Guapa en tu piel

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Se puede ser bella a cualquier edad, el secreto es la constancia, seguir unos gestos cotidianos y no dejar que el tiempo se convierta en un enemigo, sino en un aliado. Preocuparse por la belleza no es querer ser eternamente joven, que además de frustrante es patético, sino saber qué es lo que nos conviene en cada etapa. Un cabello canoso puede ser muy atractivo si lo mantenemos sano y nos ponemos en manos de un buen estilista. Unas arrugas pueden ser horribles o darnos carácter. Todas podemos ser atractivas si encontramos nuestro estilo y manejamos el paso del tiempo con inteligencia.
¿Es frívolo o superficial preocuparnos por nuestro aspecto físico? Hay tantas respuestas como lectoras. Sólo nos dan un cuerpo para toda la vida y tenemos la obligación de cuidarlo lo mejor posible para nosotras y para los demás. Mantener un aspecto agradable, cuidado y sano tiene compensaciones, que aumentan según cumplimos años. Como en cualquier otra faceta de nuestra vida cotidiana, sentirnos bien en nuestra piel, sacarnos el mejor partido, prestarnos un poquito de atención y unos mimitos, le sienta estupendamente también al alma.
Atrás quedó el verano y los excesos de sol, kilos, siestas. Octubre es el mes idóneo para planificar nuestra puesta a punto, sin obsesionarse, sin locuras. Una buena alimentación, un poco de ejercicio y nuestros consejos os van a dejar como auténticas rosas. Sin olvidar, por supuesto, ponerle cremitas también al espíritu, a la relación con tu pareja y tus hijos, y a nuestras inquietudes culturales. Un buen momento es el puente del Pilar, ¿por qué no haces una escapadita? En este número, dedicado en una parte importante a la belleza, tiene un sitio especial una de las personas más bellas que me he encontrado. He tenido la oportunidad de conocer intelectuales, políticos, creadores, pero nunca había tenido frente a mí un hombre santo hasta hace unos años, cuando tuve el privilegio
de conocer al Padre Ángel; un rebelde, un inconformista, generoso, incansable, tierno, tenaz, inasequible al desaliento en su lucha contra las injusticias y por los que sufren. Tengo la suerte de que este hombre es mi amigo. No busquen beatos y santos en lugares lejanos: lo tenemos aquí, a nuestro lado y, por eso, no nos damos cuenta de lo grande que es.

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ANA ROSA QUINTANA