Juana Acosta: "Me divierte jugar con la moda"

Los mejores looks de la temporada.

Disfrutona, optimista, vital y muy segura de sí misma, la actriz confiesa sentirse a gusto en su piel y parece fácil entender por qué. Está viviendo su mejor año: tiene tres peliculones pendientes de estreno (Tiempo sin aire, que llega ahora a la gran pantalla, Anna y El santuario) y quedamos con ella en mitad del rodaje de otra cinta y una serie de televisión. Un ritmo frenético en el que se desenvuelve como pez en el agua. Gracias a una sonrisa que parece eterna y a la energía contagiosa que desprende a raudales, la actriz consigue meterse en el bolsillo a todo el equipo desde el minuto uno.
Parece que el mundo ha perdido una gran modelo...
[Risas]. Esto es también parte de mi trabajo: si haces una película y no la vendes, si no haces la promoción desde el disfrute, la cadena se rompe. Hay que invitar al público al cine. Así como cuido mis personajes, cuido mis sesiones de fotos y mis alfombras rojas. Las actrices que admiro, Julianne Moore, Cate Blanchett, Kate Winslet, siempre están impecables en sus apariciones públicas.
¿Te gusta el mundo de la moda?
Me divierte jugar y arriesgar. Cuando tengo una alfombra roja soy veloz, elijo modelo rápido y en cuanto lo tengo sé cuáles son el pelo y el maquillaje. En una hora estoy lista. Pero no es algo que me haya apasionado desde siempre, sino que me ha ido interesando poco a poco. Hace cuatro años estuve viviendo en París y aquello influyó en mi estilo.
¿Te conquistó el famoso chic parisien?
¡Sí! La gente en Francia viste muy bien. Hay algo de elegancia innata. Es la filosofía del menos es más. Cuando termino de rodar en París me encanta irme sola a un café a ver pasar la gente. Es impresionante, todos van muy bien vestidos. ¡¡Todos!! Yo he ido aprendiendo con los años. El hecho de estudiar Bellas Artes me ha ayudado. Me interesan los colores, las texturas... Eso hace mucho. Y a medida que las marcas van confiando en ti, te dejan prendas maravillosas... Vas adquiriendo un gusto, un criterio.
“Me empezó a interesar la moda y la moda se empezó a interesar por mí”, has declarado en alguna ocasión.
Sí, así fue. Coincidió con un momento concreto, después de los treinta. A medida que vas cumpliendo años se va afinando tu gusto, tu criterio. Te sientes...
¿A gusto en tu piel?
Eso es exactamente. ¡Yo no volvería a los veinte! Me encanta mi edad. A medida que voy cumpliendo años me siento más segura de mí misma y con menos tonterías.
¿Cómo llevas la cercanía del cambio de década?
Yo estoy ilusionada con cumplir cuarenta. Me siento cada vez mejor conmigo y con mi ser. Creo que la edad aporta cosas muy buenas. El poso que te da como actriz, y el poso que te da haber sido madre, eso no te lo quita nadie.
¿Es cierto que eres más coqueta desde que fuiste madre y tuviste a tu hija Lola?
¡También! Antes me preocupaba menos, pero también es verdad que justo cumplí 30 años. A esa edad todo empieza a cambiar... De repente llegaron las primeras manchitas de todo el sol que chupé de jovencita... Recuerdo a mi madre: “¡No pongas la cara al sol!” [risas]. Así que empecé a alimentarme mejor, a hacer deporte... Es un proceso que tiene que ver con estar sana. Antes era cero deportista.
¿Qué te hizo cambiar el chip?
Bueno, engordé 24 kilos con mi embarazo... Yo soy una comilona, y me lo permití todo. ¡Me lo comí todo! A mí me gusta sentirme liviana, y mi primer impulso hacia el deporte fue para quitarme esos kilos. Tuve la suerte de conocer a un entrenador personal increíble, Juanma Bautista. Él me cambió el chip. Le cogí el gusto y ahora lo disfruto. No solo es algo físico: me viene bien. Es un ratito que me dedico a mí, casi sagrado. Tengo tantas cosas en la cabeza: soy madre, trabajadora, esposa, mujer...  
¡Y no paras! A punto de estrenar tres filmes, ahora ruedas simultáneamente otra película y una serie.
Es un momento muy especial. Ahora cumplo 20 años de profesión, siento que es el fruto de muchos años de trabajo. Cuando amas lo que haces tanto y cuando te lo curras tanto, empiezan a aparecer los frutos de lo que has sembrado. Me siento muy agradecida. Ha sido un trabajo de artesano, de hormiguita, de tomar las decisiones correctas: venir a Europa, estudiar teatro en España, trabajar en París... Estoy cumpliendo todos mis sueños.
Viajas de un lado a otro, enlazas un rodaje con otro... ¿Cómo te organizas?
No es fácil, pero se compensa muy bien. De repente llegan ráfagas de trabajo, como ahora, que hago una serie y una película en dos meses... Pero trato de pasar con mi hija todos los fines de semana. Un funcionario que llega a casa a las ocho ve a su hijo una hora. Yo tengo dos meses que no estoy entre semana, pero cuatro o cinco que estoy a full. Y Ernesto [Alterio] y yo nunca elegimos proyectos fuera a la vez: uno siempre se queda en Madrid, en la base.
Y siempre está Skype para hacer los deberes...
Sí, es lo más surrealista del mundo [risas]. Me han llegado a mandar los dictados por Whatsapp, y yo se lo leo y los corrijo por Skype. No quiero quedarme fuera.
Ernesto y tú formáis una pareja muy sólida en un mundo donde no es lo más habitual...
¿En qué mundo es ya habitual? [Risas] Nosotros llevamos 11 años juntos. Yo creo que tiene que ver con un deseo real de compartir. También tenemos nuestra vida privada bastante alejada del foco. Podemos ir a un evento, si la ocasión lo requiere, pero nunca ha sido nuestra intención ser la ‘pareja de moda’. No nos gusta mezclarlo. En casa somos Ernesto y Juana, como cualquier otra pareja.
¿Sois vuestros mejores o vuestros peores críticos?
¡Los mejores! [Risas]. Nos ayudamos mucho. Tenemos un estudio en casa donde cada uno tiene su lado. A veces pasamos horas cada uno en su mitad, de pronto nos miramos y charlamos dos cosas. No es un oficio fácil de entender, no solo por los horarios y los viajes, sino por el viaje interior que supone. El año pasado, cuando enlacé tres películas seguidas, Ernesto me miraba y me decía: “No quisiera estar en tu cabeza, ¡lo que debe ser!” [risas].
Con ese ambiente en casa, y siendo hija, nieta y sobrina de actores, parece que Lola está destinada a ser actriz...
¡Nunca se sabe! De pequeña decía: “Yo, actriz, nooo”. Ahora tiene ocho años y, mira, esta semana le han pedido que dibujara su sueño y se ha pintado como actriz. Este año ha hecho un curso de cine, y ¡ya ha escrito dos guiones! Casi siempre me acompaña a los rodajes. Recuerdo que en Tiempo sin aire ¡se aprendía los diálogos de los niños! Mañana justo viene a verme al rodaje con mi madre. He tenido la suerte de tener una madre maravillosa. La amo con locura: ella es mi mejor amiga.
En alguna ocasión has confesado que el mejor consejo te lo ha dado tu madre: ser feliz cada día. ¿Lo cumples?
Mi madre es una mujer muy positiva, y nos lo ha inculcado a sus dos hijas. Mi visión del mundo tiene que ver con haber podido tener una relación abierta y sin tabúes con ella. Mis padres se separaron cuando yo tenía seis años, y mi padre falleció cuando yo tenía 16. Mi madre siempre hizo de madre-padre. Yo tengo una relación muy potente con ella, al igual que con mi hermana. Y también con los hermanos que tengo por parte de padre. Soy muy familiar.
Tu personaje en Tiempo sin aire es una madre que deja Colombia y viaja a España para vengar la muerte de su hija. ¿Es uno de los más duros a los que te has enfrentado?
Sí, lo es. Para mí, es un tema delicado, porque yo creo en el perdón, no en la venganza. Soy madre, y puedo llegar a entender ese instinto animal... ¡Qué no haría uno por un hijo! El público femenino conecta mucho con esta película, porque las que no son madres, tienen madre. En general, todos los seres humanos tenemos ese instinto que tiene que ver con lo que hace María: coge la justicia con sus manos y pasa por encima de todo para ejecutar su venganza... Pero en el camino se da cuenta de que nada le va a devolver a su hija. Tiene que aprender a vivir con ese dolor, con esa falta de aire.
¿Qué te deja a ti sin aire?
La violencia hacia la mujer. En Colombia la mujer ha sido una de las principales víctimas de la violencia. Aunque hay algo que me gustaría dejar claro: la situación que narra la película está ambientada en el año 2000. Colombia lleva años atravesando una guerra civil de la que estamos empezando a salir. Ahora, en 2015, atraviesa un muy buen momento económico, civil... me siento muy orgullosa. Estoy a favor de los diálogos de paz que se desarrollan con la guerrilla. Esto puede llegar a muy buen puerto.

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1 Joyas XL

A la izquierda, top de punto y falda, ambos de Sportmax. Pendientes, collar y anillo, todo de Bvlgari.

2 Flores

Camisa de popelín y falda con flores bordadas a mano, ambas
de Michael Kors.

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3 Denim

Vestido de denim con flores de lentejuelas bordadas, de Bottega Veneta . Sortija de oro amarillo y diamantes, de Cartier .
Base de maquillaje Teint Miracle, de Lancôme .

4 Calado

Body de neopreno y tul bordado en rafia plastificada, y falda de organza, todo de Ana Locking . Polvos compactos Poudre Majeur Excellence Compact , de Lancôme. 

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5 Eyeliner

Vestido de Sandro . Lápiz de ojos Khôl Hypnôse, de Lancôme.
“No volvería a los 20 años. Me siento mejor que nunca, a gusto en mi piel”

6 Flecos

Abrigo de rafia con flecos de cuero, y bermudas, ambos de Roberto Verino . Body de Eres. Collar de hueso y piedra multicolor de Marinaro Joyas Únicas . Sandalias de Chie Mihara. Colorete en polvo Blush Subtil , de Lancôme. 

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7 Sus básicos

Aunque de noche le gusta lucir tacón, Juana confiesa que por el día prefiere ir cómoda: “Últimamente no me quito las zapatillas y los pitillo”. En su armario encontraríamos “muchos vaqueros, camisetas y americanas y bastantes zapatos. Y un buen apartado de sombreros”. ¿Y en su bolso? “Siempre llevo colorete y caléndula para los labios”. Para el día a día, Juana usa una base ligera, máscara y un poco de gloss: “Adoro los labios rojos para la noche”.
Blazer de Maje.

8 Sus básicos

Pamela de  Parfois.

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9 Sus básicos

Zapatillas de  Mustang.

10 Sus básicos

Pitillos denim de Pepe Jeans London.