Pide un deseo

Hay dos tipos de actitudes frente a la Navidad.

Hay dos tipos de actitudes frente a la Navidad, los que la adoran y los que le tienen un rechazo brutal. Yo soy de los primeros, especialmente desde que tengo otra vez niños en casa.
Del mismo modo, hay dos modelos distintos de personas frente al mundo regalo: quienes disfrutan regalando y los que se vuelven locos buscando el detalle perfecto. En esto me apunto a las dos. Me gusta regalar porque significa pensar en alguien, dedicarle un tiempo, un esfuerzo. En definitiva, es un acto de amor y de amistad, pero también me encanta que me regalen exactamente por lo mismo. En este apartado, no existen los regalos por compromiso o por obligación, estos deberíamos ahorrárnoslos, y más en tiempo de crisis.
Estas navidades van a ser mucho más austeras, pero no por ello debemos renunciar a ninguna de las tradiciones: las cenas y las comidas serán más económicas pero, en compensación, podemos dedicarle un poquito más a la cocina y a la decoración de los platos. También buscar regalos más elaborados, más pensados, más originales y más baratos. Una bonita nota a veces es más valiosa que el más caro de los obsequios.
Creo que este año, cuando llegue el momento de pedir los deseos para el próximo año, va a haber un pensamiento general para todas las familias que están sufriendo el paro. Los gurús de la economía nos auguran para 2011 un año aún más difícil, pero somos un país acostumbrado a las dificultades. La buena noticia es que ya nos queda un año menos de crisis.
Motivos para celebrar hay muchos, seguro que cada uno tiene el suyo y posiblemente no tenga nada que ver con lo material. Yo brindo por la esperanza y el futuro, y porque estamos aquí y tenemos fuerza para pelear y superar los problemas.
Felices Navidades.

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