Eugenia Silva: "Me siento querida, y eso me da tranquilidad"

La entrevista más personal de la modelo

La vida de Eugenia Silva ha experimentado en los últimos tiempos un
giro radical. El frenazo ha sido notable: ha pasado de cotizada modelo
internacional a madre de familia y empresaria de éxito. Tiene su propio
blog, una página web de venta de moda y complementos (eustyle.com), es
imagen de la fragancia Agua fresca de rosas, de Adolfo Domínguez (quien
cumple también dos décadas en el universo de los perfumes) y está
vinculada a los últimos proyectos de los hoteles NH Collection: "Son
marcas con unos valores y una imagen de España que a mí me gusta, porque
soy bastante exquisita para decidir dónde pongo mi cara", puntualiza.
Y
es que Eugenia vive una etapa de plenitud profesional y personal. En
2013 volvió con un antiguo amor, Alfonso de Borbón, con el que tiene un
hijo, Alfonso Leónidas, que en abril cumplirá dos años. Están
establecidos en Madrid y tienen su refugio en Formentera, donde pasan
los veranos. Una vida intensa pero más serena después de muchos años
desfilando por las mejores pasarelas del mundo. Pese a ello, Eugenia
nunca ha olvidado su origen, su infancia, "los viajes a la finca
familiar de Extremadura, la casa de campo con chimenea, el aroma de mi
madre al perfumarse cuando salía a cenar... El otro día un tío mío me
decía que había una parte de la familia que nos quedábamos en el
recuerdo de otros tiempos, que nos gustaba recrearnos en ellos, y es
así", comienza diciendo la modelo.


¿Eres una persona nostálgica?
Sí,
pero no porque piense que aquellos eran tiempos mejores: eran
distintos. Pero sí me paso mucho tiempo pensando en los momentos que
vivía entonces.

Dicen que eso te impide vivir con plenitud el presente.
Creo que no es mi caso. Al revés, lo entremezclas y es una forma de encontrarle sentido al presente.

¿A qué huele tu casa?
A desorden, a juguetes tirados por el suelo, a ámbar cuando pongo velas, a bizcocho recién horneado...

¿Cocinas tú?
Sí.
Los bizcochos son una de las tres cosas que sé hacer, junto con un
pollo al curry muy rico y unos arroces que me salen muy buenos. Cocino
solo lo que me gusta.
Dime un plato de invierno que siempre te apetece tomar.
Una buena crema de calabaza con pipas de calabaza y picatostes.

Y una copa afterwork.
No suelo beber alcohol, salvo vino, que me gusta mucho más.

¿Qué relación mantienes con la báscula?
Nunca he tenido báscula en casa.

¿Qué capricho culinario te permites?
Foie
y un buen vino. Me encanta el que hace Cristina Oria, una chica de
Madrid que tiene un catering maravilloso (cristinaoria.com).


Un chef que te guste especialmente y un plato que cocine que te encante.
No
soy de modernidades. Me gusta la cocina tradicional, la comida
española. Me encantan las croquetas y la comida japonesa. Alfonso y yo
vamos mucho a Sushi 99, que tiene el mejor pescado de la ciudad.


Dime algún hábito de vida saludable que has incorporado y te funciona.
Antes
de dar a luz no hacía deporte, pero en el embarazo engordé 17 kilos y
tenía que quitármelos. Cogí un entrenador e intento hacer algo casi
todos los días: un poco de yoga y girotonic, que es una variedad de
pilates con movimientos rotatorios circulares que me va fenomenal para
la espalda. También he cambiado las comidas. Era un desastre, me
alimentaba fatal. Ahora comienzo el día con un batido de frutas mezclado
con agua de coco y semillas de chía.


¿Te cuidas mucho?
Como
me dice Alfonso, "tienes millones de productos y tardas una hora en
irte a la cama", y la verdad es que conforme van pasando los años hay
que intensificar los cuidados. Y he cogido el hábito de ir un día a la
semana al centro de belleza de mi amiga Paz Torralba, The Beauty
Concept.


¿Has logrado que Alfonso se cuide?
No
he conseguido que me siga en nada de eso. Y mira que a mí no me gustan
los hombres muy cuidados... pero un poco sí. De todas formas, él está
estupendo: le quedan fenomenal las arrugas. Me gusta que sea así.


¿Te pesa el paso del tiempo?
No.
Sé que físicamente estaba mejor cuando tenía veinte años, pero en este
momento me preocupan y ocupan otras cosas, como la falta de las personas
a las que quiero o el bienestar de los míos.


¿En qué crees que te ha podido cambiar la maternidad?
En
muchas cosas. La manera de disfrutar es distinta. Para mí era
maravilloso irme a un hotel estupendo al otro lado del mundo, y ahora
disfruto de mi casa y de mi bebé. Me ha cambiado en todo, pero sin dejar
de ser yo misma ni de hacer mis cosas.


¿Qué tipo de madre eres?
Una curiosa mezcla entre madre caótica y disciplinada.


Últimamente se te ve más feliz, más relajada. Antes parecías más distante. ¿Qué culpa tienen Alfonso y tu hijo?
A
lo mejor no tienen culpa directamente, si no es por lo que ha cambiado
mi vida. Tengo más calma, una estabilidad al llegar a casa, unos
horarios, una familia, un centro vital. Soy más selectiva. Cuando viajas
tanto y estás cada día en un país distinto, no eres consciente pero se
te ve en la cara. Yo transmitía ese cansancio, ese enfado de haber
perdido un avión... Ahora actúo distinto y me tomo, por ejemplo, días
libres para estar con el niño siempre antes de un viaje.


¿Te sientes culpable cuando viajas?
Muchísimo.
He hecho locuras como irme a Nueva York por un día y volver. Es un
sentimiento contradictorio que quieras ser mujer trabajadora y lo que te
pide el cuerpo es estar en casa.


Eres experta en viajar,
has recorrido medio mundo y conoces los mejores alojamientos. Quizá por
ello NH te ha hecho madrina de sus hoteles Collection. ¿Qué le pides a
un hotel?

Valoro la comodidad, el servicio, que conozcan tus
gustos. Por ejemplo, son importantes las almohadas o que tengan
gimnasio-spa porque cuando estoy sola me encanta darme un masaje
relajante. Si voy a un hotel soy exigente. Y al viajar con niños
pequeños valoro cosas como que la piscina no esté al nivel de la entrada
o del restaurante.


¿Eres la mujer que soñabas ser?
No
soñaba ser nada. Hay veces que te sientes mejor y te gustas más.
Interiormente me gusta lo que veo y lo que tengo. Nunca pensé que
pudiera estar tan bien, tener salud y estar tan bien rodeada. Soy muy
afortunada porque todo lo que me rodea es bueno.


Tienes algún sueño por cumplir.
Viajar al Machu-Picchu, a Perú. Y me encantaría volver a Argentina.


¿Cuál es tu refugio secreto?
Mi casa de Formentera. Me gusta perderme los veranos con mis seres queridos.


Ahora que llega febrero y San Valentín. ¿Qué es el amor para ti?
Pequeñas
cosas, detalles y, sobre todo, tranquilidad. Con pasión por supuesto,
pero sentirte querida es sentirte tranquila, sentirte feliz. Y yo me
siento así.

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Su filosofía de vida

"Me gusta recrearme en los recuerdos del pasado, pero eso no me impide vivir con total plenitud el presente"

Un plato de invierno

"Adoro la crema de calabaza en invierno".

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Su pareja

"No he conseguido que Alfonso se cuide, pero me gusta así".

Su aroma

"Me identifico con la fragancia Agua fresca de rosas, de Adolfo Domínguez ".

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Un olor especial

"Hay olores de mi infancia que forman parte de mis recuerdos, como el de

la chimenea en el campo o el de mi madre cuando se perfumaba."

Amor materno

Eugenia recuerda a su madre en las redes sociales.

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Su proyecto: Eustyle

"Estoy muy involucrada en mi tienda online de moda y complementos eustyle.com, en la que tengo a cinco personas trabajando".

Cuidados básicos

"Tras el parto comencé a hacer deporte, yoga y girotonic, y a cuidar la alimentación."

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Alimentación

"Ahora comienzo el día con un batido de frutas".

Viaje soñado

"Tengo un sueño por cumplir: viajar al Machu Picchu, en Perú".