho por encima de todo.

¿Te consideras valiente? Soy una cobarde muy valiente. Una persona a la que todo le da miedo, pero a la que a todo le echa y se tira.

"La soledad es mi gran compañero de viaje"Malú vive en el campo, a las afueras de Madrid, con sus animales como principal compañía. Desde que inició una relación con Gonzalo Miró, su vida se ha convertido en noticia. Ella rehúsa hablar de su pareja, desconfiando de poner sobre el papel su vida sentimental, pero no le importa hablar de su espíritu independiente y su querencia a andar sola su camino.

¿Qué haces para no sentirte sola?Estar bien conmigo misma. Es la única forma. La soledad es mi gran compañera de viaje, como de cualquier artista. Te pasas el día rodeado de gente, pero la realidad es que eres tú contigo mismo. Eres tú con tus penas, en tus hoteles, en tu historia, en tu escenario... Es muy difícil que esa soledad varíe, porque todo va muy rápido. ¿Qué suelo hacer durante esos momentos? Sí me ha pillado en una época creativa, creo. Si son épocas de show, lo pongo en pie y trato de entregar lo más posible de mí en el escenario. De todas formas, soy muy de casa, de películas y de mis animales. Tengo tres perras y un gato y me gusta salir con ellos al campo.

¿Hay algo que eches de menos?Yo montaba a caballo desde muy pequeñita. De hecho, lo hice hasta los 16 años. Era mi vida. Me apasionaba y me sigue apasionando, pero dejé de montar porque corro ciertos riesgos que no me puedo permitir. Digamos que estoy muy limitada en hobbies porque al final cualquier riesgo físico hace que mucha gente se quede parada mucho tiempo. Es un poco exceso de responsabilidad.

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En el programa La Voz hemos descubierto tu lado más pasional. ¿Eres así detrás de las cámaras?Sí, soy una persona intensa. Es verdad que mi timidez es lo que hace que no pueda terminar de pulsarla en un momento dado. Con el tiempo he aprendido a equilibrar todo eso mucho más y seguir siendo una persona con intensidad, pero dentro de un equilibrio.

¿Te dejas llevar?Tengo dos variantes. O me tiro de cabeza y me dejo llevar, o controlo por completo la situación. Como buena piscis, esos dos peces del signo a veces se pegan un cabezazo. Pero es bonito cuando te dejas llevar porque disfrutas solo de lo que está pasando en ese momento. Cuando aparece el otro pez, que te dice esto es así, por aquí o por allí, te revienta el momento. Lo más bonito que he vivido ha sido cuando he dejado que fluya.

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Fuiste la primera artista femenina en llenar el Palacio de los Deportes de Madrid en cuatro ocasiones. ¿Las mujeres lo tenéis más difícil en la música?Sí, yo creo que por el hecho de ser mujeres empezamos en la música y en muchas carreras con un menos diez de credibilidad. A partir de ahí vivimos una lucha constante para ganárnosla. Yo al menos así lo he sentido y, de hecho, he tenido que luchar mucho en mi carrera para conseguirlo.

¿En alguna ocasión te has sentido menos valorada por ser mujer?No hay un caso en concreto. Es en general. Pero a las mismas mujeres nos cuesta creernos a una mujer nada más llegar. Todavía somos un poco machistas, aunque eso está cambiando y cada vez nos apoyamos más entre nosotras.

¿Ansías algo ahora mismo?La verdad, ansiaba sentirme bien conmigo misma. Era algo importantísimo para mí. Creo que es lo que más ansié en mi vida, y me ocupé de ello. Al final, siempre he sido la persona más tímida del mundo y cuando entras en una vida de vorágine absoluta lo último de lo que te preocupas es de ti. Así, cuando te quieres dar cuenta ves que lo único que has hecho es crearte complejos por no saber quién eres o cómo eres.

En esta vorágine, ¿no somos conscientes de que hay que alimentar las relaciones cada día? Sí... Quien tiene una amistad la tiene que alimentar como a la planta que amas y a la que tienes que echar agua. O como una madre que tiene hijos. Al final todo hay que alimentarlo para que se mantenga, aunque vivimos en una sociedad que nos permite muy poco tiempo para dedicarlo como a lo mejor uno quisiera.

¿Y con la pareja ? ¿Aguantamos menos ahora?Lo que pasa es normal. Antes solo se concebían un hombre y una mujer en un matrimonio. Una mujer sola era una solterona, incluso a los veintipico, y el hombre a los treinta era un descarriado de la vida. Luego pasamos al "hasta que la muerte nos separe" y las mujeres tragamos carros y carretas. A día de hoy, nosotras llevamos una vida mucho más enriquecida y con otras preocupaciones que no son solamente las de cuidar a nuestro marido. ¿Se deterioran las relaciones por eso? Puede ser, pero por el hecho de que ya no hay necesidad de aguantarnos los unos a los otros cuando no nos apetece.