Miguel contra Bosé

Hombre y artista. Padre y músico. No te pierdas su entrevista más exclusiva.

Llega serio y concentrado. Aparece con barba de varios días y una media melena engominada y peinada hacia atrás. En su mirada color miel destacan el eyeliner azul y el rímel para alargar más aún sus pestañas. Completan su nuevo look una sobria camisa de color negro y un colgante dorado de estilo azteca. Bosé impone en las distancias cortas y lo sabe. Es cortante y no tiene pelos en la lengua. Mira a los ojos directamente, juega con el tono de su voz en cada respuesta y no para quieto durante toda la entrevista. Y si algo no le gusta o le incomoda, te lo dice sin mayor preámbulo. A sus 59 años el incombustible artista está radiante y se le nota. Su último desafío se titula AMO (Warner Music), un álbum muy vitalista, con canciones muy potentes y el primero que publica tras haberse convertido en padre. Una vez que se acomoda en el sillón y da un sorbo a un refresco, me invita seductor: “Cuando quieras”.

¿Han influido tus hijos en este nuevo trabajo?
Son facetas diferentes. Mi estudio es mi lugar sagrado. Además, los niños saben que de eso depende la economía de la casa. He aprendido a organizar mis tiempos. Mis pequeños están en la escuela desde las ocho hasta las cuatro, y sé que durante esas horas puedo trabajar con tranquilidad. Después, los voy a buscar al colegio y paso la tarde jugando con ellos hasta que les doy la cena y los acuesto. Entonces, tengo otro momento para mí.

¿Te ha cambiado la paternidad la forma de afrontar la vida y de mirar al futuro?
Yo lo separo todo muy bien. Por un lado está Miguel y por otro Bosé. A Bosé no le han cambiado los niños, pero a Miguel sí. Quizá le han hecho más fuerte y audaz. Pero no es por mis hijos, es porque afronto una nueva etapa profesional con un nuevo equipo. Es un auténtico reto porque, además, estos temas los he escrito yo solo en casa. El esmero y la ilusión se perciben en este trabajo.

Entonces, cuéntanos. ¿Cómo está Bosé?
El cantante se siente feliz e ilusionado con este nuevo proyecto que está empezando a arrancar, porque es toda una aventura. Se siente satisfecho, porque es un disco potente, con magníficas canciones y esto le da mucho subidón.

¿Y Miguel?
Él está en su casa, tranquilo con sus hijos, sus amigos, sus perros y su cocina. Es el tipo más tranquilo del mundo. No aguanta a Bosé porque es un pesado, pero le tolera porque es el que paga las facturas. Son dos hombres opuestos, que poco tienen que ver el uno con el otro. Son como el día y la noche. Cuando entro por la cancela de mi casa, desaparece el artista. El territorio de Miguel es mi familia, mi huerto y mi jardín. Y el de Bosé el resto del mundo.

Siempre has sido muy reservado con tu vida privada.
Sí, muchísimo. Lo íntimo no lo cuento. Es solo mío. Y reconozco que soy muy arisco con este tema. No me gusta hablar de mi faceta personal. Me incomoda enormemente. Es mi única parcela, la gente lo sabe y lo respeta. Ese dos por ciento me pertenece. Además, si alguien se queda sin ese territorio personal, muere. Por eso, yo lo protejo y lo cuido tanto.

Y tras varios años de silencio, reapareces con un nuevo álbum que da muy buen rollo.
Así es. Amo es la primera canción que compuse y la dedico al conocimiento. El rasgo que mejor me define es la enorme necesidad que tengo de aprender, de descubrir, de explorar. Un rasgo que mi hijo Tadeo ha heredado multiplicado por diez. Estoy seguro de que va a ser un hombre inmensamente feliz, porque se recuperará muy pronto de los desamores. Se centrará en eso que tanto le apasiona y le arrebata, y así olvidará pronto sus tristezas.

Y ¿qué amas?
El conocimiento, el saber. Uno ama lo que conoce bien, de forma que el amor es conocimiento y el conocimiento es amor. Amo ese proceso que convierte el original en algo extremo y diferente. Siempre amo en mayúsculas, como aparece en la portada del disco.

Te ha salido un disco cargado de sentimiento. ¿Necesitabas expresar todas esas emociones?
Eso siempre. Cada vez que hago un nuevo trabajo, las urgencias llaman a la puerta, porque quieres hablar de esos temas y lo haces en forma de canción. Desde que me siento a componer hasta que ese trabajo ve la luz pasan más de dos años. Y durante este tiempo, mi vida y lo que me rodea se transforman a gran velocidad. Y todos esos cambios se cuelan en mis letras. Es inevitable.

En este nuevo álbum hay hueco para todo. Abordas desde el tema del amor hasta la canción protesta.
Cierto. Hay una historia agridulce que es Solo sí y otra que es la balada clásica que te pega una puñalada al corazón, que es Tú, mi salvación. También hay una canción protesta que es Sí se puede, en la que no salvo a nadie. Ni a derechas, ni a izquierdas ni al ciudadano. Somos el país del codo, la caña y la barra de bar. Me cago en todo y no dejo títere con cabeza, pero lo hago desfogándome, soltando cuerda, porque es un tema para bailar y pasarlo bien.

Aquí aparece tu faceta más reivindicativa y crítica.
Mi lado más comprometido. Una de las mejores musas que tengo es el telediario. Cuando lo veo, empiezan a removerme temas y necesito transformarlos en canciones y ponerles música.

¿Cómo vives lo que está sucediendo en nuestro país?
Mal. Con mis impuestos, he ayudado a tener la mejor sanidad del mundo y una fantástica educación. Y en un año y medio, estos políticos se lo han cargado todo. Hemos financiado a los que nos quitan nuestras casas y echan a nuestros mayores a la calle. Es una vergüenza. Este no es el país que yo quiero ni el que nunca imaginé que llegaría a ver. En mayo tenemos que ir todos a votar. No valen excusas.

Hablemos de asuntos más pasionales. En el tema Libre ya de amores te confiesas “libre de temores”. ¿Cuáles son esos miedos de los que te has liberado?
Cuando estás en pleno amor, estás lleno de temores desde los celos, la inseguridad, la incertidumbre de no saber hacia dónde va esa historia, hasta las incompatibilidades y las justificaciones, incluso los pequeños conflictos del día a día. El amor es maravilloso, te lleva a lo más alto, es como un LSD. Pero la libertad de estar sin compromiso es muy grande. Esas transiciones en soledad son fantásticas. Tienes tiempo para todo, no hay explicaciones, haces lo que te apetece y punto. Es una sensación increíble, alucinante.

¿Te sientes así en este momento?
Sí, completamente. Estoy libre de esas pasiones de pareja, porque mis verdaderos amores son mis cuatro hijos y ya he cumplido con la cuota y cerrado el círculo. Ahora sí que es imposible que me pueda enamorar de nadie más que de estas cuatro personitas. Es lo mejor que existe. Ahora entiendo el porqué de muchas cosas. Uno se pasa la vida persiguiendo el amor con mayúsculas y no llega. Y cuando tienes un hijo descubres lo que es querer de verdad a alguien. Amas tanto que darías tu vida por él, entregas tu tiempo, cedes tu sueño, nada es tuyo, pero no importa. Y te llegan la paciencia, la tolerancia, la madurez. Se te abre un jardín de emociones que jamás imaginé. Entonces, los miras, y dices: “¿Qué es esto?”. Y respondes: “Lo mejor y más grande del mundo”.

En el tema Respirar cantas a la lectura infantil.
Sí. De niño era un lector compulsivo y recuerdo que me metía debajo de las sábanas con una linterna a leer historias de aventuras de Julio Verne, Asimov y Tolkien. A través de sus páginas me colaba en mundos plagados de monstruos, dragones y serpientes. También me fascinaban los relatos fantásticos y de ciencia ficción. Es un homenaje a los libros de la niñez y de la adolescencia.

¿Cómo eras de chaval?    
Ya casi ni me acuerdo. No tengo muchos recuerdos. Crecí con dos hermanas que jugaban juntas y la lectura me salvó, porque siempre estaba solo. Yo preguntaba: “¿Quién quiere jugar al Scaléxtric?”. Y nadie respondía. Entonces, me refugiaba en los cómics del Capitán Trueno. También leía diccionarios y atlas. Era como Marco Polo: viajaba por los mapamundi. Además, casi no había televisión. Recuerdo que veía las series Los intocables, Embrujada y Superagente 86, porque me fascinaban. Llegaba a casa de la escuela, soltaba la mochila y a jugar a la calle.

¿Te gusta echar la vista atrás?
No. Yo no miro el pasado, porque pesa y ocupa mucho espacio. Soy un hombre de presente y de mirar hacia delante. Lo pasado, pasado está. Además, intentar recomponer lo que está anclado atrás es de necios y en el futuro están todas las claves. Yo soy un tipo de soluciones y de alternativas, y más ahora, con mis hijos.

¿Queda Miguel Bosé para rato?
Estoy huracanado. No paro de componer, de dibujar. Hay un flujo de actividad creativa en mí que es bestial. Me faltan horas. Me levanto a las cinco y media de la mañana y a trabajar. Eso sí, a las diez de la noche soy una piltrafa. Pero, me merece la pena tanto esfuerzo. ¡Estoy feliz!

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1 Estoy libre de esas pasiones de pareja

“Miguel no aguanta a Bosé, pero le tolera porque es quien paga las facturas”

2 Mis verdaderos amores son mis cuatro hijos

“A Bosé no le han cambiado los niños. a Miguel, sí”

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3 Con estilo propio

Hijo del torero Luis Miguel Dominguín y la actriz Lucía Bosé, creció rodeado de genios del arte y la literatura como Picasso y Hemingway. Una influencia que le ha marcado estéticamente a lo largo de sus casi cuarenta años de carrera. Bosé puede con todo. Se atrevió a cambiar el pantalón por la falda, abrazó el glam y se maquilló como Alaska. ¿Qué sera lo próximo?

4 Elegancia descarada

Con Cardio (2010) dio otro paso al frente y nos mostró su lado más atractivo y romántico. Premiado con un Grammy, no para. Suma y sigue.

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5 Indómito y rompedor

En 2007 se reinventó. Lanzó Papito para celebrar sus treinta años de carrera con un look andrógino, muy del estilo del cantante inglés David Bowie.

6 En la vanguardia

Es camaleónico y misterioso. Así nos presentó el álbum Por vos muero (2004). Bosé revolucionó los escenarios con un vestuario muy femenino y un punto de gran divo.

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7 Creador de tendencias

Corría el año 1980 cuando el joven artista apareció vestido de torero en la portada del álbum Miguel. Su estética transgresora ha sido una constante en sus discos.

8 Carrera de éxitos

Temas míticos como Linda, Don Diablo y Morir de amor fueron sus primeros éxitos. Después llegaron otros grandes éxitos como Torero, Bandido, Sevilla... La lista es enorme.