Adele, la gran triunfadora de los premios Brit Awards 2016

La gran triunfadora de la noche de la música británica con dos Brit Awards: Mejor Álbum del año y Mejor Canción.

Adele, gran triunfadora de los Brit Awards 2016

Año 2009, pocos días después de ganar sus dos primeros Grammy como mejor cantante revelación y mejor intérprete femenina, Adele, a punto de cumplir los 21 años, sorprendió a todo el mundo cuando empezó a trabajar en la tienda de discos londinense Rough Trade etiquetando y vendiendo CD. Su objetivo era conocer de primera mano a los talentos emergentes y los entresijos de la industria discográfica, un sector del mundo de la música en el que la cantante no descartaba trabajar si las cosas no salían como esperaba. Seis años más tarde, Adele cuenta ya con diez premios Grammy –y los que están por venir...– y parece que no le va a hacer falta poner en marcha ese plan B, porque lo suyo es pulverizar récords.

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La reina de los récords

Aparte de los dos recientes de Brit Awards, Adele puede presumir de haber ganado todos los premios imaginables –entre ellos, un Globo de Oro y un Oscar por el tema Skyfall, compuesto para la vigesimotercera película de la saga 007–, ha vendido más copias que nadie de sus discos 21 y 25 –este último salió al mercado a finales del pasado año–, ha ocupado el número uno en las listas de éxitos de todo el mundo y el quinto puesto en el ranking de las cien mujeres más grandes de la música que elabora la cadena de televisión norteamericana VH1. Además, el príncipe Carlos la condecoró recientemente con la Orden del Imperio Británico, y la revista Time la incluyó en su última lista de mujeres más influyentes del planeta. Y como colofón, su tema Hello es omnipresente en la red, y no hay semana en la que no aparezca una nueva versión. Y como no podía ser de otro modo, se le atribuye una fortuna a la altura de su talento, 68 millones de euros, pero ella recurre a su conocido sentido del humor para evitar hablar de dinero: "Yo empecé haciendo la compra en Waitrose", dice en alusión a un supermercado inglés no especialmente glamouroso.

Todo por su madre

Adele tenía todas las papeletas para ser la típica working class girl que acaba renunciando a sus sueños para poder ganarse la vida. Hija única de una madre soltera –que la tuvo con 18 años– y de un fontanero galés –que "desapareció de la foto" cuando ella tenía tres–, Adele nació y se crió en Tottenham y Brixton, dos barrios londinenses con los índices de desempleo y criminalidad más altos del país. Tras un breve paso por Brighton, donde su madre encontró trabajo en una fábrica de muebles y en un centro para mayores, se instalaron definitivamente junto a su padrastro en West Norwood, un suburbio del sur de Londres donde descubrió el rhythm & blues gracias a sus nuevos amigos.

A su madre, Penny, la adora: "Se quedó embarazada de mí cuando estaba tratando de entrar en la universidad, pero eligió tenerme. Ella no me lo ha recordado jamás, pero yo trato de no olvidarlo", reconoce. Sobre su progenitor, Mark Evans, que ahora vive en Cardiff, sus sentimientos son opuestos. Apenas ha mantenido contacto con él a lo largo de su vida, pero el pasado marzo la probabilidad de retomarlo saltó por los aires cuando él vendió su historia al sensacionalista The Sun: "Nunca volverá a saber de mí. Aparece después de diez años sin dar señales, se deja sobornar por la prensa y suelta que tal vez sea él el origen de mis problemas con los hombres. ¡Me hierve la sangre! Y encima se atreve a decir que me quiere mucho. ¿De verdad? ¿Y por qué me lo dices a través de un periódico? Si alguna vez me lo encuentro le escupiré en la cara", afirma con la misma frase que utiliza para referirse a sus exnovios.

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Y llegó la "era Adele"

Sentía pasión por la música desde pequeña. A los cinco años ya solía acudir al colegio con un parche en el ojo que adornaba con lentejuelas para emular a su ídolo, la cantante de soul británica Gabrielle, que siempre lleva uno. Pero fue a los 15, edad a la que ingresó en la Escuela de Artes Escénicas de Croydon –donde también estudió su admirada Amy Winehouse–, cuando descubrió a las grandes: Ella Fitzgerald, Etta James o Roberta Flack. También reconoce la influencia de cantantes como Lana del Rey, Alicia Keys y, sobre todo, Beyoncé: "Es guapa, adorable y talentosa. Yo soy muy perezosa y ella consigue que quiera hacer grandes cosas en la vida", admite.

Como trabajo de su escuela, Adele grabó unas demos que un compañero subió a MySpace sin su permiso y que tiempo después serían descubiertas por un sello discográfico con el que firmó su primer contrato. Ahí empezó la 'era Adele', una vorágine imparable que descolocaría a cualquiera, pero no a ella: "Cuando entro en una habitación llena de gente que no conozco, todo el mundo deja de hablar. Lo entiendo, yo he hecho lo mismo en el pasado. Pero si saludo a alguien y le pregunto a qué se dedica lo más probable es que me diga: 'Oh, nada interesante comparado con lo que tú haces', pero no es verdad. Esa es la vida real y yo quiero pertenecer a ella ahora y en el futuro".
De hecho, conoció a su publicista y parte de sus músicos siendo una adolescente y continúa confiando en ellos. Y su plan favorito para una noche de sábado es tumbarse en el sofá y ver cine, una de sus pasiones: "Adoro a Scorsese, Pacino, DiCaprio y Alec Baldwin, es supersexy!", confiesa. Y que nadie se engañe, porque Adele no es tan aficionada a las redes sociales como otras compañeras de profesión tipo Taylor Swift, ni a las alfombras rojas: "Las odio, y no es porque me sienta insegura; simplemente preferiría estar con mis amigos que rodeada de estrellas", reconoce. La cantante tampoco está interesada en ser la imagen de un perfume o un coche, pero sí se siente cómoda con la fama que la vida le ha deparado: "La gente cree que no me gusta lo que he conseguido, ni donde estoy ni en lo que me he convertido, pero se equivoca. Como toda artista tengo mi ego y quiero que me lo alimenten", reflexiona.

Con las ideas claras

Ni siquiera su exceso de peso en el pasado –ha conseguido perder 30 kilos a pesar de dejar de fumar por problemas en las cuerdas vocales que la obligaron a retirarse durante una larga temporada– parecía afectarla: "Desde que era muy joven he tenido sobrepeso, pero eso no me ha supuesto ningún problema –confesaba–. Ni mis parejas ni mis amigos están obsesionados con ese tema. Soy una cantante y no pretendo ser una modelo".

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La metamorfosis

Treinta kilos menos gracias a una dieta vegana, la melena rubia y menos cardada y estilismos más sofisticados. Solo su fidelidad a diseñadores británicos como Burberry o Stella McCartney sigue intacta: "Nunca quise parecerme a las modelos de las revistas. Decidí cambiar por cuestiones de salud".

Una vida sentimental intensa

Pero si ha habido un punto débil en la vida de Adele son sus relaciones sentimentales. Ahora es feliz junto a Simon Konecki, empresario de 37 años y padre de su hijo Angelo, de tres. De él ha dicho: "Es un hombre maravilloso, está orgulloso de mí y me cuida mucho". Sin embargo, su vida sentimental no fue siempre de color de rosa. De hecho, las canciones que compuso para su álbum 21, grabado cuando tenía esa edad, son el resultado de un profundo desengaño amoroso con el fotógrafo Alex Sturrock que, cuentan, la llevó a beber en exceso: "En persona, nunca encuentro las palabras adecuadas para hablar de mis sentimientos, pero cuando escribo la letra de una canción las emociones se disparan", afirma.

Hace meses presentó su nuevo disco, 25 –sus álbumes siempre tienen el título de la edad con la que compuso la mayoría de las canciones–, que pronto superó las previsiones más optimistas: solo los primeros tres días ya vendió más de 2,4 millones de copias en EE.UU. En esta nueva entrega, la energía que desprende Adele es mucho más positiva: "Si 21 fue un álbum de ruptura, este es de reconciliación", reconoce. Los afortunados que hayan
conseguido una entrada para uno de los dos conciertos que dará el próximo mes de mayo en Barcelona –se agotaron en menos de cinco horas– tendrán la suerte comprobarlo en vivo y en directo.

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Triunfa en Estados Unidos

A Adele le costó triunfar en EE UU, pero desde que participó en Saturday Night Live, su fama no ha dejado de crecer. Ahora, en su segunda gira norteamericana, sus fans descubrieron su increíble voz y su ven a más gamberra en otro late night, el del cómico Jimmy Fallon (en la imagen).

Su guardaespaldas

Tampoco pasó inadvertido su guardaespaldas, Peter van der Veen –dos metros, ojos claros y cabeza rapada. En las redes sociales ya le piden una versión del mítico tema de Whitney Houston.