Mi propio huerto, un sueño

"Si las amas de casa empezamos a preguntar y rechazar todos aquellos alimentos de los que no conocemos el origen, conseguiremos saber qué nos llevamos a la boca”

Por fin empezamos a ver la luz del sol, la primavera, por mucho que pensemos que parece que no va llegar, de repente irrumpe, y con ella las alergias. Cada vez conozco a más personas con alergias e intolerancias alimentarias, y no me extraña: no hay más que mirar la etiqueta de cualquier alimento envasado para ver la cantidad de aditivos que no controlamos.

La demanda de productos ecológicos en nuestro país aún es pequeña comparada con otros de Europa. Lo orgánico sigue siendo un lujo. Yo casi había olvidado el sabor de un tomate madurado en su mata sin pesticidas ni abonos químicos. Y las judías verdes, y los calabacines, y las acelgas. Con mi propio huerto he recuperado el sabor de la infancia y cumplido un sueño: cultivar mis propios vegetales, recogerlos y cocinarlos. Ya estoy deseando volver a ver mi huerto produciendo, y poner en la mesa salud en estado puro.

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A veces los productos no son tan bonitos a la vista –es más complicado combatir las plagas, pero es muy gratificante– y no hace falta demasiado espacio, hay verdaderas virguerías en huertos ecológicos para patios y terrazas.

Mi próximo objetivo es el gallinero. Sueño con dos huevos fritos de yema naranja, acompañados de patatas y pimientos también del huerto. Todo ello frito en aceite de oliva. ¡Quién nos iba a decir que un plato de dos simples huevos fritos se iba a convertir en un lujo!

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Lo ecológico no debe ser una moda sino una necesidad. Lo sostenible, las energías limpias, el reciclaje y la producción ecológica tienen que estar al alcance de todo el mundo. De momento los precios aún son prohibitivos. Si las amas de casa empezamos a rechazar todos aquellos vegetales de los que no conocemos el origen o los animales que no saben cómo ha sido alimentados, conseguiremos saber qué nos llevamos a la boca. Busca el sello ecológico con el que cada comunidad autónoma certifica que ese producto ha sido elaborado de forma natural durante todo el proceso y empieza a descubrir sabores y olores que creías perdidos para siempre.