Paula Vázquez: "No quiero perder la oportunidad de ser madre"

"No quiero perder la oportunidad de dejar de ser madre"

Hace un par de meses saltaba la noticia de que dos grandes empresas como Facebook y Google habían empezado a pagar a sus empleadas el proceso de congelación de óvulos para que no tengan que sacrificar vida laboral ni maternidad. El debate quedó entonces sobre la mesa. Muchos lo interpretan como una forma de presión de estos dos gigantes de la tecnología hacia sus empleadas para que retrasen la maternidad hasta finalizar su etapa de mayor rendimiento laboral. Pero también hay quienes consideran que detrás de este gesto no hay otra intención que la de facilitar a las mujeres que lo deseen el uso de los últimos avances científicos para no tener que renunciar a ninguna de las dos facetas.
Al margen de la polémica, la realidad es que la ciencia ya hace posible que la mujer gane la batalla a la edad y que el deseo de ser madre pueda verse cumplido una vez que las perspectivas laborales se han conseguido, se goza de una situación sentimental estable o lo permiten las circunstancias económicas. Y la verdad es que cada vez son más las mujeres que recurren o se plantean esta técnica reproductiva como solución a un dilema cada vez más frecuente: “Quiero ser madre pero ahora no es el momento”.
En España, la presentadora Paula Vázquez ha sido una de las primeras en hacer pública su decisión de hacer uso de la ciencia para extender en el tiempo sus posibilidades de tener un hijo. Durante años la gallega ha sido una las caras y sonrisas más famosas de la televisión, pero hace unos meses decidió retirarse temporalmente para descansar de tantos años de intenso trabajo y replantearse su futuro: “Decidí dar un parón a mi carrera televisiva. Y me ha venido estupendamente. En este tiempo he ido haciendo lo que el cuerpo me ha pedido. Desde cursos o viajes hasta el placer de disfutar de una siesta. Lo que estoy haciendo es vivir. He descubierto que había un mundo ahí afuera”. Después de casi un año sabático, con los cuarenta recién cumplidos, dice sentirse feliz y relajada, y muy contenta por haber engordado trece kilos. Además, poco a poco va retomando su trabajo y aceptando compromisos, especialmente los que tienen un componente solidario.
En este tiempo de descanso, de poner en orden la vida y las ideas, has tomado la decisión de congelar tus óvulos...
Sí, y finalmente lo hice en septiembre pasado. Llevaba tiempo dándole vueltas, y cuanto más me acercaba a los cuarenta más convencida estaba de dar el paso. No lo he podido hacer antes porque estaba con otro tratamiento. El proceso lo he llevado en la clínica EVA, porque la directora de este centro es mi amiga. ¿Dónde mejor?
¿Ha sido complicado el tratamiento?
Bueno, te tienes que pinchar hormonas durante un tiempo para ovular en gran cantidad. Sientes la sensibilidad física y psicólogica propia de un tratamiento hormonal. Durante el tiempo que estás en ello, que son como unas dos semanas, es mejor que no tengas relaciones porque puedes quedarte embarazada enseguida. Además, no dejas de tener esa sensación extraña de no saber qué va a pasar. Y al principio me dio por pensar: “¿Me meterán un niño congelado?”. Porque como cuando te lo implantan ya ha sido inseminado... [bromea].
¿Quieres ser madre a corto o medio plazo?
No, no es eso. Con la edad te das cuenta de que ser madre no es obligatorio. Lo que sí es verdad es que es una virtud que, a lo mejor, dentro de unos años me apetece. En eso siempre me he sentido más como los hombres. Si pudiera hacerlo como ellos, a los cuarenta y pico, cuando ya no tienes que correr, cuando tu vida ya tiene unas bases sólidas y la tienes más o menos encarrilada. Ellos no tienen que ir contrarreloj. Por eso esto de la vitrificación me parece perfecto. Te da un bonus extra...
¿Has recurrido a la vitrificación no por el hecho de querer ser madre sino por tener la libertad de elegirlo?
Exacto. No es una necesidad inmediata que sienta ahora mismo. Pero acabo de cumplir cuarenta, mi cuerpo va a comenzar a cambiar y no será ya la máquina perfecta que era antes. Por eso los médicos te aconsejan que, por si acaso en un futuro te planteas tener un bebé, a partir de los 35 congeles óvulos. En mi entorno he visto muchos casos de mujeres que han sido madres recurriendo a esta técnica o a la donación de óvulos. Y me parece una buena oportunidad. No tengo la necesidad imperiosa de ser madre, pero no me gustaría perdérmelo porque no sé qué pensaré dentro de tres años.
¿Nunca te planteaste antes la maternidad con ninguna de tus parejas?
No, y la verdad es que no hay un solo motivo. Mi excusa ha sido siempre el trabajo y el hecho de no haber tenido parejas estables. Y aunque el día de mañana me pueda ver como madre soltera, hoy por hoy me gustaría compartir la responsabilidad. Lo resumiría diciendo que cuando he podido no he querido, y cuando he querido no he podido. Por ejemplo, en la veintena, cuando físicamente estás mejor, tu cuerpo está perfecto, eres superfértil... no quería porque me absorbía mucho el trabajo y mi libertad e independencia eran mi prioridad. Cuando tenía mi carrera encauzada y estabilidad sentimental, mi vida era una montaña rusa con complicados horarios laborales y era difícil encontrar el momento, y más en una sociedad que considera las cargas familiares como un handicap. Si hubiese decidido tener hijos no podría haber hecho muchos de los programas que he presentado, que me exigían viajar y mucho tiempo de preparación. Ahora, en este momento, estoy más tranquila, pero no tengo pareja. En definitiva: aunque no tengo la necesidad, si pasa, pasa y genial. Ahora no es un problema, no como cuando tienes veinte años: ni lo busco, ni lo evito. Si es un no, no pasa nada, porque tampoco es obligatorio ser madre. Y si es un sí, será maravilloso.
En esto los hombres nos llevan ventaja, ¿verdad?
Es curioso que, en los últimos tiempos, he estado observando a mi alrededor, he hecho ‘trabajo de campo’ [bromea] y he podido confirmar que los hombres, a partir de los cuarenta, comienzan a tener una necesidad más imperiosa de ser padres. Nosotras, a los cuarenta, ya lo hemos ido descartando poco a poco, por una cuestión biológica. En ese sentido creo que tener la posibilidad de ser madres a una edad madura es un valor en alza. Es como decir: “Hola, qué tal. Puedo tener hijos. Aún soy fértil y tengo cuarenta”. En mi caso, como no tengo pareja estable, ya que no puedo congelar el tiempo congelo los óvulos.

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